Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

domingo, 23 de noviembre de 2008

SEÑOR KRAUZE, EMPEZAMOS MAL...

A continuación, reproduzco un fragmento de solapa publicado en mi Perón, volumen I, publicado en el 2004 y enviado a Letras Libres el pasado año.

"¿Quién fue Perón? ¿Un sátrapa o un héroe? ¿Un reformador social que desde el feroz Ejército de su país ganó estatura de líder de masas conquistando el corazón de los más humildes y el poder político. o el fascista que, llegando a los límites productivos del capitalismo precipitó la declinación de la República Argentina, dilapidando el patrimonio nacional al apostar por otra guerra mundial que no se produjo?...(...) A tales preguntas pueden sumarse muchas otras que responde el presente libro..."

En la solapa del blog perteneciente al señor Krauze y fechado el 17/11/08, registro lo siguiente.

"¿Quién es Hugo Chávez: un combativo y avanzado líder político, artífice del socialismo del siglo XXI, o un esteriotipado aprendiz de dictador, populista y palabrero? ¿Qué es Venezuela: el laboratorio de la primera revolución del nuevo milenio o la nación que marcha , no sin resistencias civiles, hacia un duradero régimen autoritario? Para responder a estas preguntas y desmontar el mito...etc, etc."

Faltos de imaginación, los ujieres del mexicano (si no él mismo) echaron mano de una bella prosa para arruinarla, capturando eso sí, los módulos y giros del interrogante. No es la primera vez que los chorizos literarios se ceban en mis textos. Al no ser yo mediático, fingen a la hora de robar que no existo, almorzándose mis pasteles y confituras con el mayor descaro. Falta aún ver si el beneficiado por tan dudoso servicio fue su ordenante.

Y que por ello, a El poder del delirio no lo acompañe, mucho me temo, el avieso poder del saqueo...

El de Internet y los blogs, con frecuencia más libres y honestos que las letras de quienes se apropian del esfuerzo ajeno, no se queda corto. Aquellos que lo menosprecian desde la nómina o la vanidad debieran observar el fenómeno. Es de progresivo alcance, y traerá consecuencias para más de un tramposo.


HUGO CHÁVEZ Y SU DELIRIO

En el curso de la semana que mañana se inicia prometo leer y analizar lo que el señor Krauze escribió sobre Hugo Chávez.

De momento, sus declaraciones en varios medios vinculan su gestión populista a la gran amistad con el régimen cubano y Fidel Castro. Perón no aparece por ninguna parte, siendo, afirmo, el modelo que el venezano adopta por imperio de su propio origen, y las presentes circunstancias, nacionales y geopolíticas que vive la República de Venezuela.

Lo que caracteriza el populismo de Chávez es un respeto parcial por el capitalismo y la propiedad privada, subordinándolos políticamente a su gestión, paternalista y asistencial para con los sectores sociales más rezagados. A ellos se agrega la enorme corrupción funcionarial de su aparato político y gubernamental.

Juan Perón realizó otro tanto entre 1944/55, mediante un régimen militar de facto, útil como ensayo de lo que luego implementaría más extensamente desde la legalidad que otorga el voto popular.

Tanto Chávez como su maestro criollo, brotan de las entrañas del Ejército guardando pocos lazos con su plana mayor; aunque sepan valerse de altos oficiales para ganar terreno en las Fuerzas Armadas. El rotundo fracaso de la sociedad política en pleno facilitan el raid hacia los votos y el pleno ejercicio del poder.

No es el caso de Fidel Castro y su hermano, sucesor aparente del canijo Comandante y ocasional baladista oriental. Los Castro, hijos de un hacendado azucarero y agitadores profesionales desde su juventud, alcanzaron el poder tras dar el golpe de gracia al descompuesto Ejército batistano y su policía nacional.
A la inmediata institucionalización del Ejército Rebelde la siguieron una serie de nacionalizaciones y socializaciones que culminaron con la entronización plena del comunismo en la Isla, a corta distancia del Continente y su mayor enemigo histórico.

