Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

martes, 30 de diciembre de 2008

EL GROTESCO PAGLIACCIO Y LA INVERSIÓN DE VALORES

Ridi, pagliaccio.
"...y 2008 no ha sido horrible:ha sido ridículo, porque la que está cayendo no cae por la crisis global, sino por nuestros propios desaguisados, por nuestras propias maldades, por nuestra propia corrupción..."
El párrafo, fue extrapolado de un remate con el que el señor Horacio Vázquez Rial, mediante un balance publicado en Libertad Digital, se despide del Annus Horribilis.
El subrayado en su fraseado me pertenece. También asumo la acreditación de algunos desaguisados que, en una forma u otra comparto con mis congéneres.
Sin embargo, las hermandades siamesas con las maldades y la corrupción me son por completo ajenas.
No lo serán por cierto, a quienes las enuncian mediando un verbo inclusivo. Sino emplearían el ellos, excluyente.
Comparte el nosotros enunciando malas cualidades, aquél que se siente parte de ellas...
En mi reciente crítica a Pilar Rahola señalé la misma característica. En uno de sus bandos que publicó La Vanguardia (de Barcelona), acreditaba la elíptica participación en la Transición Democrática y sus pactos de silencio con el franquismo saliente, incluyéndonos de paso.
Es obvio que se sentía parte del contubernio, aunque también precisaba cómplices. Y yo, escritor, opinante y ciudadano, me negué en redondo a llorar como un cocodrilo en su regazo.
Ahora, otro gran defensor de las ofensivas israelíes (que curiosamente no menciona la actual y devastadora como parte de los horrores del año) transfiere al plural sus propias singularidades.
Pues no señor; yo no me uno a mafiosos, ni maquino perversidades junto a perversos (aprovechándome de la obra de algún escritor desconocido con más talento que yo) o le lamo las botas a quien me suelte un diezmo.
Debo ser uno de sus damnificados. Otros guardarán silencio. Yo no. Me lo impide mi dignidad y el respeto por esta profesión.
La inversión de valores lleva a que, los latidos del corazón en más de un grotesco pagliaccio delaten un sentimiento culposo en eterna fuga hacia adelante...

360 MUERTOS, 1700 HERIDOS

La imagen refleja el hondo drama palestino, y la soledad de un pueblo atrapado por la terquedad suicida de sus dirigentes y la ferocidad de sus enemigos.

¿Es posible que el mundo civilizado no acierte a aunar esfuerzos para que palestinos e israelíes vivan en paz?

La democracia que disfrutamos las potencias occidentales puertas adentro, no debe cegarnos. La humanidad es un todo que merece puntual respeto, palmo a palmo. Las fronteras y nacionalidades no pueden ser excluyentes.

Así fue hasta hoy, pero con esta filosofía no vamos a ninguna parte.

El Estado israelí está afectado por un síndrome bélico del cual forma parte el recuerdo de la Shoa, iniciada a fondo por los nazis hace setenta años. El valor del pueblo hebreo está fuera de duda. Es más, creo que sus seis millones de muertos fueron una pérdida irreparable para el progreso de la humanidad.

¡Cuánto talento, sentimientos y emociones extraviados para siempre! ¡Cuántos científicos, empresarios y artistas, pertenecientes a todos los géneros, nos hubieran hecho falta para que el progreso alcanzado por la humanidad no fuese exactamente el de este conflictivo siglo XXI!

El análisis histórico del valor milenario del pueblo judío no excusa -por parecidas razones- este genocidio insensato que tantas víctimas arrastra en su marejada de odio. Y que conste, no defiendo a Hamás ni a sus financistas; aquellos que avituallan para el suicidio a mucha gente humilde y desesperada, que obedece resignada a sus peores jefes.

Los descendientes de aquellos supervivientes de la masacre, han honrado a los suyos y las millones de víctimas de la barbarie que practicaron con ellos Hitler, Mussolini y sus aliados de entonces, haciendo del Estado de Israel una auténtica tierra prometida. Sin embargo, el acoso de sus vecinos fue hasta hoy sistemático.

Israel ha sobrevivido gracias a su efectiva organización democrática, basada en un esfuerzo mancomunado pocas veces visto en el currículo de las naciones, la estimable solidaridad de EEUU, la menos estimable de Europa y su propio desarrollo económico, parejo al de una maquinaria militar moderna y disciplinada.

En modo alguno justifican estos logros las masacres que se perpetraron en el pasado, y menos aún en ésta; la más feroz en lustros.

En reñidas vísperas electorales, el Gobierno judío y su Alto Mando (respaldados por la mayoría de los ciudadanos) han resuelto eliminar al movimiento islamista de Hamás de la faz de la tierra. Es cómo matar el cáncer junto al cuerpo del enfermo. La víctima inmediata es el pueblo palestino, con sus 360 muertos y 1.700 heridos, pero en el fondo es la humanidad quién se resiente, en tanto se dañen seriamente las perpectivas de paz en una de sus zonas más calientes.

Tras esta brutal e indetenible escalada militar, justificada con cinismo por Ehud Barak y Tzipi Livni, el General Dan Harel (segundo en la cadena de mandos del Ejército) anuncia que "lo peor está por llegar".

Ahí es dónde se equivoca. Lo peor es todo. Desde el primer muerto hasta el último herido por el implacable bulldozer, que éste y otros oficiales comandan contra gentes desesperadas y hambreadas, que enarbolan palos y arrojan piedras a su paso.

No será mediante el terror asesinando palestinos que se consiga eliminar a Hamás ni al largo contencioso árabe-israelí. Los previos ensayos en tal sentido no hicieron más que radicalizar a los partidarios civiles de la organización; hoy mayoritarios entre la población masacrada. La razón de ser de este grupo terrorista no le permite cambiar, ni autodisolverse. Tampoco es posible persuadir a Irán para que lo frene, o suprima su financiación.

Ellos seguirán lanzando sus cohetes; a menos que sean los palestinos quienes resuelvan retirarles su confianza, forzándoles a dejar la porción de poder que detentan en la actualidad. Ganar a los palestinos para una política de paz en nuervas tratativas bilaterales no reza con semejante respuesta israelí a los cohetes terroristas.

Lo grave de todo esto es que nadie en Occidente interviene deteniéndola. Bastaría que la mayor potencia militar del planeta lo realizase por contundentes medios diplomáticos.

Pese al grito en el cielo de la UE y la precipitada reunión de sus autoridades para acordar una firme demanda de cese de fuego a Israel, poco haremos de efectivo para que la pesadilla finalice.

En realidad, sólo la Casa Blanca cuenta con la autoridad necesaria.

A punto de ser recordado como una pesadilla, George Bush, a quién encanta sembrar el Medio Oriente de víctimas, no es el más indicado para terciar. Y parece que Barack Obama, devoto del Estado Israelí (según declaró poco antes de ganar las elecciones, granjeándose el voto de la poderosa colectividad), tampoco.

Por eso callan ambos, mostrando el percal, mientras crece el trágico cómputo de víctimas y el inmenso dolor de un pueblo masacrado.

domingo, 28 de diciembre de 2008

LA MASACRE DE GAZA: UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD

Uno de los tantos testimonios de este genocidio


He sostenido defender incondicionalmente la existencia del Estado de Israel; no las masacres que su bien pertrechado Ejército realiza contra un pueblo palestino que carece de un Estado en toda regla.

La presencia dominante de Hamas y su control armado de la Franja de Gaza conspira contra un alto el fuego. Con todo, sus baterías caseras son irrisorias frente a la maquinaria de muerte y horror que despliegan las tropas judías y sus contingentes aéreos. Hasta ahora son 700 los heridos, y 225 los muertos civiles (seguramente entre ellos, varios "combatientes" de Hamas).
El escalofrío que provocan estas cifras puede acentuarse en los próximos días, según anuncian los planes inmediatos de Tel Aviv en vísperas electorales.
Si bien los proyectiles lanzados sobre Israel causaron hasta ahora pocas víctimas, nada justifica esta bárbara represalia aérea, comparable a las cargas de la Luftwaffe sobre Londres o Varsovia, y las de sus tropas blindadas contra el acosado ghetto judío. La comunidad europea, a través de la UE, con su Presidente rotativo (el francés Sarkozy) y Javier Solana alzando la voz, ha condenado este crimen contra la humanidad.
Parecido tono ensaya la condena de Rusia, pese a que el Kremlin no ha dudado en machacar con descaro a otras naciones del mapa federado, entre ellas Georgia.
Así, mientras la Casa Blanca pide diálogo y moderación al Estado judío, y el egipcio Mubarak -frecuente mediador entre tirios y troyanos- se alarma ante una masacre que daña los esfuerzos pacifistas que salvaguardan su dictadura pro occidental de "amigo bueno", nadie entre las potencias democráticas (fuera de Hamas, los restos de Al Fatah -instalados en la margen izquierda de Cisjordania- y Al Qaida-, pone en vereda a los israelíes.
Éstos no dudaron en aprovechar a fondo los últimos días del amigo Bush en el poder, para lanzar el demoledor ataque de su aviación.
La convulsión que precipita en el mundo árabe esta represalia, sin precedentes en los últimos veinte años, amenaza la solución pacífica, cada vez más lejana en una zona que arde en odios y recelos.
Irán, que ya cuenta con energía nuclear, vocifera amenazas ante esta masacre. Conocemos perfectamente la naturaleza agresiva de los Ayatolás y el punitivo régimen del señor Ahmadinejad, verdugos clericales que han secuestrado la voluntad popular pretextando enfrentar a Israel y los EEUU.
También al sátrapa de Siria, cómplice de Hamas, Al Qaida y parte del terrorismo en Irak.
Sin embargo, en nada esta estrategia de demolición compulsiva favorece la seguridad de Israel, o la caída de los regímenes oprobiosos de Irán y Siria, tradicionales financistas de Hamas, precisados de agitar a las masas árabes contra el enemigo exterior para prolongar su tradicional dominación.
Semanas atrás, la UE celebró con Tel Aviv una serie de convenios que, al favorecer su desarrollo nos acreditan como interlocutores válidos. Además, por identidad de origen, cultura y tradición, estamos en mejores condiciones para que nuestras firmes recomendaciones sean atendidas por los políticos y dirigentes judíos.

Es preciso que ante esta masacre y tras la condena de su acción, los europeos empleemos a fondo un sistemático poder de disuasión. Si respetamos la vida humana como lo más sagrado e inviolable, habrá que extender esa consideración (para nosotros hecha ley) hasta el corazón de un conflicto que amenaza la seguridad del planeta y la especie humana.



sábado, 27 de diciembre de 2008

VARGAS LLOSA Y SU RESEÑA DE "EL PODER Y EL DELIRIO", DE ENRIQUE KRAUZE

El escribidor peruano residente en Londres/Madrid, y una vieja mirada.

No voy a negar los méritos literarios de Mario Vargas Llosa. Pero desde hace años prefiero atisbar sus artículos de prensa. Mis intentos de leerme La fiesta del chivo culminaron en la página 11. La versión cinematográfica me entretuvo algo más; aunque no mucho, salvando la composición que el ahora viejo Tomás Milián hace del monstruoso Rafael Leónidas Trujillo Molina; alias "El benefactor".

Si en "La fiesta..." el autor desvelaba en tono cansino las bajezas del dictador en el sexo y las emociones, reseñando el reciente libro de Enrique Krauze reitera su decadencia. También, sin embargo, el amiguismo oligárquico que se profesan una serie de escritores que han sido y ya no son.

Traducidos a varios idiomas,Vargas Llosa y García Márquez encabezan la partida en la esfera latina. Desde el trono bifronte dispensan favores a otros menos capaces. Exceptúo de esta pléyade a Carlos Fuentes, genuino y notable. No por muchas razones, a gente como Tomás Eloy Martinez, Abel Posse (asesor hoy del caudillo peronista Eduardo Duhalde) y Sergio Ramírez. Hay más, pero mencionar uno a uno llevaría tiempo, memoria enciclopédica y fatigosas puntualizaciones.

Hay reseñas que se hacen por compromiso. La de Vargas Llosa sobre Krauze y su libro integra esa categoría. De otra forma no se entiende que pase por alto varios asuntos en los que uno y otro discrepan seriamente. Empero, en el negocio literario las complicidades existen como en cualquier otro.

Hoy por hoy y pese a que las recientes (y antiguas) labores de Vargas Llosa y García Marquez sigan vendiéndose, desde dos ángulos políticos opuestos revelan la escasa virtud de estilos envejecidos cuyo contenido y enfoque sigue vigente ante la falta de aire fresco en el patio. En reciente artículo expuse criterio ante el libro de Krauze, jugoso en materia de reportajes, reseco en el propio análisis.

No es cierto que el autor mexicano nos muestre la entraña viva de Hugo Chávez Frías. Lo impide su distancia emocional, determinada por el historicismo académico y una prosa común y corriente que sólo animan los reportajes efectuados. ¿De dónde surge en el Presidente "bolivariano" ese "abrasamiento pasional subversivo y patriótico" que (según el peruano consigna) finalmente le llevó al poder, mediando una elección tras otra?

Incapaz de radiografiar las emociones de un ser humano insuflándole vida, Vargas transfiere esa marcada incapacidad a un viejo amigo que cojea del mismo pie, ensalzándole una obra que no pasará a la historia grande de las biografías, ni de la literatura.

Que el auto titulado escribidor comparta el desmesurado elogio que de Rómulo Betancourt hizo Krauze, sin limitarlo a su alcance social verdadero y la auténtica magnitud de un legado modesto y al fin fracasado, está lejos de ser casual.

Vargas mismo intentó en Perú una carrera política fraguada parcialmente en ese molde, siendo derrotado por alguien como Fujimori en el primer envite. El virtual exilio londinense respondió a esa incomprensión de la realidad latino americana y su propio país.

Hay algo de verdad en las críticas que la izquierda del Continente le dedicó, acusándole de confundir como político armado de un programa, el Perú con Suiza. En su temprana crítica a la Revolución Cubana, Fidel Castro o el Che Guevara, fue sin embargo un precursor. Pero de ahí a que su visión del rol que los EEUU han desempeñado en el mundo y América Latina se ciña a la verdad, media un abismo.

El drama que llevó a dique seco la creatividad y el brillo narrativo de quién un día supo escribir "La ciudad y los perros", fue una deriva política, propia de la ambición y el acomodamiento. Es difícil resistir las tentaciones de la notoriedad. El espaldarazo de la entonces brillante Carmen Balcells se la proporcionó, lanzándole con éxito al ruedo editorial. Los premios y amistades cosechados en las altas esferas del arte, la literatura y el poder hicieron el resto.

La combinación de factores que pesaron sobre uno de los creadores del llamado "Realismo Mágico" latinoamericano (tan grato aún hoy al petit-burgeois occidental consumidor de ficciones) han acabado por asfixiar su humanismo inicial. Por eso es que vive ricamente en Europa, lejos de la miseria y desigualdad social del país que le vio nacer, impulsándole a testimoniar en su juventud latrocinios que su madurez sepultó en el olvido.

¿Es casual que tanto él (en "La Fiesta...)"como García Márquez (en "Las putas tristes") nos cuenten historias de maduras apetencias masculinas por la fruta verde?

Cuando determinadas plumas célebres del mundo contemporáneo extravían el criterio de aquello que importa, suelen sustituirlo por lo que aguijonea el instinto ante la amenaza de la vejez.

Que el elogio dedicado por el amigo de José María Aznar a su otro amigo (y colega) Krauze, carezca del menor entusiasmo, revela el propio estado de ánimo ante la verdadera creación, literaria y conceptual.

Hoy el susodicho redacta artículos y libros por reflejo, como los difuntos en el instante que precede a la inmovilidad.

Quizá por ello ni siquiera fustigue amistosamente la piedad reverencial que el otro guarda por la figura de Lázaro Cárdenas, y lo que es aún peor, por los presidentes del corrupto y nefasto PRI.

A Krauze y Vargas Llosa les preocupan los hermanos Castro, la democracia elitista y lo que el populista Chávez haga con Venezuela, sin siquiera preguntarse quién de los que sustituyan al Comandante una vez que sea depuesto -o deba fugar ante los malos vientos que se ciernen sobre la economía mundial y su reflejo venezolano (con un petróleo a la baja)-, atenderá los apartados de sanidad y educación que hoy, bien que mal, atiende su régimen.

Además de ensayar un tratamiento lineal y carente de toda emoción sobre Hugo Chávez y su tiempo, Krauze no tiene recetas que superen el pasado pre chavista para Venezuela; ni el del PRI o sus sucesores "liberales" para México, país lastrado por la corrupción en todos los ámbitos, las masacres públicas y el cada día más poderoso narcotráfico.

La evocación de Betancourt que tanto festeja la complaciente reseña de Vargas Llosa poco ayuda, al disfrazar el efímero valor de una democracia corrompida, sin auténtica vocación social.

viernes, 26 de diciembre de 2008

LA INVERSIÓN DE VALORES Y EL CORAZÓN DELATOR DE LA CONCIENCIA

En el previo post referí las andanzas literarias y conceptuales en un par de ejemplares, asociados en el criterio y la pulsión destructiva.
La filosofía neocon facilita, en nombre de una peculiar noción de la democracia, emboscar el racismo junto a un claro desprecio por el sufrimiento humano.
A tenor de países supuestamente avanzados, se niega a quienes malviven en muchos otros (y el nuestro). La fusión racial del mundo árabe, las sociedades latinoamericanas, asiáticas o africanas con el terrorismo y la corrupción, no se hace desear.

La oferta es abundante y levemente variopinta. Identificar a Montazer al Zaidi con el terrorismo eximiendo a George Bush de cualquier responsabilidad entre las muchas que acredita en varias catástrofes, no es sino el resultado de una palmaria inversión de valores, según la cuál los personajes estimables son detestables y viceversa. La pirueta autoriza al señor Vázquez Rial observar con buenos ojos al envenenador y autoritario Vladimir Putin, "enemigo del terrorismo fundamentalista, y por lo tanto cercano a nosotros"

Quienes invierten valores éticos proyectan el defecto a todos los aspectos de su vida personal y social. En el encuadramiento de la política profesional, caben todas las posturas posibles. Para identificar una ideología basta con repasar concienzudamente el programa de la respectiva formación y su historial.

Hacerlo mediante una obra literaria es algo más difícil en estos tiempos. Rastrear los signos del mensaje regresionista comporta un cierto esfuerzo intelectual. Cuando Vázquez Rial (hoy audaz impostador del argentino Juan José Sebreli), traza coordenadas sobre la Guerra Civil Española y su peculiaridad, omite lo que no podría la cierta honestidad de Sebreli, y en cambio sí el basto Pio Moa en su falso análisis confrontando dos bandos armados.

El gobierno de la República, aislado internacionalmente y con grandes contradicciones en su interior, enfrentó -previa movilización espontánea de obreros y campesinos españoles- a tres ejércitos. El bien avituallado de Franco, y los destacamentos enviados por Hitler y Mussolini, por vía aérea y terrestre con armas y hombres. Los italianos planificaban operaciones por su cuenta con aquiescencia de Franco. La aviación alemana, supervisada por técnicos, pilotos y aparatos alemanes, fue aún más decisiva en la ofensiva franquista que las tropas italianas y su sangrienta operativa terrestre.
La tentación totalitaria de validar el franquismo sin confesarlo expresamente corresponde a las recientes deposiciones de Vázquez Rial. Su pretenciosa y soporífera biografía del coronel Gustavo Durán lo insinuó premonitoriamente, sin explorar a fondo su breve actividad comandando el servicio secreto republicano (SIM) bajo las órdenes del comisario estalinista Orlov, hasta el momento que Indalecio Prieto y Juan Negrín resolvieron apartarlo del cargo enviándole al frente.

En el ínterin, padecía secuestro y asesinato tras horrendos tormentos el destacado poumista Andreu Nin, trasladado a otra zona desde Barcelona por órden de Orlov, tras reunirse con Vittorio Codovilla y el francés André Marty.
¿Podía ser ajeno Gustavo Durán al procedimiento? Estimo que no.

El perfumado músico, escritor y militar, suerte de folclórica con charreteras, aficionado al espionaje y la represión, apestaba en realidad a venenosas fragancias del Kremlin...

Mediante su libro "El soldado de porcelana", el supuesto biógrafo no menciona en momento alguno la checa ampliada que representó el terrorífico SIM en zona republicana, ni el significado patrocinio de un sicario de Stalin (Orlov) a su héroe romántico. En cambio, se explaya sobre la cierta negatividad de su propio padre -encarnado en ésta y otras novelas por el imaginario personaje de "Reyles"-, y el condigno rol del apenas disimulado autor, hijo maravilloso (concebido por una socialista y un jugador empedernido), a más, dotadísimo como pocos para el arte y las letras...

Ni una palabra refiere sobre su franca propensión a la farsa y la impostura, patente en el grosero panegírico sobre el ex estalinista que colabora con Washington, sirviendo a Spruille Braden contra los trabajadores argentinos.

A mediados de 1945, el enemigo del antiguo coronel republicano, -lugarteniente de Spruille Braden y a sueldo de Cordel Hull-, era Perón. Pero en el fondo de la mútua aversión contaban las reformas sociales que el coronel criollo se veía obligado a realizar (por vocación social y de poder) en un territorio de minoría elitista y mayorías hambreadas, mientras el firme empeño de Washington en mangonear los asuntos internos del país arreciaba en Buenos Aires pretextando "combatir al fascismo".

Al igual que el improvisado héroe del ejemplar dotado para el arte y las letras, Jesús de Galíndez fue otro de los exiliados republicanos seducidos por una potencia emergente. El dramático pasaje del imperio soviético en ciernes al americano, que despuntaba sobre el planeta desde 1918, se realizó merced a la forzosa alianza de ambos tras Pearl Harbor y la invasión nazi.
El nacionalista vasco del PNV, acaudillado entonces por Aguirre Lecube sirvió en un principio a Trujillo bajo el patricinio del Departamento de Estado, y fue liquidado cuando ya no era útil como denunciante (mediante un libro extraordinario) de un sátrapa aliado, por sicarios del "benefactor" en un céntrico departamento de Nueva York y a plena luz del día.

Durán, menos valeroso y principista que el vasco, fue más afortunado al sentar sus reales en Washington bajo el ala de Spruille Braden, ponente en la conferencia que puso fin a a la Guerra del Chaco y entremetido del imperio en los asuntos cubanos con el puntero Durán conectándole a los comunistas de entonces.

Si antes para él representó la URSS el faro que iluminaba el sendero, durante el exilio americano, la alianza de Roosevelt con Stalin reavivó en su imaginario la llama votiva del activismo político en calidad de experto en comunismo y sindicatos radicales.

Este persistente oportunismo de servir a poderosas corporaciones lo reprodujo más tarde el panegirista de Durán...desde las letras. Por eso ya distante su etapa de izquierdas y asociado a otros arrepentidos de ligero esfínter ideológico, intenta justificar en un folleto que no pasa una lectura de sexto grado, la muda chaquetera.

Una vez más, el falsario desfigura la realidad. Pues qué se sepa, jamás concibió una idea de genuino valor; sólo la tendencia a trepar la pirámide del éxito comiendo caliente todos los días al amparo de los climas dominantes, buenos contactos, cierta agente excepcional y un tiempo literario de vacas flacas.

La proclividad a escoger personajes venales y oportunistas de relativo valor presentándoles como héroes, reproduce el curso de su pretencioso periplo: carente de ideales, sobrado en tinieblas.

Ya comenté en otros artículos el sustrato de su formato moral, sellado en la mórbida atracción por mafias y mafiosos. La rastrera tentativa de aprovecharse de la ardua labor de un escritor desconocido -del que se habían surtido profusamente sus ex patrones, "amigos históricos", e inefable dúo integrado por Julieta Lioneti y Bengt Oldemburg, troceando el alimento documental de los dos hijos del último (hecho sobre el que ya comenté y conservo pruebas fehacientes)- desvela esta tendencia al chaqueterismo, los mafiosos y la predación, heredada, si seguimos lo referido a la figura paterna en el texto antes citado, del sujeto en cuestión.

Para su bochorno pifió, al validar sin ningún rigor documental a una farsante, como supuesta hija de Perón, escoltándola servilmente durante una carnavelesca gira bonaerense que de poco le sirvió, pese a afirmar en su equívoco curricular que el líbelo de marras había triunfado en la Argentina. .

Mediante el dislate fallido asociado al fracaso, y de cara al nuevo timo, intenta sepultar en su mejor tradición la triste verdad; tanto en lo que refiere éxitos literarios del presente como de colaboraciones poco significantes en medios prestigiosos, además de corresponderse tanta hojarasca a un pasado remoto.

Este arquetipo austral de la picaresca (beneficiado por una doble nacionalidad que en nada celebramos lo auténticos liberales), fracasó con más de treinta libros y continuará rodando cuesta abajo en todo lo que emprenda. No sólo le faltan estilo y salero. En pocos escritores se observa tan abrumadora ausencia de ideas originales y tanta propensión a la copia.
Un espítritu yermo en sentimientos como Jorge Luís Borges, triunfó conceptuando en bellas metáforas el pesimismo existencial, y el fracaso de amores que -salvando su pasión por las letras-, jamás conoció. La inversión de valores hace que otra serie de audaces procure validar sin ápice de talento, el genuino pesimismo de aquél aristócrata arruinado, entusiasta de las dictaduras militares que asolaron su país, al defender lo que cada día es más indefendible.
Los malos ejemplos del mancado percherón de LD, y el ultrarreaccionario sionista Birmajer (producto de un pais que ostenta en el presente una baja densidad democrática) demuestran que la inversión de valores conducen inevitablemente a una democracia elitista propia de ricos y acomodados, vecina al fascismo.

El guardabosque Jiménez Losantos y sus digitígrados paseanderos lo acreditan a diario desde la Cope y las variantes mediáticas, con el oficioso auxilio del diario El Mundo y su director.

Pese a que la romanza liberal de vía estrecha que desgranan los impostores grandes y pequeños sostenga lo contrario, ante el fracaso económico, social y político precipitado en el planeta por los grandes bonetes neocons de la libre finanza, mandan las pústulas que desnudan oscuras conciencias.

Lo enuncio encabezando el post: la conciencia, mal que pese a los farsantes y canallas que fingen ideales, termina siendo un corazón delator a la hora señalada...




















miércoles, 24 de diciembre de 2008

EL "HIJO DE BORGES" Y UNOS ZAPATAZOS JUSTICIEROS

Confeso "hijo de Borges" y especialmente interesado en que sus compatriotas literarios bajen del mismo árbol; el sionista argentino Marcelo Birmajer rinde homenaje a George Bush, ante la "vejación" infligida con par de zapatos voladores por el valiente periodista iraquí; hoy entre rejas, aunque convertido en héroe con futuro político por buena parte de los iraquíes.

El tal Birmajer, pretencioso autor (entre otras obras y escritos) del infumable guión de "El abrazo partido" y cultor de una estrecha amistad con el decadente Horacio Vázquez Rial, sostiene que el "terrorista", según él, cómplice de Hamas, los talibanes y toda suerte de criminales fundamentalistas, atentó contra la buena salud de un mandatario elegido democráticamente.

En lo último lleva razón. El cargo de George Walker Bush fue votado democráticamente; aunque por sus compatriotas, no por los iraquíes.

Pero los iraquíes, especie arábiga de naturaleza inferior, compuesta por suníes, Chiitas y kurdos alborotados, poco cuentan en la reseña de este escriba mediocre de les bas fonds (en la pertenencia a tal esfera literaria reconoce una simétrica identidad con Vázquez Rial, el hoy patético imitador del más patético, aunque brillante Juan José Sebreli), desplegando un universo caótico que precisa ser invadido a costa de cientos de miles de muertos, para la regeneración y encuadramiento de los que queden vivos, en los intereses petroleros y/o geopolíticos del imperio americano y el mundo occidental.

Sobre el dudoso posicionamiento "democrático" de Birmajer (y Vázquez Rial, habituée del premonitorio sarcófago de Libertad Digital), conocemos el manifiesto encantamiento con el colombiano Uribe Vélez; poco sospechoso de respetar el Estado de derecho.

Para él, la fuerza bruta que comporta una democracia de bajísima densidad, o el avasallamientro de un territorio para expurgale el dictador de turno o la guerrilla levantisca, comporta el mérito; ante el cual los desplazados colombianos (que suman millones de hambrientos que han perdido todo menos la vida), y los iraquíes o palestinos (acosados y reprimidos por tropas mercenarias o ejércitos ocupantes) debieran dar las gracias.

La burbuja neocón no protegerá a fulanos como Birmajer (y su amigo del ánima) de un ajuste de cuentas crítico y la condena moral. Unos pocos, junto a estos dos sionistas de extrema derecha (incluyo al clon austral, que no es judío y reside en Barcelona) se atreven en España a desplegar al viento estas mugrosas banderas.

Hace poco Vázquez Rial comparó a los catalanes (entre los que pulula orondo sin ser molestado) con los paraguayos de sangre indígena, que el atroz general Stroessner condenaba a perorar en guaraní en detrimento del más frecuente español, peligrosamente informativo y cosmopolita.

Argumentaba a tal efecto, el necesario aislamiento cultural de los oprimidos por parte de los opresores, equiparándonos con los primeros, y a nuestros políticos - libremente elegidos, desde el President hasta el alcalde y los consellers del pueblecito más pequeño del mapa autonómico, según lo establece la Ley Fundamental-, con Stroessner.

No es la única afrenta que lanzó este racista emboscado al país que lo acogió y el territorio donde reside. Poco antes había ensalzado la "inteligencia" (sí, es increíble pero cierto) del señor Bush y José María Aznar.

¿A quién en su sano juicio puede ocurrírsele que a estos pájaros les ilumine la inteligencia?

Birmajer es otro de los enfermos que honran el sendero tenebroso del racismo validando la democracia en abstracto, tras eviscerarle intensidades y localización.

Las circunstancias de la democracia (un sistema que por fortuna, ya he dicho, nunca termina de realizarse) son diversas, puesto que en abstracto no existe más que como concepto genérico sujeto al relativismo.

Bush -por ejemplo- no es Clinton. Tampoco Lula da Silva es Chávez, ni éste es un clon político de Kirchner. Lejos está un timador como el "democrático" Uribe Vélez -parido con la bendición de Bush y el Plan Colombia, entre el narcotráfico, la baja política y los escuadrones de la muerte- de confrontarse a ejemplos algo menos tenebrosos.

A su vez, equiparar la calidad democrática de los tres primeros abre una polémica que tiende a clasificarlos en diferentes apartados, más o menos equidistantes de una democracia avanzada; sólo posible en sociedades tolerantes, desarrolladas e igualitarias. Lo mismo ocurre, por ejemplo, si comparamos a un sátrapa y confeso torturador como Bush (lo hizo a través de Cheney), con Zapatero, Gordon Brown, Merkel o Sarkozy.
Guantánamo y las torturas autorizadas por la Casa Blanca no acontecieron en España, Francia, Alemania o en el corazón de los EEUU, sino en una porción de territorio cubano ocupado ilegalmente, tras las heridas abiertas en la sociedad norteamericana por el salvaje y cruento 11S.

Tampoco son validables bajo este prisma las atrocidades que llevan a cabo las tropas invasoras y la soldadesca israelí con los palestinos, de inspiración semejante a la que Bush y el Pentágono aplican a los prisioneros en un vallado flanco robado a Cuba. Lejos de ser afecto al terrorismo, aclaro defender incondicionalmente la existencia del Estado de Israel; asunto que no rebaja en modo alguno mi empeño crítico para con la injusticia y los atropellos de sus servidores armados con poblaciones indefensas.
Pero claro, el autotitulado "hijo de Borges" y sus compadres no saben de injusticias, más que aquellas perpetradas por responsables imaginarios que ellos culpabilizan en su afán de justificar la propia violencia interior, producto de viejos tormentos que, al no asumirse, acaban proyectándose sobre los destinatarios, mediando la previa identificación con los que atormentan.

En lo último caben la tara del resentimiento y su fruto, el odio. Cuando en un estilo literario y conceptual no figuran como premisas el diálogo ni el acuerdo, sino sus opuestos, manda una pulsión francamente destructiva. Las buenas o malas cualidades desempeñan un rol determinante a la hora de edificar una posición frente al mundo. Por ende, la frustración personal inherente a las malas ha digerido en la peor forma posible la realidad.

El terrorismo se ejerce de muchas maneras. La sectorialidad extrema en el juicio comporta la más habitual, y aunque el producto intelectual no mate de hecho a nadie, justifica que otros lo hagan actualmente en nombre de la democracia. Nada tiene que ver este belicismo con posición liberal alguna. Los Birmajer y Vazquez Rial viven proclamando un liberalismo que en realidad usurpan con descaro.
Para un liberal de verdad, la lucha contra el terror requiere enfrentar toda especie de terror, sin excepción.
Emplear medios materiales para combatir la lacra será lícito, en tanto no se validen mentiras con tal de saquear pozos petrolíferos de gran valor estratégico, ni se machaque a un pueblo, o se atormente dónde sea a presuntos responsables de crímenes contra la humanidad.
Otorgar al mandatario de la primera potencia mundial (muy desprestigiado ante sus compatriotas) la equidad del procedimiento armado sobre territorios que exceden su potestad, no es democrático. Tampoco llamar terrorista a quién arroja unos zapatos a un invasor, por más rango que luzca y diplomacia que lo ampare.

Admirador de Bush, el tal Birmajer no se ajusta a las reglas de juego de aquello que invoca. Menos aún su venal hermano de leche; probado carterista de ideas y nada casual validador de personajes retorcidos y chaqueteros como el coronel Gustavo Durán, en esperpéntico texto que anticipó en su momento el actual valor por él otorgado a un defectuoso Presidente a punto de irse, y a otro que, habiendo partido (me refiero al señor Aznar) aún xode.

Por ello, aunque los zapatazos del periodista que ama a su patria introdujo en la Historia no hayan dado en el blanco, cuentan bastante más que los berridos condenatorios de estos impresentables.


domingo, 21 de diciembre de 2008

EL DOCTOR SATÁN Y SUS EPISODIOS

Un cómic español editado en Barcelona por Grafidea, reprodujo los quince episodios del serial, agrupándolos por lo que aquí se conoce como"jornadas".
(La cubierta está signada por el dibujante José Grau)

Varios autores señalan que esta producción de 247 minutos acredita, junto a The Painted Stallion (El potro pinto) y Dick Tracy (1937); Daredevils Of The Red Circle (Los tres valientes) y Zorro Fighting Legion (La legión del Zorro) (ambas de 1939); Drums of Fu Manchu (Los tambores de Fu Manchú) (1940) y Captain Marvel (1941), los mejores esfuerzos de Republic en la materia.

Un repaso al pelotón de stuntmen empleados (que cuenta hasta con una stuntgirl experta en saltar vallas sobre lomos de un potro con las manos atadas a la espalda, en la persona de la actriz Dorothy Herbert), desvela el ritmo trepidante del pruducto, aunque también la precariedad dramática de los actores que secundan a Ciannelli.
Hasta descubrir a la Herbert -estrella en los trajines circenses montados por Barnum & Bailey, y los posteriores del afamado domador de fieras Frank Buck (héroe de un pionero serial de la Mascot)-, saltando un vallado montada en un potro con las manos atadas a la espalda y la rienda entre los dientes, no caí en la cuenta de los estrechos lazos que guardaba el serial en episodios con los espectáculos circenses.
Su orfandad dramática y total carencia de profundidad no se echaron en falta durante los pases de aquellos años; fructíferos para el apartado y las tres compañías entregadas a fabricarlo. Sin embargo, tanto Columbia como Universal, factorías menores dentro de la liga superior, aunque a buena distancia del poverty row encarnado por Republic y sus westerns horarios de bajo coste, jamás llegaron a producir seriales tan bien acabados.

La importancia de los stuntmen era crucial en todos sus metrajes. Por ello contaron en sus inicios con el especialista Yakima Canutt y el extraodinario Dave Sharpe. Ambos sustituían en las escenas de riesgo a figuras como John Wayne, Gene Autry o después Roy Rogers.

