Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

lunes, 25 de mayo de 2015

MAÑANA Y PASADO



Al alborozo de algunos compañeros sobre los resultados de la víspera, favorables al centrismo y no a una izquierda políticamente inexistente, lo mediatiza una realidad concreta: España es un país socialmente desgarrado e intervenido, con una deuda exterior enorme de pronto pago, sujeto con cadenas al paneuropeísmo, la fiscalidad que impone Berlín, y el euro, esta moneda asimétrica, verdadero cepo que redondea un diabólico invento destinado a lastrar la posibilidad de forjarse el futuro más promisorio, fuera de la servidumbre y la dominación del IV Reich. Nadie de los que han vencido al corrupto Partido Popular y su gobierno basura plantearon el tema, y sin embargo, es crucial encararlo con decisión y valor.Para ello sería necesario enfrentar al BCE, el Bundesbank, el Parlamento Europeo, la Troika y la Europa Alemana, que hoy integramos desde el furgón de cola, junto a Grecia, Portugal, Irlanda e Italia. El otro drama interno radica en la profunda desigualdad social del territorio patrio, algo que, debilitando la cohesión social y estructural, acentúa la dependencia, y la necesidad de crédito exterior para que la economía despegue y se puedan crear empleos.Los presentes recursos recaudatorios se destinan a honrar los intereses de la deuda exterior, restándolos al modelo sanitario y la educación pública, creando a su vez nuevos parados y carenciados. Fuera del IVEX 35 nuestros recursos industriales, menguados por gravosas desnacionalizaciones, y también los alimentarios desde la agricultura, son modestos. El turismo funciona, gracias un clima inexportable, siendo insuficiente como único motor de desarrollo, además de requerir una modernización constante que demanda inversión.La reforma laboral anuló derechos, empleos fijos y conquistas de todo tipo, convirtiendo a muchos asalariados en virtuales mendigos, a base de deprimir salarios.
La crisis de deuda soberana y la obediencia a La Troika lo impiden casi todo.
Pero lo que de verdad convalida esa impotencia no son los recursos inexistentes, sino la tradición histórica servil desde la derrota republicana en la Guerra Civil, impuesta por el franquismo, pulverizando las previas conquistas sociales. Sin embargo, todo el andamiaje de esta Unión Europea criminal, donde el norte expolia al sur, corre peligro de fenecer al menor contratiempo.
Si un pequeño país como Grecia provoca pánico en Bruselas y Berlín en el caso de abandonar el euro, cabe imaginar lo que pasaría si España se planta y dice: "Así no podemos salir adelante. Si ustedes no muestran un verdadero espíritu de colaboración, salimos de este club, quedaros con vuestra miseria". Luego, el paneuropeísmo y su espíritu de dominación de los más débiles se haría añicos.
Nosotros, pese a la ruina social causada en los últimos años, somos la cuarta potencia europea. Sin España dentro el resto es imaginable. El poder del gran deudor neutraliza parcialmente el del acreedor, de ejercer el último su derecho a negociar. Parte de la deuda pública, que ya supera el 100% del PIB, es ilegítima, como resultado de cargarle, mediante turbias maniobras la privada, por obra de los socialistas junto a esta banda de delincuentes y genocidas, a sueldo de poderes económicos bancarios y empresariales. La inclusión constitucional del pago prioritario de la deuda por el PP y el PSOE no es por ello casual, y mucho menos juicioso. Enmascara una montaña de negocios sucios realizados con cargo al erario público durante los turnos de gobierno de estas dos formaciones, desde 1982 en adelante. Ese es el  verdadero espíritu de la Transición y su Estado Monárquico, legado expreso del viejo régimen no sujeto a consulta popular. Siendo positivos en relación con la trágica experiencia padecida desde el gobierno criminal e indecente de la extrema derecha y su dictadura parlamentaria, los resultados electorales no reflejan ciertas conquistas irreversibles. La más destacada es la movilización social. Aquellos partidos que traicionen promesas electorales lo pagarán caro. "Ciudadanos" es candidato a la próxima escabechina, por su filosofía torticera, basada en una lucha abstracta contra la corrupción, cuando por carta de origen sus principales cabezas la encarnan. Beneficiada por sus votos como bisagra de pactos centristas,"Podemos", que en su etapa inicial arrasaba como primera fuerza en las encuestas, no refleja el antiguo vigor. Las flameantes banderas al viento sobre la República, la deuda ilegítima y el resto del discurso esperanzador,  fueron enterradas pensando en el voto. Su primer triunfo se cifraba en el mismo. Ahora es un partido que integra el sistema, valorado solo en relación con la flojera socialista y el derrumbe del PP. Merced a ello, el PSOE se recupera parcialmente, aunque haya perdido sufragios,mientras Izquierda Unida se hunde, en medio de contradicciones en apariencia insuperables.
Los triunfos de Colau y Carmena en Barcelona y Madrid son positivos de cara al presente. Contrastan con la derrota de la bruja Esperanza Aguirre, la grotesca Rita Barberá, y el casi seguro de la siempre cruel María Dolores de Cospedal.
Veremos cómo las auténticas triunfadoras de anoche en las dos capitales más importantes del mapa gestionan sus alcaldías. Desde Hacienda, Cristobal Montoro les pondrá palos en la rueda. Rajoy, mayordomo de Merkel, seguirá gobernando hasta el final basándose en su caducada mayoría absoluta. Pero sin duda, el problema mayor que amenaza cualquier buena voluntad es el pago de la deuda y su detracción caníbal de recursos.
Las campanas al vuelo no podrán lanzarse desde un país vasallo y dependiente, si este giro al centro progresista no es sucedido por otro a la izquierda. Esto requiere tiempo, programa y organización. El primero debe transcurrir, el segundo y el tercero no existen de momento. Entre tanto, el socorro a los más pobres, parados y desahuciados, deberá efectuarse por nuevos alcaldes y gobernadores comunitarios. Lo perentorio pospone, de momento, otras polémicas necesarias. Temprano o tarde, ellas volverán a la superficie por fuerza social mayor. Serán, al fin y al cabo, en España y Europa, las que resuelvan el pleito final entre el atraso y el progreso conquistando a las grandes mayorías.
Ada y Manuela, las grandes vencedoras del 25, desde la combatividad y la decencia 

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