Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

lunes, 11 de noviembre de 2013

EL SÍNDROME DEL SERVILISMO


La falsa resucitación del PSOE, sin soluciones a la vista pese a tanta promesa vana, nos da de bruces contra el servilismo de una clase política incapaz de concebir otro remedio ante el sangrante acoso de los acreedores. No hablo de romper con la UE, sí el negociar desde posiciones de fuerza, importantes quitas a la deuda exterior, sobre todo la privada, bajo amenaza de volar en pedazos esta trama vampírica del imperio alemán, los satélites nórdicos y sus socios financieros.
El poderoso acreedor es menos poderoso de lo que se piensa ante deudores bien posicionados, de los que al fin de cuentas depende para sobrevivir. Es una regla económica, política e histórica propia de nuestra especie. Sin embargo el PP, los socialistas y buena parte de la sociedad política se posternan llorosos y mendicantes ante Bruselas, Berlín y la Troica, los mandones y chorizos que hoy nos gobiernan, detrás de los mascarones de proa locales, tan corruptos y miserables como ellos.
Parece increíble que la octava potencia del mundo quede a la altura, y aún más abajo en materia de obediencia debida, que otros países del sur. A tal extremo que la España actual es el ejemplo de sociedad menguante más patético del nuevo siglo.
El problema no radica en que nos falte tejido industrial y nuestra mano de obra sea poco productiva. Sus causas son de vieja data y esta crisis las resume en un síndrome amedrentante: el del servilismo. Una gravosa herencia de la Guerra Civil y el franquismo, no superada por la reforma democrática y la actual formulación de Estado, hoy en crisis virulenta.
Los valores de coraje y capacidad de decisión no pertenecen a buena parte de esta sociedad, aborregada en las tres últimas décadas; tara que refleja fielmente su sociedad política, poco culta y esclarecida.
Ahora vienen los señoritos del PSOE, a quienes debemos buena porción de las rémoras y el atraso que padecemos, hoy regimentado por la extrema derecha, sacando pecho desde el raquitismo espiritual. ''Hemos vuelto!"- claman ufanos.
Sabemos a qué. A continuar administrando el modelo alemán de sociedad, desde el subdesarrollo. Obedientes, atildados y con ropa de marca, mientras los harapos y la miseria cunden en la sociedad civil.
Si así no fuese, que la Historia y la Patria me lo demanden...

domingo, 10 de noviembre de 2013

LA CONFERENCIA


Reunidos los asistentes en la perspectiva de una presunta renovación, nada renovaron, porque para hacerlo era preciso enmendar algo más de lo verdaderamente pretendido. El capitulante y difunto Gobierno del PSOE terminó de abrir el grifo de la asfixia popular agregando a la Constitución, con expreso acuerdo y rúbrica del PP, aquello que invalidaba su porción soberana. El pago de la deuda exterior maniataba cualquier decisión interna, volviendo papel mojado la independencia económica y la resolución social, subrogándola al criterio usurario de Berlín y Bruselas. Desde entonces, el esperpéntico Rajoy y sus bandoleros cumplieron a rajatabla ese gravoso y decisivo apartado.
Nada en esta Conferencia discutió la infame cláusula de esa sujeción al poder paneuropeo, instrumentado implacablemente por el IV Reich mediando la servidumbre local.
Era previsible que en la mentada junta de barones y borrones socialistas se criticase al gobierno, prometiendo volver al Estado Social ni bien relevasen al PP y su horrenda égida político parlamentaria.
Adivinamos la intención limosnera de estos señores y señoras. Porque de no enfrentar a Merkel y sus aliados con una política radical en serio, sin temor de destruír su maldita moneda asimétrica, planteando a la vez sustanciosas quitas a los bonistas y acreedores, no habrá solución posible. Mienten los capitostes del PSOE, argumentando que los gravámenes a las grandes fortunas segarían de cuajo los recortes de salarios, junto a los de Sanidad y Educación. O que lo harían los inspectores fiscales detectando las grandes bolsas de fraude. Siendo esta última una necesidad, precisa de una revolución tributaria acompañada de otras medidas de control financiero que escapan a la mera letra menuda. El francés Hollande y su actual caída en las redes de la necesidad perentoria, enviando las promesas de otrora al canasto, manifiesta la impotencia continental de la socialdemocracia, ya visible en el PASOK heleno de Papandreu, y su fracaso enmendando la plana a la derecha, hoy gobernante.
En el ADN socialista hispano, el tributo a Alemania, en tiempos de Willy Brandt, transladables a hoy al decadente período, pasa por la dependencia conceptual. El PSOE de Felipe González fue financiado y adiestrado en esa política, entonces triunfante, y hoy tan patéticamente envejecida como el viejo dinosaurio; un lobysta presente en la Conferencia aludida, oficiando de absurdo mariscal de la derrota.
El drama actual del PSOE no es de liderazgo, aunque también acuse el faltante. Es de programa y capacidad de decisiõn. Los votantes de antaño lo intuyen, aunque no acierten a ver con claridad cuál es el camino necesario hoy. Por eso ellos y sus hijos desprecian en bloque a la formación, sin apreciar a nadie, o poco menos. Es lo que los analistas definen como actitud indiferente o de franco desengaño ante los políticos, y en especial por los socialistas, carentes de audacia, valentía e imaginación ante los verdugos del PP y sus enormes destrozos a plena luz del día.
La clase media que representaron durante tres décadas los del puño y la rosa no existe. Y los jóvenes, parados en más de un 50%, se hunden en este presente mísero o emigran. Luego, Chacón, Madina, el vasco, la sevillana, el madrileño y el inefable Rubalcaba, servidor de varios señores, representan poco, y casi nada. De nada.
Sus pasados gobiernos neoliberales son tan responsables como los de la derecha respecto de este cuadro empobrecedor sin perspectivas, y con un tercio de la población sumergida, que nos sitúa junto a Bulgaria, Grecia, Portugal y Estonia, entre los países socialmente menos equilibrados en la UE.
Para recuperar viejas conquistas, acometiendo nuevas, señores y señoras, hay que tener con qué. Sobre todo sensibilidad. Esto es, ponerse en el lugar de los que padecen este brutal despojo de derechos laborales y sociales, batallando sin cuartel contra el enemigo.
Sabemos que no sóis la gentuza del PP. Éstos son lo más bajo que hay en plaza. Pero la diferencia tampoco alcanza. Y este carajal, no hay conferencia ni supuestos pases mágicos que lo arreglen...