En la más bien pobre imitación de Flash Gordon durante la aventura submarina (que tan creativamente plasmó Alex Raymond hacia 1935), lanzaron el siguiente año Undersea Kingdom (El imperio submarino); un tema para el que ficharon, en su doble condición de actor y stuntman al apuesto y atlético Ray Crash Corrigan (posterior western hero en la excelente The Painted Stallion (El potro pinto).

A lo largo y ancho de las cuatro horas largas que devora El misterioso doctor Satán se impone una acción constante que certifica escasos diálogos, aunque la conseguida atmósfera de misterio y cierto interés en seguir visionando un capitulo tras otro, capturen a los consumidores habituales del código serialero; niños en su momento, nostálgicos o especialistas hoy

La briosa partitura musical de Feuer, escrita y ejecutada siguiendo el ritmo del relato, se cuenta entre las mejores del cine B de aventuras. La inclusión de Ciannelli (Eduardo, meses antes de que Pearl Harbor y la guerra al Eje forzaran el Edward anglosajón) continuaba la sabia tradición de incluir un villano con tablas y cierta solera.

Repasando la historia del serial sonoro -en especial los de Republic- encontramos entre otros canallas meritorios a Monte Blue (ex galán de importancia en el cine mudo), Noah Beery, Charles Middleton, LeRoy Mason, Johnny Arthur, Henry Brandon, John Piccori, Lionel Atwill (otro famoso en decadencia), John Davidson, y en los años ´40 el insuperable Roy Barcroft.

Ciannelli se contó entre los mejores y más contenidos; dando además a su perturbado sabio que fabrica robots terroríficos, el aire lóbrego y refinado que acentúa una buena iluminación.

En cambio, Robert Wilcox, entonces joven, nada simpático y naturalmente estólido dada su escasez de registros, se luce únicamente mediando la capucha de cobre. Lo mismo sin capucha cabe a la menuda Ella Neal, hermana de Tom Neal, un apuesto peso pluma de vida rumbosa, que protagonizará luego muchas cintas de mediano y bajo presupuesto (entre ellas el serial Bruce Gentry y la premonitoria Detour), para terminar en la cárcel convicto por asesinato.
Abriendo la escena con un par de víctimas importantes, encargados por un doctor Satán resuelto a dominar el mudo fabricando duplicados de su poderoso robot, despunta su futura némesis: el encapuchado Cabeza de cobre.

La razón expresa de su irrupción deviene por herencia de la capucha y el pequeño símbolo de una cobra (evocador de la Z que marca el Zorro con la punta de su espada), legados por el padre de Bob Wayne; una añeja víctima de Satán. Los lazos familiares justificarán las ansias de justicia y venganza, propiciados por los intentos del loco y sus pistoleros, procurándose materiales que consoliden la manufactura de nuevas máquinas de metal.

Los episodios del serial comportan un auténtico torneo de puñetazos, destrozos y acrobacias. La aparición del (pesado y torpe) catafalco metálico, obediente al control remoto que manipula Satán, provoca risa hoy por su primitivismo acartonado. También los caprichosos artilugios de TV, sumados al mismo en varias secuencias.
Entonces, la fórmula robótica unida al sabio loco que pretende controlar el destino de la humanidad surtía efecto en la serie B. Hitler -que de sabio no tenía nada, aunque su acorazado régimen robotizase la voluntad de los alemanes para invadir Europa occidental aquél terrible calendario-, acreditaba idéntica obsesión.
En 1939 la Universal agregó un grotesco ejemplar del género a otro perturbado de la especie, en la piel del morfinómano húngaro y ex Comisario de las Artes durante el breve gobierno comunista de Bela Kun, Bela Lugosi, astro de los grotescos episodios de Phantom Creeps.
A la hora de escoger, preferimos, pese a su escasa credibilidad, el de Satán.

El puntual remate de cada episodio ponía a Cabeza de cobre en serias dificultades, cuándo no, sucumbiendo en apariencia, luego desmentida por el truco de enseñarnos en el capítulo siguiente lo que el montador se había guardado.

El truco capital en esa forma de contar un cuento era dejar colgando del precipicio, o junto a los rieles de un tren arrollador, el destino del heroe o la heroina, sugiriendo que perecían en cada capítulo.

El código se cumple para el caso, con estilo y calidad narrativa, salvando de la ruina un pedestre libreto. La pericia de William Witney no se echa en falta; tampoco la cámara de William Nobles captando paisajes crepusculares y acentuando mediante una sabia iluminación a los personajes y la acción: remarcada al segundo por los acordes de Feuer.

Otro de los méritos que rescatamos de la pieza radica en que los crimenes significativos son sugeridos, antes que retratados. Uno imagina (con cierto esfuerzo) que el infernal artilugio clava sus pinzas desgarrando la carne humana, a través de gritos desgarradores en off o detalles simbólicos no menos siniestros. Igual efecto provocan los ajustes de cuentas de Satán con fracasados sicarios echando mano a su arsenal de armas mortíferas.

El lucimiento principal del encapuchado y sus infatigables cabriolas, escalamientos y caidas riesgosas, corresponde por entero a David Sharpe (1910/1980); a quién distinguimos en varias secuencias del metraje sustituyendo a Wilcox, gracias a los mandos del VHS.

Partícipe de 4.500 filmes en todos los Estudios desde los 14 años, David se merece un homenaje por su larga carrera doblando protagonistas. Él mismo lo fue en ocasiones sin que su labor dramática a cara descubierta colase del todo entre los espectadores.

Figurando en el reparto, cuentan el periodista simpático y auxiliar de Cabeza de cobre, interpretado por William Newell; el científico bueno y padre de la chica (secuestrado por Satán durante las 3/4 partes del metraje), a cargo del veterano actor australiano de la serie B Charles Montague Shaw; y el jefe de policía, encarnado por otro ex galán de seriales: Jack Mulhall (el Craig Kennedy de The Clutching Hand (La mano que aprieta).

El caso del dipsómano Robert Wilcox (1910/1955) revela ausencia total de mérito artístico, junto a una gran inestabilidad emocional, hecha pública en la degradada relación con su segunda esposa, la también alcohólica Diana Barrymore.

Por contra, la vida personal y trayectoria del actor dramático Eduardo Ciannelli (1889/1969) -graduado en medicina por la Universidad de Nápoles y estimable vocalista operístico-, le señalan como una de las personalidades más cultivadas e íntegras del ambiente.

En la década siguiente este napolitano que al final de la vida volvió a su tierra natal, continuó integrando los repartos de grandes filmes, y luego pasó a la televisión, prestigiando el oficio.

La caprichosa parábola de los roles en el cine y los correspondientes a la vida real de sus intérpretes, se reiteraba una vez más.

Hacia el fin del serial el malvado Satán de Ciannelli se desbarranca con su robot. Una última imagen lo revela exánime en una suerte de sepulcro metálico. Cabeza de cobre ha hecho justicia al colocarle la capucha en pleno desmayo, confundiendo a la máquina asesina.

El mito de Frankenstein volvía a operar gracias a la justiciera venganza del héroe, haciendo que la criatura diabólica se inmolase junto al creador...

Cierro el comentario confesando haber visionado este filme olvidado recién en mi madurez, tras adquirir el pack durante cierta estancia en Los Ángeles, visitando la hoy descolorida y mugrosa barriada de Hollywood Boulevard.

Sin duda alguna lo proyectó el quilmeño Cine Cervantes varias veces durante sus sesiones continuadas de los miércoles.

Se había estrenado en Buenos Aires el 17 de septiembre de 1941, de manera que los pases bonaerenses se multiplicaron en esa década; no en la que yo disfruté de los seriales en episodios. Siendo muchos de ellos más antiguos que éste, por existencia de stocks permanecían en alquiler, a diferencia de otros posteriores.

Sin embargo El misterioso doctor Satán, capturado por mi nostalgia junto a otros incunables en las cercanías de aquél Teatro Chino inaugurado a todo gas en 1927 por Sid Grauman, sigue haciendo juego juego con un mundo ya remoto y por momentos añorado: el de la infancia, sus sueños y fantasías; tan alejadas de la realidad como estos pálidos retazos de otro tiempo.

Los de un periclitado universo donde la imaginación reemplazaba sin esfuerzo lo que apenas sugería el modesto celuloide...



















































YouTube - MYSTERIOUS DOCTOR SATAN 1940 SERIAL TRAILER

YouTube - MYSTERIOUS DOCTOR SATAN 1940 SERIAL TRAILER

Siguiendo la costumbre inaugurada con algún visionado del primer "Flash Gordon" de la Universal, junto a otros que conectan a Cecil Blount DeMille con Gloria Swanson y el glamur de los años ´20, resolví colgar en este post varios fragmentos del serial en episodios. En mi poder obran desde hace años los dos VHS correspondientes, compatibles con el sistema NTSC que poseen mis antiguos equipos.
En la columna lateral se anuncian fragmentos de otros seriales clásicos que la magia pionera de You Tube nos ofrece paladear.
De manera que la prometida reseña del "Misterioso doctor Satán" será posterior.

DOCTOR SATAN. EL SERIAL


La chica del tema (encarnada por Ella Neal), sólo operativa para ser secuestrada, o rescatada por el héroe, junto al mismo (Bob Wayne/Cabeza de cobre), interpretado por Robert Wilcox. Detrás, un escorzo violento con El tanque humano (tal era el titulo del serial en España) en primer plano.

