Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

lunes, 8 de septiembre de 2008

LAS TARAS DEL SÁBADO A LA NOCHE

Brillaron con fulgor propio en La Noria del pasado sábado.

La más manifiesta fue la de Violeta Santander, compañera sentimental del salvaje que hace más de un mes dejó en coma al profesor Jesús Neira, su defensor ante la clara agresión (filmada por la cámara de un hotel) del drogadicto Antonio Puerta.

El caso es que ella -alquilada por los productores del programa a un coste de 70.000 €uros- defiende con ojos obsesivos y boca desencajada al doble agresor, remitiéndose a lamentar en último término que Neira, esté entre la vida y la muerte, con tres costillas rotas y lesiones cerebrales de pronóstico reservado.

Para la Santander, con antecedentes de un anterior matrimonio con otro maltratador (policía de oficio), el episodio dejó tres víctimas, a saber: Puerta, drogata violento con foja de servicios comprobable; ella, paciente novia del susodicho; y Neira, a quien nadie le pidió que increpase al novio, recién salido de una desintoxicación. A esa versión agregó el que su caída, no provocada por el novio, sino por el vértigo clínico que padece, fue lo que confundió al profesor Neira.
Sin embargo, varios testigos del incidente señalan que en primer término su acompañante la derribó mientras la insultaba.

La dama permuta estos insultos por los que el profesor dirigió al sujeto; verdadera espoleta que activó la granada de los puñetazos y patadas que le propinó el innoble bruto.

O sea que, según se desprende del zafio argumento, quizá el valeroso Neira, enemigo jurado del maltrato a cualquier ser humano, no recibió otra cosa que su merecido (facilitado, eso sí por la reitereda ceguera profesional de los servicios hospitalarios de guardia)...

Al panel entrevistador y opinante del espacio circense lo conformaban tres periodistas. Pero no fue María Antonia Iglesias -pura pólvora- quien se salió de madre, sino Pilar Rahola. Su gestual indignación, potenciada aún más por el desgarro vocal y los argumentos dramáticos, no dejaron flanco sin hostigar a la Santander.

Que si "venía a lucirse con sus modelitos"; que "si cobraba por sentarse en La Noria"; etc, etc.
Es curioso cómo se enciende Rahola -en desfavorecedora versión rubiales- ante las taras de algunos, licenciando las de otros.

Me refiero a los sádicos que en el Ejército israelí masacran por doquier a los palestinos sin respetar a mujeres, niños y ancianos.

Aclaro que defiendo el derecho a existir del Estado Judío ante cualquier agresión; aunque también el respetable derecho de los palestinos a edificar su propio Estado.
Rahola lo sabe, pues durante un par de meses ya lejanos intervine bajo invitación en su Blog. Duró poco, por esto y otras cosas que se le parecen bastante.

Sus cargas contra Chávez y Castro coinciden con las de Jiménez Losantos, George Bush, José María Aznar y otros neocons de libreto a la carta.

Salvando la defensa de Catalunya y el programa social (o lo que queda del mismo en el proyecto socialista), la identidad de intereses entre ella y los aliados "liberales", y su enemistad con los tradicionales enemigos de los EEUU están a la vista.

Ante los referidos genocidios, los viejos y los nuevos, o las verdaderas causas de hambre, miseria e injusticia que promueven la eclosión del populismo prebendario y castrador, Pilar se indigna mucho menos, desvelando otra tara.

No es precisamente su caso un Síndrome de Estocolmo matizado por elementos propios, como el de la perturbadísima compañera sentimental de un drogadicto peligroso, quién, fascinada por la violencia delega su explosión en hombres que ama y odia a la vez.

Pero quizá la proverbial y destemplada gestualidad de esta ex política y antigua periodista, y algunos argumentos inadecuados que desgranó el sábado sxu línea de ataque (por ejemplo que la Salazar estaba guapa de la muerte, en vez de plantear que su amor por el victimario desvelaba en sí mismo un patético amor por la muerte), tengan origen en cierto sentimiento de culpa, y otros complejos no asumidos, aunque para mí evidentes.

Las taras son las sombras freudianas, los mitos desbocados hechos culpa y tormento que nos persiguen con prisa y sin pausa, desgranados a fondo por Carl Jung en sus mejores trabajos sobre el subconsciente.

La Noria se alimenta de ellas. El espectáculo suele exaltar este tipo de fórmulas. El diabólico y (falsamente) mesurado González (¡ah, bribón!), es uno de los que las sirve mejor. A más de ciertos entrevistados, algunos de sus panelistas, ya lo dije, acreditan las taras en llaga viva.

En ocasiones, el programa despliega espectáculos menos deplorables que el presenciado el sábado; con una pobre enferma cabalgando en la sinrazón y el grotesco, torpemente acosada por una periodista no muy cuerda.

Una cosa es el debate, otra el reñidero, pródigo en la exposición de taras y tarados. O de gente en crisis que no remediarán un cambio de look y la escenificación de una opereta.

Entre los pecados de Jordi González y su equipo de producción se cuenta el privarnos de la maravillosa dicción catalana y la riqueza lingüística de la atractiva y potente Gloria Serra en la radio. Ante el micrófono, es la que mejor regala nuestros sentidos.

Aquí, además de vestirla terriblemente mal, la remiten a una ayudantía menor; indigna de una gran comunicadora.

Debido a tan malas artes, nos falta en las mañanas, sobrándonos los sábados noche en una función que minimiza su talento.
Seguramente Gloria gana un pastón, y creo que personalmente lo merece por el esfuerzo que venía acreditando en los espacios de Com Radio y otros que recordamos, sin que le retribuyesen como ahora.

Somos nosotros los que sin duda alguna merecemos debates y ponentes más dignos en cualquier espacio televisivo.
La nuestra, es una retribución pendiente de pago.




























No hay comentarios: