
La pasión en los seriales se remitía con absoluta frecuencia a la lucha del bien contra el mal. La virilidad del héroe y las pulsiones de su libido estaban comprendida en su valor y audacia. La feminidad de su dama, en las sonrisas, la paciente sumisión, o bien en los gritos desgarradores ante el riesgo que de continuo corría el amado.
Esos eran los modelos transmitidos a los niños del siglo XX.
Con algunas variantes, así estamos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario