La biología dotó a Ignacio González de una semejanza con ejemplares del reino animal: las mofetas. Al igual que ellas, un perfilado mechón de pelos blancos pueblan su nuca. Desde la foto con el saurio Rouco Varela, las blancas hebras se extendieron a la par que lo público de sus delitos y faltas. Sin embargo, la mayor semejanza con estos simpáticos bichos radica en el aroma fétido que ambos ejemplares desprenden. Los peores no son aquellos que dimanan defensivamente las glándulas anales de los mofítidos. González los esparce a toda hora.
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