Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

sábado, 25 de abril de 2009

TRANSGRESORES MACHISTAS Y CORRUPCIONES GEOPOLÍTICAS.

El ex Obispo y actual mandatario guaraní, Fernando Lugo, saludando a su grey de votantes.
En esta triste historia, más propia de las selvas africanas de que las guaraníes, Lugo asoma como padre inconfeso de tres robustas criaturas, concebidas con respectivas compatriotas jóvenes y bellas durante su magisterio, desarrollado en San Pedro.
De momento, el ardiente Lugo resolvió convalidar la que tuvo con la amante más madura, de 39 años.
Las otras dos, que hoy cuentan con respectivos 26 y 27, eran menores cuándo, además de confesarlas y bendecirlas procedía a fecundarlas con gran ímpetu sin importarle las consecuencias.
El caso es típico en la manipulación y las tradiciones vernáculas de este territorio, en el que abundan los hijos ilegítimos y los abusos de género. El atractivo siervo del Señor utilizó el talismán social que le ofrecía su condición, para practicar algo que le estaba expresamente vedado por norma eclesial y ética. Al prescindir del preservativo, tan denostado por el Vaticano, dejó algo más que meros rastros de esperma.
En el reiterado descuido probó además, su desorden emocional y una absoluta falta de responsabilidad.
La capacidad de transgredir empleando el glamur y dispensando la Ostia con torcidas artes en un país católico de tradición jesuítica, no tardó en franquearle otros ámbitos.
Al borde de una carrera política prometedora gracias a la crisis política y la corrupción endémica que no termina de sacudirse Paraguay desde su retorno a la democracia, Lugo colgó los hábitos, entregándose a la cosa pública.
Ya no le hacían falta ni eran factibles para derrotar a sus rivales. Y así, fue ungido para el cargo en medio del fervor popular que supo agenciarse.
Hábil enhebrando conceptos esperanzadores, había ganado, aunque en modo alguno vencido, aquellas plagas que denunció.
Una de las peores radica en la inmoralidad que acreditan los políticos de su tierra, mezclados en tenebrosos negocios. Y de momento, el estigma le da de lleno. El clérigo se valió de su magisterio para saciar el instinto a costa de bellas feligresas, sin medir las consecuencias.
Ahora, si nada ni nadie lo impide, se valdrá de la presidencia para saciar otras premuras. La ambición desmedida por mandar y figurar empleando la demagogia es la que más destaca en su talante.
Que Lula le autorice los atropellos y su aquelarre, no nos sorprende. Paraguay siempre osciló entre los dictados de Buenos Aires o Brasilia.
Fue así desde que la miserable Guerra de la Triple Alianza derivó un país rendido y exhausto, hacia la cosecha de naranjales o el rampante contrabando, regulado por tiranos de uniforme y dientes afilados, asociados al vecindario.
En las últimas décadas el gigantesco vecino carioca tomó una clara delantera sobre el rezagado austral, de modo que si la geopolítica manda por sobre la moral y las buenas costumbres, es lógico que el ex obrero metalúrgico de izquierdas observe al ex clérigo con buenos ojos desde el centro derecha.
Los advenedizos de cualquier color se atraen. Más aún si son complementarios.
Ahora, el guaraní le debe un favor a Lula...
En el transfondo de las conveniencias y los asuntos sucios, sigue imponiéndose el clásico machismo suramericano como patrón a considerar en la estimación global de los procederes.
El perpetrado por el actual morador del Palacio Solano López convalida esa imagen corrupta de la que gozan muchos políticos paraguayos. No son la excepción, sin duda. Pero a tenor de las penosísimas circunstancias que le rodean, el señor Fernando Lugo, bruto y atávico, acaba de refrendar la vieja y podrida tradición, en detrimento de la auténtica democracia y un Estado de derecho que requiere ante todo líderes honestos.


LAS TRAPISONDAS DEL CUARTO PODER: CLARÍN...

El logo del diario Clarín, fundado en 1945 por Roberto J. Noble, el ex ministro del fraudulento gobernador bonaerense Manuel Fresco, un paradigmático enemigo de la libertad de prensa durante la previa Década Infame.
En reciente parte, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), que nuclea a la gran mayoría mayoría de los diarios, revistas y periódicos, señaló el paulatino estrangulamiento de la libertad de prensa en el país.
La entidad, con 47 años de existencia, refleja un fenómeno preocupante para la joven democracia austral. La referencia elíptica a presiones gubernamentales sobre la libre opinión impresa acierta en el señalamiento de esta amenaza creciente.
Mi opinión sobre el particular se centra en un episodio que comprende al diario Clarín y sus blogs.
Hace unos días acepté la generalizada oferta del periódico sobre la implementación de un blog en sus espacios. En mi caso, se trataba de transladar al sitio virtual de Clarín el presente espacio, editado desde Google. Ellos procedieron a habilitarlo parcialmente, guardándose de confirmarlo. O sea, el blog figura, aunque como enclave muerto, sin chance de ser cubierto por artículo alguno.
En la omisión, han operado sin duda alguna la señora María Seoane, y los señores Daniel Muchnik y Rogelio García Lupo, amén de otros paladines de la libertad de opinión con antecedentes históricos y/o profesionales poco claros.
Todos y cada uno fueron criticados con el estilo y sustancia que me caracterizan; peor administrados que las de algunos y mejor que las de varios.
Siempre he creído que la relación entre las libertades (incluida la de prensa) y la sociedad civil es directamente proporcional a la flexibilidad de esta última.
Los medios son apenas un reflejo de la comunidad que los promueve y financia.
Si integrando ADEPA, Clarín se permite silenciar una voz independiente -aunque respaldada por una obra literaria e histórica, a la que suma más de 500 artículos de opinión en el último año y medio-, es porque refleja esta ausencia de flexibilidad.
El NO TRESPASSING de Charles Foster Kane (o William Randolph Hearst, según Welles).
Se me dirá que Clarín o cualquier otro medio se reserva el derecho de publicar opiniones que afectan a sus colaboradores de nómina. Pero no deja de ser significativa la aplicación del criterio con alguien que en cada artículo ofrece argumentos de peso, soslayando el agravio.
De ofrecer blogs al público lector debieran advertirle que su real edición queda subordinada al azúcar y las palmadas en el lomo que se se brinda a los caballos. Es decir, a la glorificación del logotipo clásico y sus contenidos.
Caso contrario, se te aplica una coz o la corneta no suena, y hasta el insinuado estandarte del logo se vuelve látigo...

miércoles, 22 de abril de 2009

OTRO IMPRESENTABLE QUE RECLAMA TÍTULOS DE HONOR

El estólido farsante cruza los brazos. No es la única cruza de traumas y trágicos malentendidos que carga una mala conciencia; hoy amparada por Jiménez Losantos.

A propósito del reciente descalabro de "Ciutadans", el que usurpa y copia se reclama decente en Libertad Digital.

No hay mayor desvergüenza que la práctica de impostar. El señor Jiménez Losantos, talento de los bajos fondos e inconfeso discípulo de Lenin escorado a los tiempos, reune discursantes como este sujeto tan poco ejemplar. A él no le importa que sea venal, con tal de que integre su organización. Para los extremistas, de izquierda o derecha, el fin justifica los medios. Luego, el concepto leninista de grupo conspirativo deviene en la inevitable práxis estaliniana (la Historia demostró que no existe uno sin la otra)

Pensador de mendaces fábulas, cadáver literario a punto de ser sepultado sin honores, Horacio Vázquez, con el Rial materno que, evocando los dobles apellidos de la oligarquía argentina araña un esquivo linaje, perora timos intelectuales desde el sucinto espacio cedido por el pequeño César en "Libertad Digital".

Desde allí, definió "impecable" (en vez de "implacable", y no fue error de impresión) el devastador bombardeo israelí a los palestinos de Gaza. Es apenas un ejemplo de su virtud moral. El cruzado de brazos e intelecto se acredita autor de un trabajo sobre Perón que pretendió usurpar y no pudo. Saquear una ardua labor ajena que llevó años aprovechando una cierta tradición mediática y las deudas que debe pagar a un agente- prestamista, equivale a un virtual secuestro del saqueado.

Al menos, de una porción de su vida útil medida en tiempo y esfuerzos.

Encima, el siniestro pagliaccio sigue reiterando que (el saqueo) fue exitoso. Desde luego, miente. Pocos lo leen y a nadie convence, ni aquí ni allá (me refiero a su país de origen). En ambas ediciones cambió la cubierta del líbelo. Para sus compatriotas (es un decir) dio a Perón una imagen presidencial; en la española bufonesca. Su ausencia de talento y conducta se aprecian en la finta.