La existencia de la URSS y sus satélites; junto la presencia de China, la guerra de Viet Nam, la emergencia del Tercer Mundo y una mala estrategia de los gobiernos norteamericanos consolidaron el experimento.

Nada de esto se observa en Venezuela; país de cierta tradición liberal. Y los actuales procedimientos del señor Chávez, de humilde origen, pese a la cháchara socialista que enciende sus baladronadas, entronizando de la boca para afuera la maestría revolucionaria del anciano en chándal, importan muy poco a efectos prácticos.

Sin ídolos a la vista en su primer camino al poder, Perón- otro hijo de la periferia y el mestizaje- actuó desde el comienzo implementando medidas sociales de corte ministerial, que impulsaban la organización de sindicatos obreros.; a la vez que situaba en su punto de mira al imperialismo norteamericano exaltando el orgullo nacional.

Chávez secunda el procedimiento, haciendo del mismo el verdadero eje de su política, mientras les vende petróleo y compra armas a la Rusia de Putin, o estrecha evanescentes lazos con Irán.

Sin embargo, la propiedad privada existe. También el Ejército del que salió un día camino al poder político. De poco valen entonces los ya menguantes ingresos petroleros, o los patrocinios y padrinazgos vecinales del ecuatoriano Correa y Evo Morales para perpetuar su égida.

Perón ensayó una estrategia de unidad latinoamericana basada en la hegemonía argentina enfrentada a los EEUU, apoyándose en medios materiales propios que también menguaban al iniciarse los años ´50. Los delirios del argentino y sus laderos en las esferas de poder y los sindicatos toparon con el creciente descontento de la sociedad civil ante el retroceso económico, y la agitación golpista en un estamento militar que nunca controló del todo.

Las corrupción venezolana no se detuvo con Chávez; sólo cambió sus beneficiarios. Con su maestro criollo ocurrió otro tanto, pese a los logros sociales, en cualquier caso muy superiores a los del primero.

El deterioro en las exportaciones de carne y trigo se dejó sentir en la Argentina de Perón, tanto como ahora ocurre con el oro petrolero, sometido por imperio de la crisis mundial a valores de barril que igualan cifras del pasado.

Sin base material sólida ningún experimento es viable. El régimen cubano sobrevivió hasta hoy merced a su naturaleza comunista y la longevidad de un tirano que forma parte del inconsciente colectivo. También operaron en su favor las políticas educativas y el sistema sanitario, privilegiadas en el concierto económico. El vecino horizonte de un continente sureño plagado de miseria y polarización social hizo el resto.

Venezuela es otra cosa. Sin duda alguna costará a su población salir de esta nueva encerrona, que prolonga otras previas a lo largo de su agitada existencia como joven nación. Pero a mi juicio, y a tenor de su fracaso en la tentativa electoral por perpetuarse, los días de poder del ambicioso caudillo están contados.

El imaginario populista y sus delirios patrióticos y sociales operan en especiales circunstancias, gracias a mecanismos articulados por el azar de la Historia. De nada valen las algaradas de sus principales actores si esos mecanismos chirrian, como los engranajes mal aceitados víctimas de la oxidación y su herrumbre.

Los Castro, hijos de hacendado, hicieron de la isla del caimán su propia hacienda, favorecidos por el respaldo del Kremlin y el antiamericanismo de muchos latinoamericanos. El comunismo les vino de perlas para consolidar posiciones que el previo nacionalismo de izquierdas no podía asegurarles.
Al igual que el coronel Perón, el comandante Chávez responde en cambio a su formación militar realizada en el seno de un Ejército respetuoso -en última instancia- de la propiedad privada de los medios de producción.

Hasta en la revuelta cívico militar que casi los depone (le pasó a Perón en octubre de 1945, días antes de la restauradora jornada del 17), se parecen uno y otro. Ambos renunciaron entonces a pelear. El criollo se largó diez años después ante otro intento más feroz, para retornar viejo, jaqueado por la mala salud y el creciente trastorno ciudadano, tras dieciocho años de exilio.

A Chávez, rescatado por las masas y un sector de la milicia en el primer envite, le aguarda un destino semejante. Es de esperar, eso sí, que la cordura consiga evitar la sangre, a pesar del panorama en ciernes que dibuja la sociedad venezolana.
Los dictadores, vengan de dónde vengan, terminan todos igual, en el fondo y la forma, víctimas de sus propios delirios. Lo malo es la huella de sangre y dolor que esparcen en el área donde una vez sentaron sus reales...



sábado, 22 de noviembre de 2008

SEPARAR LA PAJA DEL TRIGO


El matrimonio más poderoso de la Argentina en la intimidad

En otros artículos ya manifesté mi clara aversión por la Presidenta en funciones y el que preside la función. La mezcolanza de nacionalismo reestatizador y la corrupción oficial -concordante con la de casi todos los ámbitos- arroja dos medidas legalmente posibles dada la obediencia debida de la mayoría congresual; aunque una de ellas (la que suprime las pensiones privadas por imperio del ANSES) sea el producto de la voracidad oficial, entreverada con el opresivo servicio de la brutal deuda externa y sus vencimientos.
La casi segura expropiación de Aerolíneas Argentinas, a cambio de 0,25 céntimos de euro (o un humildísimo Peso m/n), es además de correcta, necesaria. Según la tasación tribunalicia del Estado Argentino, el grupo español Marsans dejó en pelota la Empresa, con una deuda que justificaría plenamente la medida.
El apátrida Carlos Saúl Menem vendió las joyas de la abuela por baratijas, y las empresas españolas hicieron su agosto en varios apartados. Era hora de que los fantásticos negocios de los nuevos conquistadores con los actuales indígenas llegase a su fin.
Se podrá criticar a los Kirchner y sus compadres todo lo que quepa en sus desmanes autoritarios y presuntos delitos, pero a la hora de evaluar ciertas conductas logreras e imperialistas de la octava potencia del planeta, conviene separar la paja del trigo.
Y el trigo, mal que pese a Marsans, el BBV o quién sea, pertenece de espiga y raíz al pueblo argentino...


jueves, 20 de noviembre de 2008

LA PIEDRA Y SU OBJETIVO

Ahora 40 jueces de España, Argentina y Chile se unen a la acción de Amnistía Internacional invocando la Ley de Memoria Histórica, sancionada por el Parlamento, y hoy sepultada bajo el mantel de la merienda gubernamental.

El reclamo de Garzón desenterrando despojos de los represaliados por el franquismo fue recogido, tras su inhibición, por otros letrados justicieros y una organización con prestigio internacional, que defiende a las víctimas de dictadores y regímenes poco democráticos sacudiendo nuestra siesta del privilegio y el dolce far niente.

La lección histórica que desprende esta respuesta, contundente y ejemplar, reafirma una vez más que lo importante es lanzar la piedra impactando el objetivo, con independencia de quién lo haga. Se trate del heroico David, vencedor de Goliat, o del más modesto Baltasar Garzón.
Puestos a terciar, los menos famosos con ideas claras e indeclinable afán, somos más...

miércoles, 19 de noviembre de 2008

LA INHIBICIÓN DEL AVESTRUZ

El inhibido y su proverbial sonrisa. Las plumas no salieron en la foto.

