Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

sábado, 27 de octubre de 2007

DE PESCA 2

Los resultados del debate asambleario en el interior de Esquerra Republicana de Catalunya convalidan el tándem Carod-Puigcercós; aunque también a sus opositores bicéfalos, situados a corta distancia. El replanteo del pacto Tripartit apretando el torniquete de exigencias no es cosa nueva. Forma parte de la estrategia de esta zigzagueante formación que presume de izquierdas, siendo en realidad de derechas.

No me refiero a ciertas reivindicaciones autonomistas muy caras al sentimiento nacional catalán -sin duda existente, mal que pese al nacionalismo español- sino a extremismos que se hacen patentes en la penosa comparecencia de Carod y su comentado discurso mediático ante Milá y sus huéspedes.

Los extremos se unen y hasta se aparean en ocasiones. Fanfarronadas humillantes como las de el jefe esquerrista estimulan ataques simétricos lanzados desde el PP y sus mamporreros, posicionados en El Mundo, La Cadena COPE, y el gabinete de Ángel Acebes, manejado por la estirada Cayetana Álvarez de Toledo.

Los límites aceptables del nacionalismo democrático son difíciles de respetar. Demasiado a menudo se trasgreden en nombre de la Patria, emblema sagrado y absorbente, sembrando el campo de minas emocionales que en un momento u otro deflagran.

Por fortuna, hemos soslayado en Catalunya la difícil encrucijada de Euskadi y la existencia de una izquierda abertzale de ala terrorista.

Tampoco la derecha española cruza los márgenes de la polémica, matizada por las tenebrosas fantasías del señor Ramírez y su "conspiración", torpemente esgrimida contra el PSOE y su triunfo electoral, o las provocaciones matinales de Jiménez (Losantos), extendidas a Libertad Digital.

Así las cosas, señalo un comentario del periodista y eurodiputado del PP, Luís Herrero deslizado el viernes último, llamando imbécil a Al Gore. El patronazgo radiofónico de Federico, devoto de George Bush y presente en la tertulia, era un estímulo para la afrenta.

Recordamos que en el pasado, era frecuente que Herrero empleara el término imbécil para definirse a sí mismo (está en las hemerotecas). Seguramente lo hacía a guisa de broma liberal con su propia condición; aunque en ocasiones diera la impresión de tomárselo en serio.

Se lo aplicaran o no en la más tierna infancia sus mayores o los críos del barrio, el viernes pasado se lo encajó a Gore, ex vice de Clinton y reciente ganador del Nobel por su entrega activa a temas ecológicos.

A Luís Herrero, autor de un texto sobre Adolfo Suárez (criticado a fondo por uno de sus hijos) no le darán siquiera el Planeta, tan devaluado en estos tiempos.

Así será, aunque hoy venda ejemplares; mientras muchos españoles le sigan votando, y todos contribuyamos, según manda la democracia, a pagarle los sueldos y las dietas.