Querer no es poder si no te acompaña el genio, o al menos la honestidad. Y a él ambos fenómenos lo exceden. Si miente en público sobre recientes colaboraciones en medios que hoy prescinden olímpicamente de su modesta letra, es por que ya no distingue la realidad.

Sus artículos en El País o el ABC son lejanos garabatos que nadie volverá a otear.

La realidad efectiva de su prosa reciente asoma en la red, por gentileza de su nuevo amo. Eso sí, el diezmo del espacio cae, si no hay otro esbirro a mano. Fuera de la Cope no van a sobrarle. Vázquez es candidato a seguirle hasta el fin del mundo y para lo que mande, hasta que la muerte los separe.

Los de "Intereconomía", primos hermanos espirituales de Losantos & cía, se burlaron de su sueño sobre Perón. Nadie en su sano juicio refiere el fantasioso evento. El vídeo que refleja el instante de jolgorio a su costa no tiene desperdicio, y resultaría patético y cruel de no ocultar otro aspecto de su labor "intelectual". Lo que en verdad soñaba el pájaro, era aprovecharse sin el menor escrúpulo de mi enorme tour de force con el personaje.

Todo en él es una fábula virtual, mechada de racismo e ideas capciosas, menos la añeja carnadura. Por ello su discurso huele a rancio y falso. La fragancia que desprende es el perfume del prejuicio y la vulgar distorsión de la Historia, imitando malamente y de a ratos al lóbrego Juan José Sebreli (otra joya falsa de los cien barrios porteños que aquí no cuajó).

Para un amoral como Losantos, este deshecho de otras épocas, gran apologista de masacres "civilizadas", comporta un valor que abulta. Viene a representar uno más al menudeo, entre la gavilla de desencantados de la izquierda que nunca fueron sinceros.

En el afán de acopiar morralla nihilista, no hace distingos la miniatura de la Cope. Sirven todos los que abjuren, sean auténticos y documentados, o de cartón piedra, con independencia de su valor moral. Los primeros se distancian del discurso catastrofista; es él quién no les sirve.

En cambio los últimos colaboran sumisos en los medios que prohija y tutela.

Vázquez, de patología evidente en los pocos vídeos que lo proyectan y las seudo ponencias que desliza en la red (amén de su farragosa obra literaria), pertenece a los últimos de la fila. O sea, aquellos que sustraen, medran con el esfuerzo del prójimo, usurpan, y se aprovechan de lo que pueden, escarbando en los containers de cualquier esquina, en pos de algo que agregar al plato vacío.

No hay peor estigma para los que sólo caben en el ámbito marginal.

Losantos los reune a todos en su haz. Le encantan los que en el fondo no creen en nada. Viene a ser para ellos, como una madre de ubres generosas: la loba de la Cope y la Conferencia Episcopal; hoy a punto de finiquito.

Qué hondo desprecio siento por el déspota y esta miserable corte de los milagros ...


sábado, 18 de abril de 2009

PUERTO ESPAÑA Y LOS BLOQUEOS.

CFK junto a Barack Obama, Michele Bachelet y Lula Da Silva, desnudando sonrisas.

Mientras en Trinidad Tobago los presidentes americanos (menos el cubano) celebran una nueva edición de la Cumbre, al caer la noche los turistas y las gentes de Puerto España derrapan calipso a cadera suelta, y beben ron caribeño hasta el amanecer.

Desconozco si la Presidenta argentina sacudió las suyas embriagada por la lejanía, y un ámbito fascinante y misterioso (sobre todo por la condición de paraíso fiscal). Pero su inauguración del evento, fijada por el correspondiente turno, no deja lugar a dudas sobre el propósito que la guió.

"Muchas veces desde los Estados Unidos se concebía la relación entre nuestros países como una forma de subordinación".

Hasta ahí la asistían la Historia pasada y el pensamiento vivo de José Pablo Feinmann, su actual juglar literario de cabecera.

Pero cuando reclamó el levantamiento del embargo a Cuba, olvidó otro embargo, tan o más importante que la añeja presión imperial.

En tanto que patología sembrada de claustrofobia, el comunismo cierra las fronteras, transformando el perímetro territorial sobre el que sienta su potestad, en un campo de concentración. Nadie entra o sale sin permiso, y los permisos se extienden por cuestiones teóricas y prácticas.

Entre las que pintan teóricas, predomina el asedio imperialista y la filtración de sus entrenados agentes secretos, conspirando contra la estable pax del paraíso comunista. El que desea partir, es en tal concepto un traidor (de la antipatria, sentenciaría Perón).

Los Castro remitieron al olvido sus propias raíces galaicas, surgidas de una inmigración a todas luces enriquecedora (aunque no la del amo de Birán: Don Ángel -que en paz descanse-, a tenor de lo perpetrado por sus vástagos).

La valiosa integración constituye una de las principales características de la movilidad geográfica reciclando experiencias.

En cambio, para el comunismo los que llegan y se van son fuente de la sospecha y el terror. De lo que que no se controla según decreta el ombliguismo leninista, tan útil edificando vastas colonias penales.

La señora Fernandez de Kirchner parece interesada en que Obama fuerce el cese del bloqueo a Cuba, sin interesarse en lo más mínimo por el otro bloqueo que, bajo el régimen sufren sus ciudadanos, sin derecho a decidir no ya su opinión o voluntad política, sino el mero tránsito universal.

¿Cuál es la causa de semejante omisión? Pues el encapsulamiento dinástico propio de los hábitos peronistas; su autoritarismo proverbial y el correspondiente ritual de tribu; de consecuencias mafiosas en la práctica política.

Desde luego, la morocha argentina, gestora de modesto patio, no es equiparable a los Castro, pero tampoco es Bachelet o Lula, ni éstos lucen como Obama.

Las consecuencias asoman en sus conceptos, sesgados a favor de la demagogia latinoamericana y sus peores hábitos, representados por el amigo Chávez y sus valijas rebosantes de petrodólares.

La oficialista "Página 12", hoja de personajes tan recomendables como Verbitsky y Feinmann, refiere la voz de Cristina, "tomada por la gripe".

La misma se extiende de hecho a la corteza cerebral y sus neuronas, llevándola a posar desde el púlpito como una estrella del Cono Sur, en el epicentro de un paraíso fiscal.

¡Oh, lo qué puede el olor del dinero y su trasvase principista disfrazando el ansia de tener más y más!
Así son los negocios...





MISERIAS...

Esta dantesca escena, entresacada de algún territorio latinoamericano, no pertenece a Cuba. Sin embargo, el registro de la miseria humana aborda otros males menos visibles aunque efectivos y devastadores...

Desde una óptica de supervivencia física, el modelo cubano presenta ventajas inobservables en muchas áreas del planeta. La esperanza de vida según estudios fiables, roza los ochenta años. Hoy sólo Japón supera en dos calendarios este record.

A pesar de sus éxitos en materia de salud (y educación), el régimen castrista no favorece el desarrollo del espíritu crítico y el estímulo material, factores indivisibles del progreso. Ser médico (o docente) en Cuba, significa someterse a la escasez de medios materiales para ejercer la profesión y ser gratificado mediante pagas condignas del esfuerzo. Por ello, muchos profesionales de la salud y la educación prefieren ejercer en la Venezuela Bolivariana, dónde, además de curar y enseñar a mucha más gente, viven mejor.

El comunismo universal ha fabricado muchos profesionales en todas las áreas, gracias a la gratuidad en la enseñanza. Cuba es un Estado comunista, pese al folclore latinoamericano que rodea el experimento. Y el comunismo, aunque reparta la escasez autorizando comer todos los días, es fuente de miserias espirituales, alimentadas por la extrema modestia y una frustración vital abrumadora.

Aquellos profesionales de la salud y la enseñanza no vinculados a las altas esferas de poder, o la administración y la seguridad, deben resignarse a matar el espíritu, hasta que el cuerpo acompañe el desgarrador tránsito. El hambre y la miseria matan más rápido, pero cualquier régimen autoritario de larga data (y el cubano desborda los previos ensayos en el Continente) te va matando lentamente, al borrar una ilusión tras otra.

El argumento conformista del régimen, se apoya en el sibilino arte propagandístico de la comparación. Desde Brasil, hasta Argentina o Chile y el resto, de sur a norte, la desigualdad impera. Los Castro y sus secuaces se alimentaron del factor, tan visible como insuperado. De allí que muchos latinoamericanos pobres o empobrecidos por el vaivén económico, observen las soluciones cubanas con simpatía.

Convalidarlas desde una visión intelectual pequeñoburguesa es un grave error. La consecuencia lleva a respaldar cualquier régimen totalitario que ceda un diezmo de su propia voracidad material a la población. En este sentido, la Cuba castrista ha paliado su natural incompetencia económica y la permanente represión de sus gobernados, mediando ayudas externas providenciales. Los soviéticos antes y los"bolivarianos" ahora, han financiado el constante déficit de un experimento arcaico y retrógrado.

Hay que vivir el presente cubano todos los días de una vida -corta, mediana o larga- para sentirlo en carne propia. Se me dirá que la madre y los niños de la foto que encabeza este artículo no llegarán a vivir tanto como los longevos cubanos del presente, y es cierto. Entre unas privaciones y otras median el sufrimiento físico y un temprano final.

Pero ello no cuenta a la hora de evaluar el verdadero significado de un sistema que te alimenta y educa bajo la cuerda de un prieto nudo corredizo, estrangulando el espíritu de libertad, mientras pervierte la noción de la democracia, al simularla malamente a través del sonsonete plesbicitario, cantado de antemano.

El fascismo, el comunismo o el nacionalismo y su caja de trucos, siempre se valieron de los retratos que imprimían la miseria y el atraso, en otras tierras o en la propia, antes de su llegada. La peculiaridad del régimen caribeño, fundida al orgullo nacional que, antes y después de la voladura del Maine ejercieron potencias coloniales o imperialistas, fuera pisoteado salvajemente, radica en haberse aprovechado de esa herida abierta.

Juan Perón lo intentó en Argentina avanzando en esa dirección, hasta que el empobrecimiento productivo y un retroceso social inocultable insinuaban algo parecido a lo que después pasó en Cuba. Fue cuando resolvió que los suyos le derrocasen.

Desde su exilio lo dijo: "No contábamos con los rusos, sino yo hubiera sido el primer Fidel Castro de América".

Era un farol típico de su arquitectura, pues luego se encargó de probar que continuaba siendo más parecido al primer Mussolini.

El auténtico Fidel Castro de América fue más audaz que el premonitorio. Por ello y cierto devenir histórico, sigue empeñado en aislar del progreso y la libertad a sus compatriotas. En principio, fleta médicos y educadores a Venezuela, ya que en estos tiempos no cabe enviar tropas a África y a ninguna parte, o financiar y entrenar guerrilleros de otras áreas. A cambio, recibe honores y petróleo abundante.

El charlatán de la paloma en el hombro y el uniforme verde olivo es hoy un viejo patriarca enfermo de ochenta y dos años, que cuenta con un medio hermano (al parecer, son hijos de una misma madre y diferentes padres) sano en apariencia, aunque llegue canijo a los setenta y nueve, enfundado en traje de buen corte y corbata al uso.

Su caso (y el del mortecino en chandal de estar por casa), prueba una vez más que la cierta longevidad y una alimentación regular no garantizan el luminoso tránsito por este mundo...












viernes, 17 de abril de 2009

LA IGUALDAD DE CONDICIONES, SEGÚN EL HERMANO MENOR.

Raúl Castro y la Presidenta argentina paseando "en igualdad de condiciones" entre la flora tropical.


En "1894" George Orwell retrató eficazmente la psicología de masas en un Estado totalitario. El dictador supremo, era "El Hermano Mayor", vigilando a toda hora y por los medios más refinados y abyectos la buena conducta de sus adoctrinados corderos.

En la Cuba actual el "Hermano" es "Menor". El mayor, retirado oficialmente del mando en su chándal, manda igual. De paso se le da por escribir con letra nueva viejas fórmulas, que le publica "la prensa libre" en las páginas del infumable y monopólico "Granma", junto a las de algunos satélites ideológicos pertenecientes al extrarradio.

Pero la Historia no se detiene, y mientras su valido detenta oficialmente el poder, Fidel le autoriza nuevas maniobras verbales.

A la reciente destitución de dos altos funcionarios, supuestamente "fidelistas" -resuelta en el mejor estilo estaliniano- se agrega ahora este ramo de olivo de material plástico, que Raúl tiende a la administración Obama.

"Les mandamos decir que estamos dispuestos a discutirlo todo, en privado y en público, cuando ellos quieran, sobre los derechos humanos, los presos políticos y la libertad de prensa..."

Bajo el calor del párrafo siguiente, el plástico del ramo empieza a derretirse desnudando su verdadera naturaleza.

"...Pero debe ser en igualdad de condiciones, sin la más mínima sombra sobre nuestra soberanía, y sin la más mínima violación al derecho de autodeterminación del pueblo cubano."

La "igualdad de condiciones" nada tiene que ver con un mandatario elegido por el libre sufragio, secreto y universal, frente a otro que nadie eligió.

Ahora bien; hay formas de elegir que, sin ser abiertamente dictatoriales rondan el baremo. En el concierto americano Hugo Chávez es un ejemplo, Daniel Ortega otro.

A cierta distancia rondan Evo Morales y Rafael Correa. Imposibilitada por época y personalidad de seguirle el rastro a Evita, la señora Fernández de Kirchner viene a simpatizar con la fauna, de ahí que en la instantánea dialogue con el tirano "antiimperialista", circundada por la flora tropical que brinda el paisaje.

Volviendo al olivo de plástico, lo de la "soberanía" ofrece igual variante. Sólo un pueblo libre es soberano. El que no, yace sojuzgado por los que usurpan en una forma u otra su voluntad.

Y de eso, los Castro y sus secuaces saben mucho. Sujetando con rienda firme el silencio de los demás durante cincuenta años se aprende cantidad. Y también se enseña; véanlo sino a Chávez, o al huelguista Morales, que pese a la medida de fuerza seguía cobrando el sueldo que le pagan sus indios y los blancos.
¡Así da gusto hacer huelga, incluso la de hambre!

La "autodeterminación" es tributaria de esa forma retorcida y criminal de ver las cosas.

En cualquier régimen opresivo- y el comunismo, o el populismo en todas sus variantes, acaparan casi todas las medallas-, los únicos que se autodeterminan, son los miembros de la nomenklatura o el gobierno "popular".

Los que no participan de la fiesta -por descontado la inmensa mayoría en el caso cubano- no pueden autodeterminar ni el suspiro. Se los determina en cuerpo y alma por decreto, en medio de estricta observación policial, vecina a la cárcel, la tortura o el asesinato.

Por ahí "Raulito", menciona a "los cinco héroes" cubanos encerrados en USA bajo cargos de espionaje. Es obvio que si el mandón les considera heroicos es, por que sin duda espiaban.

En realidad las dictaduras son verdaderas fábricas de espías. El que usurpa el Estado los precisa como el aire, vigilando afuera y naturalmente adentro, para señalar al desafecto, o al sospechoso de robar más de lo que autorizan los jefazos.

Tal como pinta el panorama en la isla y el mundo, presiento que Raúl Castro será el último; al menos en Cuba.
Por cierto, nada de lo aquí escrito extiende un certificado de pureza a la política exterior de los EEUU. Ella es en parte responsable de que los Castro, entronizados a pocas millas del gran coloso, aún manden y ordenen...





jueves, 16 de abril de 2009

PARA COMERTE MEJOR

El carapintada golpista, torturador y felón, en uno de sus frecuentes estadios de meditación.
La mala suerte acompaña el destino de algunas naciones.

El de Polonia, trágico y devastador, fue marcado por los nazis, los comunistas de Stalin y Winston Churchill.

El último prometió restaurar la independencia del país sin que nada indicase a posteriori y de verdad, el cumplimiento de su palabra. De hecho aceptó que sobre el desdichado territorio cayese el telón de acero, desnaturalizando el impulso inicial de defender la integridad de los polacos ante la invasión combinada de la soldadesca roja y la nazi, en 1939.

Sostener la inviolabilidad de Polonia o su fragmentación interesada, como casus belli, precipitó la Segunda Guerra Mundial.

A poco de andar, se observó que buena parte de los principios aliados de libertad y democracia, esgrimidos en formato universal, enmascaraban meros intereses. Los británicos querían seguir siendo un imperio, y los americanos el más poderoso del mundo, mientras Francia se entregaba mansamente a una paz celebrada a cualquier costo.
Más modestos, los valientes polacos, cristianos, judíos y ante todo eslavos a mucha honra, querían vivir en libertad. Es decir, a su albedrío.

Stalin y Hitler mataron esas ilusiones, arrastrando de paso a buena parte de la elite política y militar, comprendiendo post mortem a todos los partidos y tendencias.

El primero se cargó incluso a los comunistas, en atención a la gloria de su ombligo.

Polonia fue causal de guerra mundial y también su mayor víctima.

Lejos de aquel escenario prieto en traiciones, me remito a otro país traicionado por la Historia contemporánea.

Escarbando en la noticia que reseña la alianza de Néstor Kirchner con Aldo Rico, cabe volver al drama argentino.

A Polonia la acuchillaron salvajemente desde afuera.

En cambio, la República austral -bajo el despotismo o la democracia- se empecina en devorar sus propias entrañas con afán suicida.

Así fue y sigue siendo desde hace ocho décadas, sin prisa ni pausa.

Quizá la tragedia, deba remitirse al aislamiento geográfico y la vecindad de miserias centenarias, los hielos antárticos o el sofoco de las húmedas selvas norteñas.

Los variopintos kirchner, del bracero con las Madres de Mayo, el gangster Moyano y sus laderos, los épicos setentistas y la mar en coche, proyectan la endógena voracidad del monstruo que anida en lo profundo del ser nacional. La componenda electoral con un genocida contumaz como Aldo Rico lo reitera una vez más.

Hay quienes se alegra y lo festejan. Yo no. Me duele en el alma y los huesos. Ellos, pese a que viese la luz en el barrio de La Sagrada Familia, pertenecen al país...




lunes, 13 de abril de 2009

LEGADOS 2...

El candidato Laborista, coronel Juan Perón, ajustándose la corbata frente a un espejo de lavabo en un vagón de tren, hacia febrero de 1946.
Seguramente, se miraba sin verse a fondo...

¿Cuál fue en realidad, el legado de este democratizador social y tirano político en los hechos?

El de una doctrina poco rigurosa, basada en el verticalismo y un bienestar social que distó de ser perenne. En el ecuador de los años ´40 Perón pudo realizar su raid camino al poder absoluto gracias a las leyes sociales que implementó durante las dictaduras militares que integraba, en las que fue ganando el primer plano.

Nada, es cierto, le llovió del cielo, salvando su pertenencia a un Ejército resuelto a tutelar la sociedad civil y sus partidos políticos sin interferencias, desde el 4 de junio de 1943.

El respaldo de la clase obrera, los contingentes policiales, el sector nacionalista de la clase media y buena parte de la oficialidad de las FFAA (sobre todo en la dominante Arma de Tierra), decidió salvarle de un serio traspié, el 8 octubre de 1945, facilitándole un bautismal liderazgo de masas el 17, y el triunfo electoral en febrero del siguiente año. A diferencia de lo sucedido doce años antes, los militares garantizaban el mandato constitucional de uno de los suyos.
El más visionario e inteligente.

Con el gobierno peronista aumentaron los beneficios sociales disparándose la sindicalización.
El contraste entre el entusiasta respaldo obrero al régimen y la coexistencia del mismo con los diputados y senadores de la oposición se saldó con una virtual dictadura, ejercitada mediante la coacción, los trucos legales, cárceles y exilios.

De forma tal que, los límites de la democratización social colisionaron pronto con la tiranía política. El respaldo de masas sometidas al fuego propagandístico de los beneficios sociales agregados a salarios razonables, permitieron a Perón y Eva Duarte, su segunda esposa, controlar el pulso de la nación.

La financiación del Estado prebendario partió de las reservas de divisas acumuladas por el país durante la guerra, agregándose partidas surgidas del monopolio del comercio exterior a través del IAPI, y el correspondiente diferencial que e embolsaba el Estado comprando a un precio bajo las cosechas cerealeras y vendiéndolas a otro, muy superior.

El sistema funcionó hasta 1949, declinando paulatinamente hasta límites asfixiantes en 1952.

En apenas seis años, el régimen mostró la fragilidad del experimento. Una incesante inflación, unida a la baja productividad, crecientes déficits energéticos y paulatino desabastecimiento alimentario se dejaron sentir, mientras la dictadura acentuaba su guante de hierro sobre políticos rivales y sectores medios que manifestaban su descontento.

El fallido alzamiento militar de 1951 reveló que el mismo se extendía a los marinos (tradicionalmente antiperonistas desde 1944) y sectores del Ejército.

Muerta Evita y debilitado el régimen -minado de corruptelas e insensateces que Perón promovía o toleraba-, los dos últimos calendarios del mismo fueron agitados. El insensato enfrentamiento con la Iglesia Católica -socia del Lider hasta que los roces condujeron al enfrentamiento entre sus feligreses y enardecidos peronistas- culminaron con la supresión militar del Estado Justicialista en septiembre de 1955.

Si el legado de Perón sobrevivió a su derrocamiento, a pesar de que su gobierno hacía agua por todas partes, ello se debió al odio social que los partidos opositores y unas FFAA expurgadas de peronistas implementaron, desde 1955 hasta 1973.

Si bien la burocracia sindical y los gremios tuvieron un considerable espacio en la Argentina posperonista, fueron los enemigos políticos del exiliado dentro y fuera de los cuarteles quienes fracasaron en la tarea de desarrollar el país, restaurando buena parte de los beneficios sociales que la demagogia e imprevisión de Perón había promovido o cedido durante diez años, a costa de retrasar el progreso y la industrialización de base.

A diferencia de una dictadura populista que no derramó sangre, los que manejaron el país a su antojo lo hicieron en adelante. Por consiguiente, parte del cuerpo social antiperonista procedió a volorizar los aspectos distributivos del régimen depuesto y su postura nacionalista, quitando hierro a la fase tiránica que proyectó.

En realidad la sociedad argentina era autoritaria y propensa al caudillismo antes de 1930, por eso el liderazgo de Hipólito Yrigoyen administraba caracteres místicos, y el respeto popular por las instituciones armadas como paradigmas de patriotismo y pundonor era proverbial.

Esta dependencia de símbolos armados que reflejasen valores inherentes a la comunidad, favorecieron al siniestro Uriburu, y después a Justo y los generales que se sucedieron, desembocando apoteósicamente en Perón, dadas las circunstancias por él favorecidas.

Otro factor de peso radicó en la fragilidad del experimento democrático entre 1916 y 1930. La marginación de la clase trabajadora y los inmigrantes internos que la nutrieron desde el proteccionismo económico y la industrailización liviana que impulsó la gran crisis de los años ´3o, hicieron el resto.

El primer peronismo les integró a la plena vida social y el consumo, al precio de enfrentarlos con las clases medias, renuentes a abandonar el viejo protagonismo social alcanzado durante la democracia radical, y los fraudes de Justo y los conservadores, en objetiva complicidad con los radicales alvearistas.

El legado de Perón, basado en la justicia social, la soberanía política y la independencia económica no quedó sujeto a revisión, pese a la idealización práctica de parte de los enunciados. Siendo así, quedó a cubierto el lastre dictatorial que había hecho creíble la fábula.

A pesar de que el Líder último, viejo y enfermo en su retorno al poder, no reiteró el enfrentamiento con las formaciones políticas de antaño, conservó intactas sus dobleces marrulleras y autoritarias de timador político. A ellas agregó la puntual organización y funcionamiento de las Tres A; oficialmente a cargo de su tenebroso mucamo.
Tal providencia era una respuesta a la permanente actividad de la izquierda fabril y guerrilleros juveniles que él había alentado y en algunos casos legitimado como peronistas desde su poltrona en Madrid.

Los estragos de esta banda criminal, causante de 8.000 asesinatos, dio pié más tarde, a que los genocidas del Proceso de Reorganización Nacional segasen 30.000 vidas más, una vez derrocada su tercera esposa y con él enterrado tras unos meses de presidencia.
No en balde los ciudadanos derrotaron masivamente a los candidatos peronistas en 1983.
Eran los del partido militar, en definitiva retirada luego de siete años de terror y desgobierno...

Los sucesores que, desde 1989 hasta hoy han gobernado el país tras la restauración democrática inaugurada por Alfonsín en 1983, comandan bloques clientelares de votos y prebendas, manifestando taras autoritarias y tendencias a subordinar desde el Ejecutivo a los restante poderes, usándoles en beneficio propio.
Carlos Saúl Menem fue el máximo exponente de estos valores, a los que sumó corrupciones diversas y la venta al menudeo de grandes empresas estatales.
Aquella frase sobre "los pobres que habrá siempre" deslizada por este canalla durante uno de sus dos mandatos, certificaba la subrogación efectiva de la justicia social, cacareada por Perón y su grey durante más de treinta años.

Asumiendo la Presidencia interina en plena debacle del 2001, el senador peronista Alberto Duhalde permaneció mudo al respecto, no así en términos de una pesificación económica que, de golpe y porrazo redujo a un tercio los sueldos la población, así como la deuda en dólares que tenían con el Estado las grandes empresas (entre ellas el Grupo Clarín).

Más prudentes que Menem y menos mudos que Duhalde, aunque beneficiarios del poder, Néstor Kirchner y su consorte reiteran con alguna salvedad los procedimientos, aunque sin pregonarlos tan alegremente. De hacerlo en tono crítico se encargan los medios y comunicadores que ellos intentan silenciar, en el mejor estilo de Perón, Evita, Apold y el lacayuno Aloé.

Con cuarenta millones de habitantes, el cuadro que presenta la Argentina de hoy resume enormes diferencias de clase, creciente criminalidad, gran desconfianza hacia la clase política y baja densidad democrática. El verdadero legado de Perón es éste y no otro.

El de la justicia social fue un instante, generado por la bonanza económica de una época excepcional que no volvió a repetirse. En septiembre de 1955 él lo sabía, por eso se largó sin dar su merecido a los que bombardearon antes Plaza De Mayo sembrando el perímetro de víctimas, ni resistir la posterior embestida "gorila" de sus rivales en las FFAA.

Empero, la sociedad argentina tampoco ha podido reemplazar los recuerdos y leyendas del país próspero, por nuevas formaciones o la revitalización de las más antiguas y democráticas.

Factores externos de gran endeudamiento, e internos con rampante corrupción oficial, han colaborado a prolongar sin duda la sobrevida del legado exhausto. Con un Ejército profesional subordinado a la Constitución sin vuelta de hoja e instituciones que en los últimos veintiséis años han operado, pese a fallos funcionariales y las grandes crisis económicas, el futuro de la democracia parece asegurado.

Falta empero, la elite que lo desarrolle a pleno combatiendo la pobreza y sus malos frutos.

El peronismo residual, atado a sus orígenes tribales y arcaicos, no sirve.

Que aún gobierne y siga haciéndolo en los próximos años dependerá del valor y la lucidez conque los argentinos enfrenten su pasado.

Las sombras del mismo no sólo comprenden a los discípulos de Perón, sino a todos aquellos que arrastran colgajos autoritarios heredados del país previo.
No hace falta ser peronista para resistir a pie juntillas mirarse al espejo. La ausencia de una oposición vigorosa a esta desmayada andadura política lo expresa dramáticamente.

Sin embargo, el potencial de riqueza y valores autóctonos permanecen vivos. Sólo falta que la nación se ponga en marcha sin miedo a enterrar lo peor del pasado. Por eso cabe revisarlo a fondo, venciendo mitos, leyendas, y algunos legados que favorecieron hasta hoy, tanto malentendido.




















viernes, 10 de abril de 2009

EL DEMENCIAL MURO ARGENTINO: UN CLARO ALERTA.

Los proyectados doscientos metros que presuntamente dividirían la pobreza de Villa Jardín y la opulencia de la Horqueta, se quedaron en nada.
En nada y todo, como siempre...

El Alcalde de la próspera San Isidro intentó oficializar la linea divisoria que en los hechos fractura la sociedad criolla.

Los ejemplos de Cisjordania y Tijuana eran un ejemplo a seguir por los defensores del privilegio y la exclusión universal. Y el alcalde Gustavo Posse (ex kirchnerista) es uno de sus heraldos.

Hay sin duda una excusa aparente. La provincia de Buenos Aires es uno de los territorios más asolados por los robos, el crimen y la consiguiente corrupción policial. El espacio público registra constantes episodios violentos y más aún si el contraste entre pobreza y miseria son vecinos.

El arrogante funcionario creyó satisfacer a sus votantes alzando barreras a la filtración nocturna de ladrones y asesinos, provenientes de San Fernando, contrastante municipio de barriadas pobres, donde la delincuencia sienta sus reales operativas.

En pos de curarse en salud, la Casa Rosada no demoró la condena del muro, mientras el diligente Hugo Moyano, jefe de la CGT oficialista y secretario general del Sindicato de Camioneros, fletaba un todoterreno con doce gorilas provistos de mazas.

Entre ellos y varios vecinos de Villa Jardín lo hicieron polvo con absoluta prescindencia policial, antes de que la justicia oficializase el criterio, activando las correspondientes gruas municipales.

La aparatosa maniobra "popular", de corte tan fascista como la adoptada por el alcalde, refleja un omnipresente autoritarismo fundido a la demagogia.

Más allá de quienes se desgarran las vestiduras clamando por la igualdad desde esferas oficiales, la nube tóxica que invade el cuerpo social argentino radica en el privilegio de una minoría y la exclusión del resto.

De los cuarenta millones de almas que hoy alberga la Nación, al menos tres cuartas partes vive en la pobreza o al filo de la misma.

Parece lógico que la precariedad abarque al conjunto por la vía del delito, cuando el retroceso cultural y material de las dos últimas décadas -rematado por la crisis del 2001- terminó de quebrar buena parte de la moral social.

Ante la descomposición política que registra el Estado democrático, las recientes generaciones de argentinos optan por las soluciones más expeditivas. La más difícil -y para muchos impensable- es integrarse al privilegio. La otra está a la vista, en el record de protagonismo juvenil que registran los constantes robos, secuestros y crímenes, a menudo sádicos y brutales en su aparatosidad.
En realidad son muestras palpables de venganza social, motorizada por un odio argamasado durante años, o por luctuosas herencias familiares.

Vecino a las alternativas del muro asoma el dantesco asesinato a mazazos, de una anciana de 84 años en Villa Crespo. El hijo es propietario de un conocido restaurante y los asesinos creyeron que su madre guardaba en casa la recaudación de la víspera.

Ni el muro ni los mazazos sobre la piedra, o la carne y los huesos, resuelven el mar de fondo que anega el corpus social.

A diferencia de otras épocas, los pobres de la sociedad civil no confían en la sociedad política.

A propósito, recuerdo como si fuera hoy mi periplo carcelario de medio año en la "Nueva 2" de La Plata. Gracias a Onganía y al igual que bajo el franquismo, los presos políticos compartíamos pabellones y patios con los comunes; muchos de ellos ladrones, asesinos o ambas cosas.

La filosofía de los últimos era simple: no creían en la equidad social, por eso habían delinquido. En el conjunto, eran marginales de infancias sembradas de dolor y desvertebración.

Extendida hoy a amplias capas de la población merced a constantes fracasos económicos y debacles varias, perpetrados por militares monstruosos y civiles de baja densidad democrática, esa marginalidad echó hondas raíces en la entraña social.

La vasta propalación de la droga, el timo y la postitución en todas las esferas, resume la enejenación pública. Los de arriba se drogan para olvidar que son prisioneros de sus trampas y privilegios; los de abajo aletargando en lo posible la eterna esclavitud del cuerpo y el alma.

El drama no abarca todo el espectro social; aunque sí buena parte del mismo. Y como no podía ser de otra menera, los políticos actuales lo reflejan en un grado u otro.

La despótica erección del muro en San Isidro y su violenta demolición, proyectan síntomas claros del cierto estado de guerra civil que asedia el curso de esta democracia, en la que creen muchos ciudadanos laboriosos.

Los ejemplos deTijuana y Cisjordania representan dos infamias supranacionales, de las que cabe responsabilizar al gobierno de Bush y los halcones israelíes.

En cambio, el más módico aunque igualmente ofensivo de San Isidro, corresponde a un país que desvela su largo resquebrajamiento interior, mientras desde esferas oficiales se maniobra torticeramente de cara a perpetuar el clientelismo electoral de baja cualificación, sin abordar la real magnitud del drama que amenaza la estabilidad republicana y su mejor futuro.
El que desean para todos los millones de argentinos que aman su tierra.










jueves, 9 de abril de 2009

LA LLAGA DEL HORROR Y EL ESPERPENTO.

Il Cavaliere fingiendo cariño a una damnificada de L´Aquila.

La tragedia del terremoto sembró el dolor entre los abrucenses, arrebatándoles vidas, hogares y futuro, conmoviendo al mundo.
Las cifras que suman víctimas y heridos graves son aterradoras.
Sin embargo, lo más hondo de este drama peninsular radica en la persona de su Primer Ministro, Silvio Berlusconi.
Votado masivamente sin cuestión ante el fracaso político de sus rivales, representa el magma de un país situado en la deriva moral.
Sólo así se entiende que un reconocido delincuente y racista, amo de los medios ensorbecido en su poder (y por el de una segura enfermedad mental), pueda frivolizar en público el crimen, o los devastadores temblores de tierra que estragan a sus gobernados con gran desparpajo, y lo qué es peor aún, mediante absoluta impunidad.
Tenemos presente la psicopática negrura de su pretendido humor en el pasado febrero, satirizando a las víctimas que los cachorros de Massera y Chamorro arrojaban al Río de La Plata en los vuelos de la muerte de los años ´70.
Sin embargo la paranoia, que no conoce fronteras ni asume grupos de pertenencia, le reactivó el Alien al malnacido.
Ajeno a las críticas que le destinó la prensa universal ante el previo dislate, la emprende ahora con sus recientes difuntos, recomendando a los acongojados compatriotas sin techo, asumir las consecuencias del terremoto en L´Aquila, "como un camping de fin de semana, por cuenta del Gobierno".
Los periódicos y medios audiovisuales del planeta han informado en detalle sobre la más extensa parrafada y sus consideraciones.
Por ello, huelga reproducirlas;aunque quepa enmarcarlas en un contexto de criterio más amplio.
Qué yo sepa, Il Cavaliere no es un dictador africano o asiático. Lo "reparió" la tierra del Renacimiento y el Dante; la del Risorgimento y el Neorrealismo.
O sea, la cuna espiritual y artística del mundo moderno.
Si el devastador sismo italiano precipitó un hondo drama popular, el mayor radica en una enferma sociedad civil, incapaz de restaurar la moral social en todos los ámbitos.
Berlusconi es apenas su consecuencia en la superestructura de poder.
Cuando me refiero a la moral social, señalo al conglomerado europeo; aunque la llaga peninsular sea la que hoy vierta su purulenta cuota de horror y esperpento...

martes, 7 de abril de 2009

LEGADOS...

Marcelo T. De Alvear cruzado por la banda presidencial, desde 1922 hasta 1928.

Representante del ala derecha del radicalismo, este aristócrata liberal tomó las riendas del Partido tras el derrocamiento del último Yrigoyen.

Fuera de juego el anciano, tocó al sucesor entenderse entre líneas con el General Justo y su sistema fraudulento, a cambio de escaños congresuales, algunas gobernaciones, unas cuantas alcaldías y varias "gauchadas" edilicias.

Si bien el póstumo gobierno constitucional inaugurado en 1928 no acertaba a adoptar medidas que hicieran frente a la inminente crisis, los desbarajustes políticos amenazantes -fuera y dentro de un radicalismo escindido- y el ruido de sables que a la sazón, le amenazaban desde que Yrigoyen resolvió volver a la Casa Rosada, fue Alvear quien profundizó ese repliegue político desde septiembre de 1930 hasta su muerte, acaecida doce años después.

La estrategia que el Partido -hasta entonces mayoritario de hecho- ensayó con la Unión Democrática en 1945, enfrentando al Ejército, su candidato y los nuevos sindicatos obreros por él estimulados, prolongó el nefasto legado, habilitándole el ticket perdedor en las elecciones del siguiente año.
Desde 1955 hasta 1983 puede decirse que las variantes radicales -tanto la de Frondizi como la de Illia (y Balbín)- dependieron de la mayor o menor tolerancia militar.

Con el triunfo electoral de Raúl Alfonsín, el radicalismo retomó el viejo ímpetu yrigoyenista y su moral social, derrotando a un peronismo que muchos ciudadanos vinculaban a la peste militar.

Al hacerlo, no sólo heredó el odio castrense y la sostenida carga sindical de los burócratas peronistas; cargó también con el legado del Alvear opositor, tara de fábrica inherente al remoto aggiornamento partidario, presta a manifestarse ante errores, imprevisiones y cierta temulencia estructural oriunda de los brumosos comités.

El fracaso económico de su gobierno y el precipitado exit en 1989 ante las incendiarias revueltas populares, provocadas por la carestía y una inflación incontrolable, lo enviaron a la oposición. Pero a la oposición sumamente debilitada de un Partido de caudillo desprestigiado, en sostenido repliegue y desbande.
Raúl Alfonsín había pifiado en otros órdenes, estragando su popularidad inicial. No era el único responsable -pues a diferencia del peronismo, los radicales constituyen de origen un partido organizado, menos sujeto a la verticalidad que al consenso interior- pero sí el máximo.

La Ley de Obediencia Debida licenciando de horrendos crímenes y violaciones de los derechos humanos a cientos de oficiales subordinados a la cúpula gubernamental de entonces, había empañado el ejemplar juicio previo a los miembros de las tres juntas dictatoriales.

Los póstumos alzamientos, apenas sofocados por secretos pactos, facilitaron la postración distanciándo al gobierno radical y el carisma del jefe de muchos votantes.

No sólo debió entregar prematuramente el poder al peronismo menemista anticipando las elecciones, sino que procedió a facilitarle un segundo mandato en 1994, respaldando la reforma de una Ley Fundamental que hasta entonces lo vedaba (y que sólo Perón se había saltado en 1949 al cambiarla).

La táctica de ceder era una herencia alvearista. Empero, dio su impensado fruto cuándo, ante el desgaste de menemato, la UCR se garantizó la Presidencia de la nación a través del FREPASO y su candidato, Fernando De La Rúa, en las inmediatas elecciones.

La nueva cesión del poder a tres años vista, fue más veloz y luctuosa ante el desastre económico y social. De La Rúa devino el peor y más mediocre, de entre los seis inquilinos radicales de la Casa Rosada.

Hoy, a cinco años de la fatal restauración peronista -encarnada por un matrimonio de empresarios voraces con experiencia de poder en Santa Cruz y un gran sentido de la oportunidad-, la desaparición física de Alfonsin precipita un revival democrático que, ante la asfixiante corrupción política y funcionarial que anega un país con pocos ricos, muchos hambrientos, y cotas de crimen y delincuencia sin precedentes, amaga o sugiere un nuevo frente opositor de vértice radical.
Es la primera vez en la Argentina que el funeral de un caudillo vivifica a su desmayada formación al potenciar un legado honesto, añorado por la sociedad civil.

La posiblilidad de estructurar un polo opositor al actual bloque de poder y sus variantes peronistas, vuelve a despuntar en el horizonte.

Aunque a corto o mediano plazo se consolide, la tendencia no pondrá pie firme en la Historia, de no articular un programa social y productivo que reequilibre la sociedad.

¿Se puede acometer la hazaña con 180.000 millones de dólares de deuda, la tercera parte de la población bajo el nivel de la pobreza, y una crisis mundial que devasta los confines del planeta?

Todo depende de una elite consciente de sus deberes, que asuma el desafío con audacia, honestidad y espíritu emprendedor, rescatando del pasado los valores que sirvan al propósito.


En Yrigoyen, Alfonsín e incluso Alvear, cabían buena parte de esos ideales. También en el primer Perón; aunque lastrados de espíritu castrense, monstruoso individualismo y una más que defectuosa formación cívica.


Los tres primeros demostraron que la democracia sin equidad social colapsa o retrograda. El último, que no basta equilibrar las clases ni pervive el esfuerzo, en tanto se prescinda del consenso democrático.


En el fondo, las dos líneas de pensamiento político en la Argentina moderna fallaron por su sectorialidad. Las FFAA -sobre todo el Ejército-, intentaron resolver el tira y afloja de la descompensada aunque poderosa sociedad civil, y sus débiles reflejos políticos.


Fuera ya de juego, son las defectuosas fracciones peronistas y radicales las que se han venido alternando en el poder-nacional o/y local-, de los últimos veintisiete años, sin consolidar un presente estable y prometedor.


Si la centenaria UCR no moderniza sus contenidos y los espíritus democráticos (sobre todo del centro y la izquierda) no intervienen ofreciendo soluciones globales, cabe la posiblidad que, los fracasos últimos de los dos grandes caudillos del siglo xx revivan en su interior las cadencias opositoras de Alvear en la llamada Década Infame.


De ser así, ante el debilitamiento del conglomerado kirchnerista y sin rivales a la vista, los discípulos de Perón ensayarán una nueva variante remaquillando la decrepitud de un cadáver insepulto.




















lunes, 6 de abril de 2009

FLECHA DE ORO ESTRENANDO ESCORZO Y LEYENDA EN EL "PUÑO FUERTE" Nº 11.

Disfrutar imaginando y proyectarse en arquetipos costaba 30 centavos en el Año del Libertador General San Martín.
La cubierta de "Puño Fuerte" no pertenece a Fred Meagher sino a su otro ilustrador, Joe Certa. Da igual para la evocación.
Cuando repaso el listado diario de mis visitantes, advierto que estas aficiones manifiestas concitan igual o incluso mayor interés que otras.
A mi me siguen importando ambas por igual. Aprendí temprano a combinar compromisos con la realidad, matizándolos con sendas pausas refrescantes.
En casa no faltaban piezas literarias dispares; como por ejemplo, las obras completas de Shakespeare, Cervantes, Oscar Wilde o Franz Kafka, junto a Gastón Leroux y Edgar Rice Burroughs; ni dos matutinos y un vespertino, devorados con el mismo apetito lector que las revistas de actualidad y los obligados comics ( "historietas", les decíamos entonces).
Tampoco permanecían ausentes la afición por el cine, la radio y algunos libros de pintura; clásicos sobre todo.
El singular combo ofrecido por mis mayores y algunas iniciativas tempranas fueron argamasando mi base cultural hogareña. Por ende, permanecen incólumes en los baúles de la memoria, dibujando una matriz común en algunas gentes de mi generación.
Ya lo he escrito otras veces; aunque cabe reiterarlo ahora: antes que la información y la minucia puesta en el detalle, me importa evocar las emociones. De ellas rescato lo percibido, proyectando la satisfacción propia de la infancia, contrastada en los valores de la adultez.
Es por eso que mis colecciones de viejos cómics o seriales en episodios, son más objetos de evocación comparativa, que de atenta lectura o despiadada crítica. En verdad, me resulta imposible revisarlos o evaluarlos con rigor en la madurez.
Archivarlos prolijamente constituye sin duda la base del coleccionismo, aunque yo infrinjo descaradamente la cierta vecindad de esta leve afición con el Síndrome de Diógenes, insuflándole otros matices y connotaciones.
Algunos mensajes recibidos tras consultar el Blog, acusan parecido talante. Constituyen justamente, la identificación pública que procuro en mis actuales pausas refrescantes, ante los incesantes vericuetos de un acontecer universal tan apasionante cómo difícil de desentrañar.
Sólo así, la "Biblia y el calefón" toman distancia del sabio adagio discepoliano, para conformar los espacios dialécticos de un trayecto vital...