El que don Baltasar Garzón esquive el cuerpo tras proclamarse rey de la milonga no es algo nuevo. Los ataques de su ex amigo, el Fiscal de la Audiencia y el silencio gubernamental (típico en la estrategia zapateril tirando la piedra y escondiendo la mano) no presagiaban una celebración. Señalamos, no obstante, que el perseguidor tenaz de Pinochet, los terroristas de ETA y los asesinos de la Triple A o el narcotráfico no arriesgaba en tales apartados lo que arriesgó en éste.
Al fin, nuestro Juez Justiciero metió la cabeza en el hoyo, como el avestruz. Lo había hecho en épocas de Felipe González, tras señalarle elípticamente como señor X de los GAL para luego reverenciarle en espera de algún importante cargo oficial; quizá en el área de Justicia o algún otro que le permitiera lucirse. Entonces la breva no cayó. Ahora tampoco y, nuestro paladín de las leyes, enriquecido por derecho propio en carne y espíritu, ha resuelto pasar página, no sin antes de recomendar a los que creyeron en su emprendimiento e intentan llevarlo a cabo, que persistan. Se lo agradecemos sin eximirlo de la penosa finta.
Por cierto, nadie es perfecto y menos si la vanidad echa mano del irrefrenable deseo de destacar por sobre vidas, haciendas y restos humanos de fosas sin nombre. Esta lacra que cargamos enancada en nuestros complejos de inferioridad son el espejismo más peligroso que los seres humanos concebimos sobre nosotros mismos. La vanidad acompaña el ilusionismo hasta que el miedo a una realidad desbordante lo desvanece...
Bien. Yo no me desdigo en mi previo post sobre las buenas cualidades de este magistrado y su afán de verdades sujetas a la ley. Pero soy consciente de que la sociedad española no fabrica héroes de largo aliento en terrenos pantanosos.

Garzón lo ratifica una vez más, aunque hombres con el valor y arrojo de don Jesús Neira o los compatriotas asesinados en Afganistán se empeñen en navegar contra la corriente...

sábado, 15 de noviembre de 2008

LUÍS ROLDÁN Y LAS ALCANTARILLAS DEL ESTADO

El señor Roldán, en uno de sus instantes cínicos proyectados por su existir y la extrema lenidad de nuestras providencias carcelarias.

Entrevistado por María Teresa Campos, investida de Madre Superiora en una suerte de Convento de Clausura de la Inquisición, montado en el plató de Telecinco, el reo, señor Roldán, ventiló su cascada imagen en la TV, a cambio de 50,000 euros embargables.

Según rezan los fallos de sus condenas, debe al Estado 3,4 millones de la eurodivisa, sin que los pocos años que le quedan de gayola garanticen el cobro. Parece que los varios millones saqueados por Roldán los acredita Francisco Paesa, mezcla autóctona de James Bond y Rocambole, residente en algún lugar de la Francia eterna, sin que nadie lo busque tras descubrirse su falsa muerte anunciada.

Coincidimos en suponer que, entre Paesa y Roldán puede haber un secreto acuerdo garantizado por aquel gobierno del PSOE, plagado de fondos reservados en copyright por altos funcionarios, junto a secretas comisiones mediando chanchullos múltiples.

En sí misma, la entrevista de la Campos a Roldán fue mediocre e inmersa en esa atmósfera típicamente demodé, que esta anciana dama todoterreno de los medios audiovisuales no se resigna a cancelar por nada del mundo, mientras los amiguetes del pasado le aplaudan y otros con mayor poder de contratación le abulten el monedero.

Lo que sí trasuntaron las cínicas respuestas de Roldán fue un mensaje perceptible e indiviso. En "su época"(dixit) todos los que robaban acometían el zarpazo con la mayor naturalidad, merced a un código que, sin redactarse nunca se aplicaba siempre.

Saquear a espuertas el erario público venía a ser para algunos funcionarios un Mandamiento más, superpuesto con la pegatina oficial y oficiosa del puño y la rosa al Mandamiento condenatorio.

La condición de robar con sigilosa alegría era compatible con la repartija entre el funcionario y su Partido.

Roldán no fue el único chorizo en esta grosera milonga, bailada durante años de mandatos socialistas. Hubo al respecto, otras condenas. Peces gordos y voraces como Barrionuevo (que en realidad no era ladrón, sino el Charles Bronson justiciero del gabinete), Rafael Vera y Julián San Cristóbal -entre otros- purgaron condenas; aunque más leves que la que le cayó encima a Roldán, más por culpa de sus nervios y real insignificancia que por el monto de las sutracciones efectuadas.

