Siempre la visioné alejada por completo de la lujuria y la vulgaridad porno, pese a ilustrar revistas picantes for men. Bettie fue un regalo artístico de la naturaleza. Era una chica campesina que disfrutaba exhibiéndolo, con escasísimo maquillaje y expresiones candorosas, de rasgo casi infantil. Su fama no murió con ella. Fue extendiéndose con los años desde el escaparate de los ´50, por esas cualidades innatas de ciertos seres que perduran en el tiempo a lo largo de generaciones.
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