STRAIGHT ARROW (o FLECHA DE ORO). UN CLÁSICO EN LAS PAGINAS DE "PUÑO FUERTE".

Al espléndido Western Art del olvidado Fred Meagher se unía su dinámica pericia contando historias.

Desde sus primeros números, la revista argentina "Puño Fuerte" nos entregó las aventuras de este personaje. Lo recuerdo especialmente por varias razones. Una de ellas era que mi padre, al volver de su trabajo me traía el ejemplar semanal.

Ni bien llegaba a mis manos su reducido formato de varias páginas, ingresaba de lleno al universo de papel de sus personajes. Recuerdo entre otros a "Dick Tracy", "Rubio Kayoe" (o Curly Kayoe), "Poncho Libertas", "Tao el hombre fiera" (Käanga), "Laredo Ranger de Texas" (Laredo), y por supuesto "Flecha de Oro".

A primera vista me impresionaban las historias completas del último. En esa época se estrenaba en los cines "La flecha rota" (Broken Arrow), un alegato pro indigena y pacificador de Delmer Daves, basado en un libro de Elliot Arnold, que adaptó el gran Albert Maltz.

Si en el filme James Stewart y Jeff Chandler escenificaban al pacificador blanco y el apache permeable a la amistad sin distinción de etnias, en "Flecha de Oro" ambos caracteres se resumían en uno, convenientemente desdoblado en Steve Adams, comanche criado por blancos, y su alter ego, el justiciero héroe indio.

Nadie supo explicar cómo pudo el comanche pasar por blanco. Pero si el mandatario criollo de entonces Juan Perón (hijo de blanco y tehuelche) lo consiguió, no veo la diferencia.

La popularidad del personaje partía de las ondas herzianas en los EEUU, hacia 1948, en emisiones sindicadas que se prolongaron hasta 1951.

Lo patrocinaba entonces una fábrica de galletas de maíz. En sus envases, se adosaban periódicos cartones de costumbres indias, que Meagher ilustraba con su clásico buen hacer.

La versión comiquera (a cuatro colores, que nosotros por desgracia no disfrutábamos pero sabíamos recrear) correspondió a la "Magazine Enterprises", editora de "El Durango Kid" (célebre en el cine de los años ´40 gracias al galán Charles Starrett), y otros westerns.

La elección del excelente pintor Fred Meagher como dibujante del personaje, arrancaba de su comprobada pasión por el Oeste y las previas labores encargándose de "Tom Mix", por cuenta de otra fábrica de cereales.

Todo eso lo supe mucho después. Enfrascadas en "Puño Fuerte", mis emociones infantiles de los iniciales años ´50 sacaban lustre a las pulidas viñetas de Meagher. En especial admiraba sus caballos en acción. El del héroe era un palomino semejante al "Trigger", que montaba el célebre Roy Rogers en las cintas de la "Republic". El homónimo de "Flecha de Oro" se llamaba "Furia".
Creo que buena parte de la épica del wild west y su trascendecia popular radicaba en el vaquero y su caballo; suerte de Quijote de las praderas. Lo demás, eran la chica, algún característico bromista y buen amigo, el malvado de turno, y la velocidad con el Colt o el Winchester, junto a puños bien dispuestos desfaciendo entuertos.

Las cintas B sofisticaron el género hasta extremos fantaseosos, al perfilar con gran coquetería la elegancia de sus protagonistas y la belleza de sus equinos, dotados de identidad propia e inteligencia superior al común de la especie.

Pronto la TV heredaría la tradición en un primer tramo. Pero hasta la siguiente década, los niños debimos conformarnos con las historietas y el cine de variedades, el pase de filmes importantes del género en algunas salas o el disfrazarnos con sombreros y pañuelos viejos, pistolas de juguete, botas de cartón adosadas a los zapatos, y una digna imaginación en alto.

En el concierto, el "Flecha de Oro" que nos procuraban Meagher y la Editorial Manuel Láinez por unos centavos, era un estímulo más...


domingo, 5 de abril de 2009

CRÓNICA DE UN SILENCIO ANUNCIADO.

La Cope defenestra a Jiménez Losantos en "La Mañana", ofreciéndole a cambio nocturnidades de murciélago...

Al ganar el Partido Popular las elecciones gallegas y obtener la presidencia del Congreso en Euskadi, pactando con el PSOE del nuevo lehendakari socialista Patxi López a cambio de los votos que lo hicieron posible, el destino de Jiménez Losantos quedó sellado.
Los problemas de corrupción que afectan a la formación de la derecha -la única posible, con la dirección posible, hoy por hoy- afirmaron tan luego la decisión de un sector del Obispado, vencedor al fin de su Presidente Episcopal, Rouco Varela, tras la visita del enviado papal, Cardenal Bertone.
La presión combinada entre PSOE, el actual PP y los intereses del Vaticano surtió su efecto.
A efectos legales y en tanto que empresa privada, la emisora de la Conferencia Episcopal es dueña de proceder como estime respecto de sus contrataciones y espacios. De momento le han ofrecido retrotraer la voz y los chascarrillos a "La Linterna", programa vespertino que tras un pálido debut de José Apezarena vigorizó Losantos antes de reemplazar al flojo Luís Herrero en "La Mañana".
En el pasado era este último quien había inaugurado un espacio complementario del que el fallecido Antonio Herrero administraba en "La Mañana". Ahora la dirección de la Cope le ofrece el retorno de las rebajas, compartiendo micrófono con Cesar Vidal, su auxiliar histórico y regente de "La Linterna"
La devastadora crisis económica aportó su grano de arena en el abrupto cese estelar en las puestas de sol, pese a ser "La Mañana" el segundo programa más escuchado y con mayor número de anunciantes en la radio española.
Para algunos, la predica de Jiménez Losantos - especialmente ofensiva y degradante para catalanes, vascos y gallegos- puede ser tan tolerable en momentos de prosperidad, como peligrosa frente a esta debacle de difícil remonte, que ya supera los cuatro millones de parados.

Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, blancos constantes de su estilo incendiario, son en términos de liderazgo lo que hay actualmente en esta España de dos grandes partidos mayoritarios, y formaciones regionales que miran hacia adentro, o bordean la marginalidad.

El pequeño César no cesó de administrarles vitriolo, a la vez que insistía en descalificar al primero, contraponiendo la temulenta figura del segundo y el oportunismo contumaz y manirroto de Alberto Ruíz Gallardón (el alcalde más endeudado de Europa), a la firmeza de Esperanza Aguirre y el valor simbólico de María San Gil.

A pesar de ser la lideresa más votada por una comunidad en la reciente historia del PP, Aguirre -tributaria ideológica de José María Aznar- es minoritaria en su formación, además de levantar sospechas de espionaje partidario y detentar un control absorbente en Telemadrid (a ella le deben Losantos y Alberto Recarte la concesión para operar mediante LDTV).
Amparada por Aznar, San Gil quedó fuera de juego y sin perspectivas de superar la iconografía extremista en clave Española de la FAES, tras la celebración del pacto antes mencionado entre el PSOE y el PP, para arrinconar desde Ajuria Enea y el Congreso regional las aspiraciones soberanistas del hasta ayer hegemónico PNV.

Estimo que, sea cuál fuere el final de esta historia- tras la que se ocultan espesas tramas de supervivencia política, eclesiástica y mediática-, alguien como Losantos no rendirá el oscuro estandarte guerrero.
Su rotundo éxito ante el micrófono le garantiza presencia en el medio.
Cómo buen extremista de barricada que formó la izquierda en el pasado para terminar sirviendo a la extrema derecha, aguantará la lluvia ácida que caiga sobre su cabeza, pisando el acelerador desde "Intereconomía", "Punto Radio" o dónde se tercie, sin restar pienso y caldos a las dos versiones mediáticas de "Libertad Digital", hasta el último rebuzno.

De él no extrañaré en horas tempranas su racismo contumaz, ni multitud de despropósitos y ofensas gratuitas esparcidas por doquier; sí en cambio las incesantes cargas de profundidad dirigidas a la línea de flotación del poder y una fracción de los poderosos que, nadie -salvo él- es capaz de implementar con tanto vigor, jocundia e incontrolada mala uva; factor este último que, después de todo tiene su cierta lógica escénica, aunque yo no la comparta en la forma ni el fondo.

Sin polémicas, la democracia se llena de moho. Con ellas en sobre dosis, entra en cierta zona de riesgo.

Me apunto a lo primero, considerando que no hay peor cosa que el moho ante la gripe o la neumonía, instaladas desde hace demasiados años en nuestro funcionamiento político.

De momento, en las tempraneras ondas herzianas apenas nos quedan el espíritu crítico de Carlos Herrera y la cierta sobriedad de Juan Ramón Lucas, o las fonéticas memeces de Luís Del Olmo y sus acartonadas tertulias.
Caso aparte, Carles Francino parece habitar una suerte de aletargante Reino de Oz, sin el Arco Iris ni Judy Garland; un paisaje gris sin horizonte, ofrecido a los escuchantes por "Prisa", el señor Cebrián y los endeudados herederos de Jesús Polanco.

Desde los extremos o por propia convicción, ninguno de los restantes cuatro grandes bastoneros de la radio matutina mienten, u ofenden. Aunque por momentos quepan sobradas sospechas de que lo primero no se eche en falta.

Sin embargo, mi propio espíritu crítico y equilibrio emocional; factores que me separan de Jiménez Losantos (de quién tantas veces exploré llagas, condené y condenaré desde este espacio), en forma alguna impedirán que capte de vez en vez las futuras emisiones del sátiro en el dial, y el puntual dislate de sus medias verdades o aparatosas mentiras, para reírme a carcajadas con algunas de las ocurrencias, y maldecirle en muchas otras...

Aquellos que se consideren ofendidos por lo que el sujeto perpetre a continuación -ya lo he dicho infinidad de veces- pueden continuar denunciándole en los juzgados de guardia.
Él mismo aclara que se pasa en los juzgados la mitad de la vida: problema suyo.

Así, estimo, discurre el toma y daca de la vida...y en esa clave, no en otra, funciona la democracia que los ciudadanos conscientes debemos impulsar.



sábado, 4 de abril de 2009

VIVIR EN SANTA CRUZ...

Cristina Fernández de Kirchner: el traspié de la invisibilidad en el G20.

El fenómeno aconteció durante el magno evento y no tuvo consecuencias diplomáticas, aunque sí mediáticas.

Las imágenes en You Tube retratan el incidente de marras, tan leve como significativo.

Así, mientras los presidentes restantes forman dos hileras ante las cámaras y la prensa, Barack Obama desfila con paso firme y elástico por la de abajo con la mano extendida y en pos de un objetivo. Situada en paralelo, la mandataria argentina cree que el inminente saludo le pertenece, y amaga corresponderlo. Pero la sonrisa se le desvanece entre el botox, cuando la esperanza negra de Occidente y el universo pasa de largo ignorándola, para acabar estrechando la esquiva diestra con otro personaje de la fila superior.

Cristina calculó mal, y al "quedar pagando" ante los presentes, el peso de la circunstancia la encoge. En instantes, el combado perfil que refleja el video es la imagen de la desolación.
Obama pasó de ella olímpicamente...

Lejos de ser casual, este objetivo desencuentro de intenciones desvela la escasa importancia que cobra la Argentina actual en la estrategia global de la Casa Blanca para Latinoamérica.

Seguramente, Obama y sus asesores evaluaron -entre otras cosas- que, al revés de lo resuelto por Lula Da Silva y otros mandatarios del Continente, y en concordancia con el antiimperialismo de Chávez, Daniel Ortega o Evo Morales, la señora prefirió saludar al canijo Fidel Castro y publicitarse con él y su chándal desde La Habana, antes que acudir a la vibrante y multitudinaria toma de posesión en Washington.

La distancia entre una y otra capital no es grande; sí en cambio la simbólica, y más aún ante un evento de importancia mundial y gran trascendencia histórica.

Sin embargo los Kirchner, empeñados en estrechar lazos que refuercen en el pago chico y sus alrededores una popularidad menguante, volvieron a ignorar las consecuencias de la geopolítica, junto al buen uso de la diplomacia en las relaciones internacionales.

De no mediar valijas con buen "parné", del tema entienden poco. Mientras se acerca el momento del "colorín colorado" preludiando el tortuoso final de este "Cuento de la buena pipa", los estadistas que quisieron reinar enrocándose ad eternum, siguen viviendo, cómo si tal cosa, en el imaginario del feudo santacruceño...








UNA HISTORIA QUE SE REPITE.

El general de la reserva Raúl Isaías Baduel, víctima anunciada de un torvo afán dictatorial.

El rastrero proceder de Hugo Chávez recuerda el que Juan Perón destinó a su camarada y amigo Domingo Alfredo Mercante, en las postrimerías de su gobernación al frente de la Provincia de Buenos Aires.

La diferencia entre uno y otro caso, radica en que el Coronel que le acompañaba desde 1942 no fue a dar con sus huesos a una cárcel. A cambio, se le expulsó del Partido Peronista, expurgándose su presencia o mención en los medios orales, radiofónicos y escritos. La causa aparente que provocó la poderosa enemistad presidencial radicó en las supuestas ambiciones que albergaba de sucederle en el cartel electoral de 1951.

En realidad las causas superaban los celos. Mercante era un político dialogante con la oposición. Con muchos amigos radicales -de los que Perón se sirvió en su escalada de poder-, conservaba el talante liberal, a pesar de las chances que le otorgaban el cargo y el respaldo total del matrimonio gobernante para arrinconar a sus enemigos políticos.

Una honesta gestión de la cosa pública, contrapuesta a la poco transparente del Líder y sus funcionarios, amenazaba con poner en peligro la absorbente estrategia presidencial, claramente tiránica y por ende corrupta. Un anticipo de esta ojeriza implacable llegó, cuando en 1949 la Constitución Justicialista casi veda -a su instancia, pues Mercante presidía la Convención Constituyente -la reelección presidencial que prohibía expresamente la de 1853, y que ni siquiera el general Justo se atrevió a transgredir en 1938.

Al igual de quién fuera su fiel lugarteniente en instantes aciagos, Baduel acompañó durante años a Hugo Chávez, salvándole el trasero durante el golpe de Estado de militares coaligados con los popes de la Cofindustria, bajo el "vist i plau" del Departamento de Estado.

Titular de Defensa durante un tiempo, era considerado el lógico sucesor de Chávez, hasta que, harto de sus manejos y en vista de su irrefrenable paranoia, rompió lanzas con él, abandonando el cargo y declarándose opositor.

Ahora, su ex compadre, reforzado por el último resultado plebiscitario, le ha encarcelado por medio de la Justicia Militar, acusándole de haberse apropiado de dieciséis millones de dólares durante el periplo ministerial.

Cierto o falso, suena a paradoja que un Gobierno corrupto hasta el tuétano acuse de ladrón a quien abandonó el barco, enfrentando con valor al que detenta el timón del Estado con poderes casi omnímodos.

En lo inmediato, el destino de Baduel se presenta aciago mientras el chavismo azote Venezuela. El del ex camarada de Perón peligró unas semanas, sin que la enemistad del otro pasase a mayores, pese a las presiones de algunos funcionarios cercanos al despacho presidencial.

Habiendo anunciado el retiro meses antes de concluir su doble periodo al frente de la gobernación, Mercante abandonó el campo político, dedicándose a sus dos familias y los numerosos descendientes.

Menos afecto al retiro, el prisionero del chavismo atiende a una sola. Por ahora, la intención de su carcelero es alejarlo de ella y los medios políticos opositores, alargando la prisión del General mediante el diktat condenatorio que su amigo Fidel Castro ensayó con Huber Matos, y otros rebeldes a sus dictados.

El dócil tribunal militar que ordenó formalmente la detención y posterior reclusión de Baduel en el penal de Ramo Verde es esclavo del propósito.

Pero una cosa es la intención y otra su efectivo cumplimiento.

A diferencia de Cuba, en Venezuela la oposición acredita fuerza de masas y una inquebrantable voluntad democrática. Por ende es probable que, si el prisionero permanece mucho tiempo tras las rejas, los ciudadanos libres hayan encontrado por fin, al líder que toda causa justa requiere para terminar, a la corta o a la larga, con cualquier tiranía.