De esto se queja hoy amargamente, sin mencionar para nada el GAL y sus asesinatos; organizados desde el poder "por el señor X".
Durante el interrogatorio inquisitorial de Campos, ella coló opiniones previamente grabadas de algunos políticos; entre ellas destaca la del señor José "Pepiño" Blanco, suerte de mano izquierda del actual Presidente, manifestando su repudio a Roldán.

La respuesta del destinatario no fue menos lapidaria.

Blanco y su fastuosa mansión gallega, a la que los coterráneos sindican "Villa PSOE" emparejó en sus labios las corrupciones de "su tiempo" con las del presente.

Poco lucimiento alcanzaron los contertulios encargados de ajustar cuentas con un delincuente que se confiesa arrepentido... ma non troppo.

Suerte de comisaria política del PSOE, doña María Antonia Iglesias, pura dinamita en tantas rondas mediáticas, apenas lanzó un par de bengalas que tras impactar levemente en el cinismo de Roldán, se diluyeron en el espacio. De los otros tres caballeros destaco (no por virtud alguna) al intempestivo y basto Miguel Ángel Rodríguez, ex jefe de prensa del gobierno Aznar y adscrito a su nueva etapa de extrema derecha vía FAES, superando a la Campos (y desde luego a María Antonia), en tono e ímpetus condenatorios.

Tras el caso Roldán; uno de tantos habidos en el pasado reciente de nuestra joven democracia, no se apreciaron autocríticas en el PSOE. Su retorno al poder, combinando un nuevo equipo con retazos del viejo (Pérez Rubalcaba y Solbes son sus figuras más representativas) ha omitido toda mención de la etapa que hizo posible la existencia de un Roldán, al mando nada menos que de la Guardia Civil; una de las columnas orgánicas de nuestra seguridad frente al terrorismo y la delincuencia.

Quizá el peor y más siniestro instante de este sombrío vodevil nocturno con el condenado (fusiono, aclaro, las dos acepciones del término) haya sido el breve pantallazo de Felipe González Márquez subiendo a un automóvil negro y esquivando la pregunta que una reportera del programa (la misma que inquirió al señor Blanco sobre Rodán) le hizo al respecto.

"Perdone, no puedo, lo siento muchiiísssimo" (farfulló textualmente el ex, a quien algunos sindican como señor X de pleno derecho).

En democracia hemos conseguido muchas cosas desde 1978. Lo que aún pertenece a las sombras del pasado, lastrando el presente, es esta ausencia general de autocrítica en todas las esferas de la vida, pública y privada de los españoles.

Mientras conservemos estas alcantarillas derivando los procederes, las del Estado permanecerán inmutables y en activo...


viernes, 14 de noviembre de 2008

HUGO CHÁVEZ Y LOS COMENTARIOS DE ENRIQUE KRAUZE

Escucho en Hora 25 el reportaje de Angels Barceló (vecina de Vilassar de Mar) al mexicano Enrique Krauze sobre Hugo Chávez, a raíz de la publicación inminente de un libro del autor, y no puedo menos que sonreír para mis adentros.

Resulta que este escritor (Director de Letras Libres y entre otras funciones literarias responsable de varios ensayos interesantes sobre México y América Latina), declara haber centrado su labor en los esfuerzos del populista venezonano por divinizarse, para así alcanzar la aún pendiente estatura de héroe.

Según Krauze no está a la altura de Fidel Castro y Guevara (guerrilleros en la Sierra Maestra) o Salvador Allende (caído en combate contra el golpe de Pinochet y sus adláteres). Ello le obsesiona, hasta el hervor de monopolizar el poder absolutamente.

Sin duda el problema, es que nadie, ni el dictador más absoluto puede darse ese lujo, pues ese lujo no es ciertamente humano.

Cuando hablamos de Stalin, Hitler, Mussolini o Pol Pot -poniendo unos pocos ejemplos entre los muchos asesinos seriales que detentaron enormes potestades en el siglo XX- personalizamos sistemas edificados por un bloque de poder con extensas ramificaciones en la sociedad.

La simplificación no exime que el caudillo carismático populista o el dictador genocida deba servirse de un entramado muy concreto de intereses, a los que a su vez está obligado a servir.

Creo, y ya lo dije en otro post, que el más claro precursor del mandatario venezolano ha sido Perón, y no los que el señor Krauze menciona.

Ambos alcanzaron el poder merced al desgaste (Perón) o rotundo fracaso (Chavez) de una sociedad política de corrupta entraña y escasa sensibilidad social.

Uno y otro hicieron valer sus jinetas como símbolo de firmeza ante los oligarcas de turno y sus secuaces en los partidos del arco parlamentario. Tampoco les faltó sensibilidad a la hora de emprender reformas (sindicales y asistenciales en el caso del criollo; asistenciales en el del venezolano), beneficiando a grandes segmentos de la población.
Krauze se lo admite a Chávez, a la vez que le enrostra encabezar un régimen cesarista de aspiración dictatorial especialmente corrupto. De paso, nos ofrece el contraste mexicano del populista honesto Lázaro Cárdenas, sin entrar en las menudencias que tras bambalinas consolidaban los corrompidos caciques del Partido Revolucionario Institucional (PRI), herederos nunca reconocidos oficialmente por el "Tata" (Cárdenas), aunque elegidos uno a uno para la Presidencia por el aparato partidario, seguido del cálido abrazo bautismal brindado por el patriarca en tradicional ceremonia pre electoral...
Detrás de un líder populista y prebendario opera sin variantes el ogro filantrópico que definió Octavio Paz, con la sabiduría que otorgan la experiencia y el genio cuando marchan juntos. Antiguo colaborador de Paz, no alcanza Krauze las cimas de su pensamiento ni su irrepetible calidad literaria.
Tampoco le llega el aliento de otros ensayistas que supieron explorar a fondo la compleja naturaleza del populismo.
Si este distinguido colega de fatigas hubiese leído mis tesis sobre Perón -partiendo de una tentativa y no contrastada base que alienta el cierto supuesto-, entendería que no hay régimen personal alguno que no cultive la corrupción y el saqueo de las arcas públicas en su huerto.
Para el caso, las diferencias entre populistas "buenos" y "malos" son aparentes en su real devenir. El fruto de las nacionalizaciones y reformas de Cárdenas consolidaron una burocracia estatal voraz y su monstruoso correlato partidario.
Cuando además niega la virtud del valor en su objeto de análisis (me refiero a Chávez), se equivoca de lleno el señor Krauze. Nadie enfrenta a la oligarquía nativa y el Imperio Americano disputándoles parte del botín, careciendo de valor. Otra cosa es que sólo el valor baste para justificar la paranoia de Chávez y la política actual de Venezuela; nación que vende petróleo en abundancia a los EEUU desde hace añares, pese a las algaradas de su charlatán mayor.

El entrevistado señala el factor con exactitud; aunque sin explicar por qué causa verdadera el exibicionista contumaz jalea a sus partidarios cómo si fueran estopa empapada en nafta con sus discursos incendiarios.

Perón, conspirador militar al igual que Chávez y ungido, cómo él, Presidente por el voto popular a lo largo de su carrera política, hacía lo mismo por igual razón.

A Chávez se lo exigen sus lugartenientes y el tinglado de funcionarios estatales enriquecidos con el petróleo, junto a los burgueses contratistas conectados en una forma u otra a esos beneficios. Vienen a ser los encargados de empapar en nafta la estopa social, favorecida por las mejoras gubernamentales en los terrenos de la sanidad y la educación. Apoyándose en masas agitadas espantan y desintegran al enemigo, agigantando de paso el fantasma del renovado golpe de Estado patrocinado por el imperialismo y los capitalistas vernáculos.
Sin petróleo, pero con el IAPI monopolizando el comercio exterior de los productos agrarios mediante un diferencial de compra y venta muy elevado que el Estado absorbía tentacularmente, el primer régimen peronista embolsaba y repartía entre sus socios (la clase obrera y sus burócratas, el funcionariado peronista y los burgueses livianos), esos beneficios. Perón fundó entonces su enorme poder; personal en apariencia; colectivo y dependiente en realidad del entramado.

El populismo latinoamericano de largo aliento, inaugurado por el brasileño Getulio Vargas -llevado a su máxima expresión política por el régimen peronista y repetido por Chavez hoy-, tiene su propia iconografía totémica; necesaria para sostener un sistema capitalista que regulan el Estado populista y sus beneficios.

Inversionistas de conveniencia, Perón, Chavez e incluso Vargas, han financiado candidatos limítrofes o continentales que luego llegaron al poder, sin perder de vista los tantos en política exterior o los negocios que en su favor realizarían luego los promotores. El previo y posterior coqueteo con déspotas de otras latitudes (incluido el difunto Saddam Hussein) responde a los mismos intereses; maquillados en extremo por incesantes bandos de hermandad y solidaridad ante las grandes potencias.

La declinación electoral de Chávez que señala Krauze, es la que en una forma u otra aquejaba al Perón de 1955. Ante ella no se advertía un fortalecimiento de la oposición; aunque sí una cierta recomposición política, favorecida por nuevos errores absolutistas atacando a la Iglesia, en un país católico de Fuerzas Armadas poco controladas.

Chávez no se enfrenta de lleno al clero, pero sus errores, la compacta enemistad de la clase media y cierto descontento popular ante groseras desigualdades entre los altos funcionarios, inevitables en su forma de gobernar, agrandan sin remisión las fisuras en la sociedad militar, estamento de origen que le salvó del pasado golpe de Estado, reflejando en cada etapa al conjunto de las clases sociales.
Por eso muchos oficiales de la primera y segunda hora abandonaron el chavismo, su actual endurecimiento y ansias de perpetuación, siguiendo la ruta de algunos intelectuales y ex consiglieri.

A Perón le pasó más o menos lo mismo.

El tronante entusiasmo del venezolano con el régimen cubano no sólo es propaganda. Chávez admira profundamente a Fidel Castro; sobre todo en el método empleado acumulando, consolidando y perpetuando poder.
Castro y los suyos afirmaron el absolutismo fundando un sistema de propiedad estatal en nombre del socialismo, que, asociado indirectamente a la insensata politica exterior de los norteamericanos, les permitió ejercer un poder incontrastable de tono antiimperialista hasta el día de hoy.

En su fuero interno, Chavez desearía poder imitar el modelo más allá de su propio "antiimperialismo", sin que la Historia ni la voluntad de sus compatriotas le acompañen.

La auto exaltación intenta reemplazar ese cepo de hierro que la economía y la tradición no otorgan a los senderos de Venezuela en el siglo XXI. La impuesta por el populismo glosa la enemistad y el enfrentamiento con los enemigos de la Patria, haciendo la correspondiente reserva de dominio moral y material sobre el patriotismo y quienes supuestamente lo acreditan, en forma excluyente.

Resulta prematuro profundizar estas leves observaciones sobre lo dicho por el señor Krauze a Angels Barceló, sin haber hojeado su libro. Confieso aguardar con cierta curiosidad el momento de hacerlo, señalando a mis lectores, que Letras Libres recibió hace ya año y medio los volúmenes sobre Perón, acompañados de amable misiva que -como era de esperar- no obtuvo gratitud por el envío ni señal alguna de reconocimiento.

No sería la primera vez que alguien guarde bajo tierra lo que algunos sepultureros vocacionales exhiben luego como fruto de su canto a la vida y la inteligencia...