Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

sábado, 11 de marzo de 2017

EL CASO VARGAS LLOSA


Hay buenos escritores que no encajan la grandeza de un colega con su ruina moral.Semanas atrás, Mempo Giardinelli, excelente cronista de lo que hoy sucede en la Argentina de Macri, sostenía que Vargas Llosa era "grande", eximiéndole de una pequeñez social y política que no quería leer. La confusión entre forma y contenidos es algo que muchos no dilucidan en forma correcta. Por este sendero laberíntico llegamos a Hitler y su "Mein Kapft", escrito en la cárcel y que luego el poder transformó en la biblia del nazismo y el holocausto.Hay otros ejemplos de textos más o menos escritos con claridad, que revelan esta bicefalía conceptual. Se puede decir frontalmente lo que se piensa. Vargas Llosa no escatima, en tal sentido, ningún miserable renglón de su pensamiento antisocial. Su oficio sirve a tal cometido, sin que ello le lleve a la grandeza que algunos continúan defendiendo, pese a la brutalidad de sus conceptos. La derecha mundial golbalizada utiliza al sujeto, uña y carne de los mismos, como supuesto portavoz intelectual de luxe. No hay como un renegado de los viejos principios para perpetrar la sucia maniobra. Los renegados de la verdad comportan un denso listado del rencor. En el caso de Vargas Llosa, su afán por huir del pasado testimonial le condujo a vivir como vive, y a escribir como escribe en defensa de millonarios y plutócratas. Su enemigos de hoy son los pobres y carenciados, quienes no tienen dónde dormir, comiendo poco y mal. Al sujeto no le interesan los derechos de las mujeres ni la pobreza infantil, o algo que tenga que ver con la dignidad humana.Su transformación personal culminó hace un tiempo cambiando a su previa esposa por la cortesana Isabel Preysler. No obstante, consiguió contaminar a su hijo Álvaro, tan rácano como él, pero sin brillo literario alguno. En realidad, ya carecen sus alforjas de algún resto del pasado brillante retratando la realidad social. Basta leer las insensateces que garabatea y los libros de mierda que su gastada prosa intenta pulir, para entender su fenómeno transformista,que ya data de años.Vargas Llosa entró en decadencia a gran velocidad. Su fuga de Perú fue modélica, instalándose en Europa, para desde allí realizar sus vertidos desde entonces, promocionados por el régimen, su prensa y medios. Amparado por los nuevos amigos, desgrana sus últimas hojas en papel escrito, paralelas a las de su vejez. Roma no paga traidores. La Humanidad tampoco...