¿QUIÉN INVENTÓ AL MONSTRUO?

El copyright de esta sunday page corresponde a DC/Warner y Kitchen Sink press.

La última de las ocho planchas dominicales de Superman, datadas entre noviembre y diciembre de 1940.

Si os fijáis, el artefacto metálico luce en el papel idéntico al de cartón disimulado que diseñaron en los talleres de la Republic para El imperio submarino (Undersea kingdom) en 1936. A su vez el Estudio copió grosso modo los diseñados años antes en las primeras planchas de Buck Rogers y Flash Gordon, anticipados en las portadas del pulp Amazing Stories, la sobrecogedora y fascinante robot hembra de Metrópolis y el filme soviético
R. U. R., basado en una obra teatral de salas concurridas.
Es probable que Shuster, admirador de Alex Raymond, los pulps de Si Fi y los seriales en episodios, haya bosquejado en el mismo patrón los varios monstruos de metal que Superman derrota uno a uno, rematando la tarea con el jefe de todos en la splash page que reproduzco, basándose en un concentrado de estas influencias.
Curiosamente, Republic pensaba utilizar el artilugio de disfraz que se encasquetaría el stuntman Dave Sharpe para neutralizar los poderes de Superman. Por desavenencias en una negociación, debió confrontarse con el más modesto Copperhead (Cabeza de cobre).
El estreno de El misterioso doctor Satán en los EEUU se produjo el 13 de diciembre de 1940.
De forma tal que los monstruos metálicos coincidieron en esos días desfilando en el celuloide proyectado y los suplementos dominicales de la prensa.

sábado, 20 de diciembre de 2008

EL IMPERIO DE LOS SERIALES EN EPISODIOS. E L MISTERIOSO DOCTOR SATÁN (MYSTERIOUS DOCTOR SATAN)


El Doctor Satán, interpretado por el notable actor ítaloamericano Eduardo Ciannelli, acaricia la pinza metálica del diabólico robot de cartón, revestido de pintura plateada, según la imaginativa urdiembre de Republic Pictures Corporation, en 1940.

A comienzos de año la factoría de Herbert Yates y la compañía Universal iniciaron respectivas negociaciones con la National Comis/Superman Inc. disputándose los derechos de pantalla del hombre de acero para sus seriales en episodios. Al enorme suceso del personaje en los comics de cuatro colores y la prensa diaria, le seguían un programa radial y el merchandising correspondiente, abarcando desde muñecos de todas las formas y tamaños, hasta llaveros, pins, carteles y banderines. La guerra europea y su reflejo amenazante sobre América favorecía el clamor popular que celebraba el fenómeno.
Seguros de hacerse con la pieza ante la hesitación de Universal, los de Republic pusieron manos a la obra encargando un script a sus redactores, varias maquetas a los especialistas y un score musical al eficiente Cy Feuer. Para el rol del Dr. Satán pensaron en Henry Brandon, el Fu Manchu (de los tambores), estrenado en 15 episodios con gran suceso invernal.
Finalmente fue asignado a Ciannelli; baritono en Broadway, actor y característico entregado a personajes torvos en la pantalla. Su referente del proxeneta Johnny Vanning en La mujer marcada, escoltando a Bette Davis y Humphrey Bogart en 1937, había consolidado su especialidad.
No hay testimonios sobre quién sería Superman en los prolegómenos de rodaje; sí en cambio, quiénes se harían cargo del mismo. Tarea que recayó en el tándem John English/ William Witney; responsables de Fu Manchu, Dick Tracy G-Man, Las aventuras de Red Ryder, y la soberbia Legión del Zorro; seriales rodados en meses.
Sin embargo, cuando el script estaba listo para las primeras tomas, Superman inc. canceló las tratativas. De manera que los redactores debieron modificar sustancialmente el relato, permutando el imposible héroe por Cabeza de cobre (Copperhead), un encapuchado que improvisaban las agresiones del diabólico Satán en su intento de dominar el planeta, en la persona del vástago de una víctima de Satan: Bob Wayne (interpretado por Robert Wilcox, joven dipsómano oriundo del teatro y los repartos en filmes B.)
Antes de entrar de lleno en la estructura de sus 15 episodios, colgaré en el post siguiente una de las ocho páginas dominicales de Superman, datadas en noviembre y diciembre de 1940.

PRESENTE, ESPLENDOR Y OCASO DE RAÚL RICARDO ALFONSÍN


Alfonsín y Cristina Fernández semanas atrás.


Muy enfermo en estos días, el ex Presidente, nacido en 1927, desvela en la instantánea la recta final de la vejez y una grave enfermedad en ciernes. El gesto fraterno de la señora Kirchner proyecta la piedad y consideración que la dama no guarda con el país. Alfonsín lo intentó honrando el Estado de Derecho y las libertades ciudadanas como ningún otro Presidente en los previos 53 años. Su austeridad personal de cepa yrigoyenista lo habilitó representando los ideales de una generación. Los sucesores del estadista no estuvieron a la altura en ningún terreno.

Desde este ángulo y en perspectiva, la integridad del ilustre argentino quedará como ejemplo histórico; sólo comparable a los de Hipólito Yrigoyen y Arturo Humberto Illia (pese al débil origen de su mandato); radicales depuestos por espadones ambiciosos y retrógrados.



El cenit de un demócrata.

Alfonsín en el instante de gloria, asumiendo con juveniles 56 años la presidencia, el 25 de mayo de 1983, ante una Plaza de Mayo desbordada en gentío y esperanzas. Su gestión sexenal disolvería las últimas tras un ejercicio de ética personal indudable, en el que para ejemplo de Latinoamérica y el mundo fueron juzgadas las juntas militares asesinas, aunque el remate del Punto Final, generado por rebeliones militares y algaradas armadas de un grupúsculo izquierdista, aligerasen considerablemente la contundencia inicial del "Nunca Más".



Si el poder envejece, en el político batallador que no se amilanó ante Videla, Massera y sus monstruos, causó estragos.

Durante la gestiones de Carlos Menem y su correligionario, el radical De la Rúa, sobre las cansadas espaldas de Alfonsín pesa el fardo del ayer y las ilusiones perdidas, devengadas por el rotundo fracaso económico de un gobierno abandonado antes de tiempo ante las presiones militares y sindicales; amaños realizados con el corrupto sucesor, propios de su debilidad y un sentimiento culposo que le llevó a refugiarse en el aparato partidario.
Sin embargo la culpa y el peso del cierto descreimiento en el voto ciudadano, al validar la reelección del nefasto Menem (modificando en el Congreso el artículo de la Constitución que vedaba la instancia) y la posterior entronización de De la Rúa desde la Presidencia de la UCR, es parcial.
Militares sediciosos, y sindicatos u opositores congresuales mangoneados por el peronismo, le hicieron la vida imposible. La estructura krausista, asimilada en los comités partidarios, tampoco le autorizó mayores audacias en un país dependiente, castigado durante muchos años por nefastas dictaduras y una constante violencia estructural.
La ausencia en su equipo de economistas eficientes terminó precipitando el colapso de su gestión.
La decadencia de Alfonsín acompañó la de su partido hasta el breve y desafortunado renacer de la Alianza frentista que derrotó electoralmente al peronismo de Menem. El desastre que perpetraron De la Rúa y sus aliados del centro izquierda (rejunte de varios orígenes, entre ellos el peronista) acentuó el desastre de 1988, hasta límites jamás alcanzados en la Historia Argentina contemporánea.
A estas alturas y con la UCR más quebrada que nunca, Alfonsín era la sombra de sí mismo.
Con dicha sombra fraterniza la actual mandataria encabezando este mensaje...

viernes, 19 de diciembre de 2008

LA GARZA Y EL CUERVO


El "tigre" Jorge Acosta y Alfredo Astiz, dos prominentes matarifes del "Proceso".

Tras la infame resolución que excarcelaba a estas dos alimañas y diez más, pretextando una demora procesal que injustificaba el encierro, la presión ciudadana operó en convergencia con algunos políticos y jueces (entre ellos la opositora Elisa Carrió, el ministro Aníbal Fernández y el miembro de la Corte Suprema de Justicia Carlos Fayt) llevando a la que Cámara de Casación judicial -responsable de la medida- suspendiera su ejecución.

Horas antes, la Presidenta de la nación se rasgaba las vestiduras (no las de altísima costura que la arropan de continuo) ante el procedimiento judicial en los siguientes términos:

"Hoy es un día de vergüenza para Argentina y la humanidad".

Quienes critican la corrupción que desprende este gobierno hacen propio el aserto, metiéndola en el paquete. Ahora bien. Si me pregunto a qué obedeció en realidad (pese a las florituras legales con que la Cámara fundamentó el procedimiento) este amago liberticida, no puedo menos que unirlo al padrinazgo político otorgado por Néstor Kirchner al represor y contumaz golpista Aldo Rico, y el que Hugo Moyano -conocido por su tenebroso pasado y las añoranzas "procesistas"- sea puntal sindical de los Kirchner.

El simulacro de Cristina Fernández en el acto de la ESMA, perorando su condición de" indignada mujer argentina", de cara al presunto vuelo de estos doce pájaros, viene a representar el nuevo escenario mediante que prosigue una planificada distribución de tareas.

Así, mientras la mandataria oficial amaga seguir el rastro que gobierna en la sombra articula su tinglado electoral y clientelista con siniestros personajes que satisfacen a los sectores más retrógrados, en procura de restar pólvora a los rivales de la derecha peronista.

En un país donde por desgracia y tradición el Poder Ejecutivo subordina a los restantes, no suena creíble que la reaccionaria iniciativa de la Cámara se adoptase en principio, sin cierta aquiescencia o dejación de la Casa Rosada. Lo sañalaron Fayt y Carrió, responsabilizando -el primero- al Congreso (de mayoría gubernamental) por no agilizar las normas de procedimiento judicial; la segunda al aparato kirchnerista.

Del mismo, comporta pieza clave quien hoy ocupa el Sillón de Rivadavia. De ahí que la doble maniobra servida por los camaristas, estimulando el repudio popular que en apariencia la señora Fernández encabezó derrotando la finta, conduzcan a reforzar en algo la figura presidencial, y con ella el chiringuito patrimonial, en momentos que la nube tóxica de esta brutal crisis económica invade el cielo austral.

Según el código, por más que amague alzar vuelo la garza, no contrariará al cuervo de la yunta.

Aunque parece difícil que estas maniobras de poder sean compatibles con los efectos que la referida nube exijan de un gobierno serio y responsable, así pintan las cosas en la Argentina...


jueves, 18 de diciembre de 2008

LA TERNURA DEL MIEDO


El trío de Krazy Kat en bucólico instante.

En la Red hay millones de blogs informativos. De opinión hay menos. Lo que sucede en la vida lo reproduce Internet.

He dicho que Krazy Kat sigue siendo retrospectivamente una fantástica obra de arte. Verdad redonda en el presente, no es la única. El amor de la gata por el ratón es masoquista; el del ratón por la gata, francamente sádico. La mutua atracción invierte la condición que la naturaleza otorga a los gatos y los ratones. Los últimos son el manjar favorito de los primeros, con el agregado de estimular su instinto predador.

La originalidad del gran creativo consistió en alterar las reglas de juego victimizando a la consentidora gata (nunca definida por el autor como tal) gracias a la perversa afición del ratón, que viene a ser el equivalente de un vulgar maltratador.

El rol del can Offisa Pupp consiste en representar la ley y el orden social enjaulando al trasgresor, a la vez que tributa su indeclinable amor hacia Krazy. Mediante esta sostenida devoción romántica no correspondida, Offisa se nos revela casi tan masoquista como su objeto de deseo.

Capaz de transformar los conflictos frustrantes de un pequeño universo gráfico en algo divertido, Herriman repitió la fórmula de tales desencuentros a tres bandas, matizándolos con ternura y surrealismo durante 31 años, a base de un ingenio narrativo que desarrollaba tiras y planchas dominicales de extraordinaria plasticidad.

En cambio, la vida real proyecta estos conflictos de voluntades e instintos desatados entre los miembros de las especies del Reino Animal, y los menos naturales de los más salvajes seres humanos, sin arte alguno.

El arte sólo existe en el genio de los artistas y la sensibilidad que nos permite apreciar sus obras. Herriman era grande en un apartado que las gentes cultas minimizaban tras una rápida ojeada a las tiras o páginas que reproducían Krazy Kat; igualmente olvidadas por los consumistas habituales de periódicos.

Por fortuna, la pieza de fino humor en idea y trazo no pasó desapercibida para la posteridad. Varios álbumes reeditando en multitud de idiomas y a lo largo de años la obra de Herriman lo atestiguan.

En cierta ocasión y hace ya algunos años, el creativo dibujante Guillermo Mordillo me dijo que "el humor era la ternura del miedo". Probablemente se refería al suyo propio, influenciado sin duda en los filosóficos "cartoons" por los del maestro y su gata.


UN ACTO DE AMOR, SEGÚN SE MIRE.

En escena típica de la serie, Krazy recibe amorosamente (adviértase un corazón que lo refleja) el ladrillo de Ignatz, lanzado en escorzo de béisbol.

EL KRAZY KAT (LA GATA LOCA) DE HERRIMAN

Desde una colina terrosa, Krazy, Offisa y otras dos criaturas antropomórficas observan el panorama, mientras Ignatz, a falta de un ladrillo, coge una piedra resuelto a practicar su deporte favorito
Herriman creó a su gata en 1913, dibujándola hasta 1944, año de dos muertes simultáneas.
Krazy era una fábula de alcance filosófico que retrataba el perpetuo desencuentro entre la protagonista, enamorada del ratón Ignatz; quien se empeña en retribuirle la devoción arrojándole ladrillos por la cabeza. Seguidamente, será encarcelado por Offisa Pupp, el alguacil del imaginario villorrio que habitan la gata, el ratón y otros personajes.
Pese a los esfuerzos del Romeo uniformado por enrejar al compulsivo Ignatz, ella seguirá enviando corazones al ratón.
El talento narrativo de Herriman, manifiesto en los guiones y dibujos a lo largo de las tiras diarias y unas espléndidas páginas dominicales a todo color -creativas hasta lo inimaginable-convirtieron a Krazy Kat en el cómic artístico por antonomasia, sólo igualado por el también caricaturista político Winsor McCay, y su Litte Nemo in Slumberland; magna obra maestra del estilo modernista, realizada dominicalmente desde 1905 hasta 1914.
Curiosamente, cuando McCay se disponía a abandonar su Nemo, Herriman preparaba el objetivo relevo artístico en las comics sections de los tabloides norteamericanos, mediante su fascinante Gata loca...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

LA EXPLOTACIÓN DE LAS MASAS EN LOS AÑOS ´10 DEL SIGLO XX OBSERVADA POR GEORGE HERRIMAN

Antes de llegar a la fama con su desbordante Krazy Kat y hace ya cerca de cien años, el gran George Herriman plasmaba caricaturas políticas de carácter social. Ésta es una de ellas.
Please, prestad atención al mensaje, hoy vigente pese a que la moción de algunos parlamentarios europeos deseando aplicar las 65 horas a los asalariados de la eurozona haya sido derrotada en votación aplastante...

martes, 16 de diciembre de 2008

EL SONRIENTE CARETO DEL TIMADOR

Bernard L. Madoff, risueño hasta dónde se lo permite su enorme cinismo

LOS APARENTES LÍMITES DE LA CODICIA


En la tertulia de la Cope el señor Pedro J. Ramírez proclamaba hoy su asombro ante las sonadas hazañas del broker judeoamericano Bernard L. Madoff, preguntándose "cómo una entidad bancaria con la solera y seriedad del BBV -dónde el director de El Mundo confiesa guardar sus caudales- se haya pillado los dedos en su estafa?"
En este magma financiero y económico del planeta globalizado caben varios timos por el estilo.
Madoff operó hasta ayer con entera libertad y el respaldo de grandes fortunas, conectadas sin duda alguna con altos funcionarios del tesoro estadounidense y varios congresistas. Sin semejante complicidad nadie en solitario puede defraudar más de 50.000 millones de dólares.
En la entraña del descalabro norteamericano y sus bonos e hipotecas basura han mediado los mismos factores de sucias y extensísimas tramas. Pero lo que en verdad decidió que en España, el BBV, o el Santander y Cajamadrid -entre otras entidades- se hayan "pillado los dedos" (adagio que afecta su prestigio, no las ganancias utilizando el dinero de clientes VIP a los que no resarcirá la fallida inversión) es, a más del visto bueno otorgado por las redes políticas y económicas conectadas al gran timador, la codicia.
Y la maldita codicia, gentlemen, no tiene límites.
Una diáfana constatación del adagio es el misterioso destino de los miles de millones de euros que el Gobierno de ZP entregó sin control alguno a los bancos para que la liquidez inyectada a las entidades revirtiera en créditos a pymes y familias españolas en dificultades.
Nuestras honorables entidades procedieron entonces a compensar la elevada morosidad en sus cuentas vertiendo el río de oro público en los caudales sin soltar un duro, pese a los 14.000 millones de beneficio que embolsaron el presente año.
El timo del mascarón de proa Madoff y sus cómplices comportó una rocambolesca redistribución del dinero, practicada entre peces gordos. ¿Dónde fueron a parar los 50.000 millones de la charada?
That is the question.
El que puso la cara no pudo gastárselos. Si las investigaciones que se llevan a cabo no prosperan, o Madoff -en singular libertad bajo fianza pese a la magnitud histórica del delito- aparece colgado (un suponer) en el puente de Brooklyn, será difícil destapar la olla podrida.
La de "nuestros" bancos (es un decir) no pinta mejor. El dinero público que administra cualquier gobierno no le pertenece. La justificación del gasto debe ser fiscalizada por los ciudadanos, apelando a sus representantes, o si cabe sus jueces.
En vez de sorprenderse ante la virtual concupiscencia de entidades autóctonas para con el delito económico, el señor Ramírez, director de una importante cabecera, debiera emplear su tiempo en sostener principios.
Sin estricto control de la comunidad, los Madoff y sucedáneos proseguirán hundiendo, desde USA o dónde sea, esta civilización con la complicidad de ladrones, puestos por más de un gobierno a cuidar la salud de las gallinas...

EL MISERABLE SEGUNDO DE A BORDO Y LAS MALAS COSTUMBRES

El perfil del buitre.

A modo de despedida, el vicepresidente Dick Cheney admitió su aliento a la aberrante práctica del "submarino" para con los presos del 11M en Guantánamo.
Sabemos que previamente lo negó y admitió, para volver a negarlo.
Esta cuarta vez fue la vencida. Todos sabíamos desde mucho antes que a él y su inmediato jefe (George Walker Bush) les encantaba la tortura. En su admisión, Chaney agregó que el método era eficiente, de acuerdo con los resultados obtenidos.
Igual, no son los que se imagina. El prestigio internacional de los Estados Unidos en materia de derechos humanos
quedó a la altura del Tercer Mundo y sus mayores sátrapas. Tampoco para nosotros comporta el tema una novedad. La política exterior de la nación permitió sostener, con armas, dólares y expertos en torturar y asesinar a opositores peligrosos para la buena salud de sus negocios, cartels y monopolios, en nombre del orden que imponía el títere de turno.
Lo que hicieron en Vietnam prolongó la política intervencionista de invadir y masacrar al prójimo del extrarradio en las formas más bestiales.
En América empezaron pronto. Primero con México, al que amputaron su territorio; luego siguieron con Puerto Rico, Cuba, Nicaragua, la República Dominicana y Panamá; agenciándose el estratégico Canal. En Asia se plantaron en Filipinas, sobornando a muchos líderes y mandatarios en varios países. En Medio Oriente y el Continente Africano hicieron otro tanto tras desplazar a los decadentes británicos.
La Primera y Segunda Guerra Mundial les fortalecieron sucesivamente, al transformarles en la mayor potencia acreedora del siglo XX y la historia de la humanidad, sin haber padecido invasión alguna; aunque perdiesen (menos) soldados que otros países beligerantes,
Que ahora este rapaz, miserable y especialmente tenebroso, admita la tortura por inmersión no nos sorprende. Fue educado en ese código y al mismo responde. Eso sí, no es la única que aprueba, aunque se lo calle. Los horrores se administran sumando especialidades; y ellas equivalen a un larguísimo collar de cuentas en la compulsión sádica del torturador.
Cheney y Bush se irán para siempre en su tren fantasma sin pagar por sus muchos crímenes.
Los zapatos que le arrojó el periodista iraquí de 29 años Muntazer al Said al segundo, durante la conferencia de prensa que efectuaba con desparpajo en el país ocupado por sus marines, simboliza el repudio de muchos moradores del planeta.
Éste es el beso del adiós, perro!", le gritó quien fue víctima de detención y tormentos. Bush consigió esquivar apenas la suela justiciera de los proyectiles. No le será tan fácil al tejano bravucón y su tortuoso rapaz sortear la dura condena de la Historia.
Pues aunque a instancias de Barack Hussein Obama se cierre el penal militar, la tradicional costumbre de atormentar al presunto o confeso enemigo una vez capturado pervivirá, mientras pervivan las guerras de conquista y dominación.
Y no parece que los Estados Unidos vayan a mudar las costumbres, aunque la nueva administración suavice los modales...

domingo, 14 de diciembre de 2008

ROBOTMAN, PIONERO DE LA Si Fi EN LOS COMICS.

El Robotman de Jimmy Thompson se anticipó en un quinquenio largo al de Issac Asimov.

Mi memoria retorna a Boletín Extra y se da de bruces con la creación de Jimmy Thompson,
Si hubo un héroe original que anticipaba la SiFi robótica en los comics, aventajando al Yo Robot de Asimov, y al tan celebrado Robocop de las súperproducciones fílmicas, éste fue el injustamente olvidado Robotman.

Inicialmente diseñado por dibujantes que le otorgaban el aire sombrío, dispuesto por mediocridades en la vena de Paul Cassidy, Ed Dobrotka y otros miembros de plantilla, conoció una cierta popularidad cuando el veterano ilustrador Jimmy Thompson se encargó de emparentarlo en aire y dinámica visual con The Plastic Man, de Jack Cole.

La veta de humor, expresamente sugerida por este diseñador rebasando el script, aligeró sus entregas, dotándolas de gracia y encanto. El carácter del personaje y sus virtudes se anticiparon a su tiempo en el medio y fuera del mismo.

Pese a su atractivo vanguardista e ingenioso, Robotman jamás abandonó el corral menor de la National y sus mensuarios.

Sin conocer entonces su aciago destino, el personaje me cautivó cómo pocos en las aventuras completas publicadas por Muchnick en los inicios de los ´50. Desdoblado en el humano de aparente carne y hueso Paul Dennis, el héroe de metal con funda humana en su transformismo llegó a poseer un can robotizado tan inteligentemente programado como su dueño.

Por injusto que parezca, el sólido y personal Jimmy Thompson (uno de los mejores ilustradores de The Human Torch en las entregas de Timely) tampoco destacó en los mensuarios de la casa. Ni siquiera lo hizo en los periódicos mediante strips o notables sundays de vida efímera.

Sin embargo, la calidad de una obra por modesta que sea, acaba imponiéndose en la crónica. Abundando la sobreoferta de famosos en cualquier orden, me apetece rescatar de las vaults a los talentos olvidados.

Para éso estamos...


LA VERDAD Y SUS INQUILINOS

La verdad es la cosa más escurridiza del mundo. Quien se atreva a erigirse en propietario de alguna verdad peca de confundir su propia condición de mero inquilino; y éso en tanto ella le rente el cuarto de hora.

Un ejemplo es la certera votación senatorial -resuelta por mayoría- contra los presupuestos generales del Estado, válidos con ciertas reservas a principios de año; improcedentes hoy.

En la ocasión primó el sentido común, alquilado por ERC y el PP al unísono. Nada que sea verdad debe parecernos mal. Otra cosa son las intenciones de quienes esgriman una verdad para ocultar mentirijillas o barbaridades. Los régimenes totalitarios -desde el comunismo hasta el fascismo, pasando por la variante populista- se adueñaron de ciertas verdades para basamentar sus mentiras.

La explotación proletaria era tan injusta en 1917 cómo la ruina económica y social de Alemania en 1932, agobiada por reparaciones de guerra y una economía de paro creciente y brutal inflación, o la de una Italia que ganó la guerra en 1918, para perderla en la sociedad y la economía.

La solución autoritaria llegó en los tres países sin remediar a fondo los males enunciados. El caso actual de Irán, en manos de clérigos fundamentalistas que someten a las mujeres a base de sujeción voluntaria, cárcel o lapidación, mientras mutilan o cuelgan a sus delincuentes comunes, se reproduce con variantes en otros países árabes y territorios del planeta. Del comunismo sobrevivido al desplome de la URSS no cabe mencionar lo que todos conocemos.

Las verdades del populismo, basadas ciertamente en el fracaso de unas democracias elitistas y corruptas, se apoyan en los previos males de justicia social para desarrollarla con cuentagotas, en tanto refuerzan sus propias elites en nombre de una imaginaria Patria Libre.

A los iconos sagrados se agregan los chamanes y el tótem de turno; jefe de la partida. El torcido alquiler de las verdades se cobra el recibo inmediato en las víctimas; pero el último, aunque tarde en llegar, se paga con intereses y el desalojo, del o los okupas.

Lo interesante de las verdades no es su enunciado sino su derivación. Ver la realidad no cambia por sí sola las cosas sin el auxilio de la voluntad y la honestidad.
En este país nuestro, empobrecido por ingentes cuotas de paro que amenazan alcanzar cotas históricas de no adoptarse medidas oportunas, se aprobarán a contramano de la realidad los falsos presupuestos gracias a la mayoría que detentan en el hemiciclo los diputados del PSOE y sus asociados.

Ésa es otra verdad, y muy triste por cierto. Pues acreditan mayoría suficiente, aunque traicionando el supremo valor de la objetividad (médula ósea de la verdad) al colar otra mentira relacionada con la economía, que nadie se cree.

Los senadores de ERC y el PP la rechazaron de plano en la ocasión, sin que nadie sepa hasta qué punto ambas formaciones soltarán el pesado lastre de otras mentiras que guardan bajo la alfombra.
El pristino ejemplo de una partida de caza que suelta unas cuantas verdades encubriendo apenas bajo el taparrabos su hondo desprecio por la democracia, es la que encabeza con voz y ecos Federico Jiménez Losantos.

Por desgracia, en política y colaterales abundan las conveniencias torticeras y se echan en falta inquilinos solventes para ocupar transitoriamente verdades.
Muchos se creen propietarios de algunas, otros (como Losantos, el ambicioso y autodestructivo plus Pedro J. Ramirez, Rouco Varela y José María Aznar, o Doña Esperanza Aguirre) de todas.
Nada en sus conjuras es más ilusorio. La verdad está en todas partes y en ninguna, pero el caso es que existe (sepultada a menudo entre una maraña de intereses) y se renta puntualmente en cada ocasión.

En democracia dicha renta es constructiva y moralmente edificante, en tanto así lo decidan la voluntad de los ciudadanos y su grado de valor ante el presente y el porvenir.
Un mérito que debe ser imperativamente correlativo al de sus representantes en los tres poderes del Estado