sábado, 9 de noviembre de 2013

LAS BASURAS

Las basuras de Madrid son las mismas que anegan todo el mapa patrio. La putrefacción de este régimen criminal, deslegitimado en la estafa continuada de sus gobernantes y la lenidad de sus opositores prosigue su marcha destructora de principios, valores y esfuerzos, en medio de escándalos continuados de corrupción, y burdas mentiras que pretenden riduculizar la inteligencia, negando la razón.
Entre medidas y escarnio se suprimen viejos derechos sociales, sembrando el dolor y la desesperación en millones de seres humanos.
Por ese sangrante causal, las basuras madrileñas simbolizan las barcelonesas, valencianas, o las de cualquier ciudad o región de un territorio nacional enajenado por las premuras del endeudamiento generalizado y la servidumbre canina ante los acreedores.
Entre las basuras que reinan por doquier, ya muchas familias se procuran bocado. Los vertederos -ya lo he dicho- son los restaurantes de barra libre que destinan la banda del PP y sus secuaces, a los parados, desahuciados, pensionistas de la mínima y enfermos pobres.
La ley selvática que imponen los fortalecidos por la riqueza es, en sí misma, una fábrica de basura. La única que pervive, pues las otras como Fagor, Pan Rico o la TV valenciana, cierran. En verdad, no hay mejor negocio para algunos que fabricar basura. La pobreza da dividendos a unos pocos. Lo saben en Berlín, Bruselas, Bankia o La Moncloa. En Washington y Pequín, o en cualquier sociedad de exclusión social.
Hace no mucho, Europa parecía constituír un sólido bastión democrático en marcha a la cohesión fiscal, desde el que se preservaba el bienestar social.Y la Historia demostró que nos equivocábamos. La Globalización y de nuevo Alemania se encargaron de revelarnos la magnitud de nuestro error. Los territorios del sur continental éramos débiles y políticamente quebradizos. Unos más que otros por diversas razones, aunque daba igual. Y así fue hasta hoy. Lo peor es que hoy será mañana de no espabilar. Hablo de ajustar cuentas con los que en nombre de todos ejecutan una política social devastadora. Para ello no basta la protesta. Hay que organizarse dentro y fuera del terruño con un programa.
Los nuevos líderes saldrán en el camino, que se hace al andar cambiando las tornas, sin ceder un tranco al enemigo. Porque eso mismo son los que esparcen basuras. Meros roedores aprovechados y mentirosos que alimentamos con nuestros impuestos. No los huelguistas de Madrid, ni los que queremos un país digno de ser compartido por los hombres de buena voluntad.
Es justamente la voluntad, lo que hay que poner en juego hoy, más que nunca...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA MAGNA HORA DE BUFONES Y VERDUGOS


Hay periodistas lúcidos como Gabilondo que definen a Wert como un outsider que va por libre en este gabinete de lobos feroces con los asalariados y los pobres (dos términos a punto de realizarse sinónimos entre nosotros),u ovejas ante los ricos de aquí y acullá.
Aquí es donde le falla la lucidez a Iñaki, porque en el elenco patibulario que preside el magno verdugo, señor Rajoy, no hay personajes independientes. No los hay empezando por él mismo, un mandado de Belín, Bruselas y la Troica, es decir la europandilla salvaje.
Wert obedeció una vez más a Rajoy, Montoro y Guindos, los quislings políticos y económicos que reigen nuestros destinos en propio y ajeno beneficio. Ya un par de veces comenté que el fascista más aullador de la manada era, más que ministro, un asesor personal del presidente plasmado y el resto de coleguis. Los melífluos eufemismos que disfrazan tan mal los destrozos oficiales en boca de cada irresponsable ministerial, nacen del cerebro febril del ex jefe de la Consultora Demiscopia. Como premio agregado se le toleran sangrantes iniciativas contra los ámbitos de su area; esto es, la cultura. Todas ellas, incluída la Ley que lleva impresa el nombre del felón en su malaentraña, implementan recortes concomitantes con la tarea emprendida en Sanidad, Educación, Pensiones y un vasto listado de prestaciones sociales.
Hace no mucho, entre los gallos y medianoches que instauró el repago de medicamentos esenciales para enfermos graves sometidos a tratamientos, se anticipó esta sucia maniobra con los estudiantes que disfrutan de los pocos euros que proporciona la Beca Erasmus.
De momento, sõlo dse momento el gobierno reculó. No crean que fue Wert. Siempre resultó un mandado abyecto, lo que llamamos lameculos de gente poderosa a la que alfombra el paso con su baja estima.
A diferencia de la silenciosa y elusiva crueldad de Rajoy, la estólida de Ana Mato, la bufonesca de Montoro, o la francamente tronta de Fátima Bañez (citando características de unos pocos miembros de la bárbara gavilla que nos oprime) Wert exhibe con impudicia y desdén su naturaleza salvaje. Parece deleitarle ser odiado por multitudes a las que previamente infligió tormentos. Es por ello que no se oculta, como otros hacen, sintiendo lo mismo que él. Esto no hace más que desvelarnos su vedetismo criminal de muecas torcidas y ridículas. Una mezcla sadomasoquista rara vez observada en las esferas oficiales de los últimos treinta y cinco años.
En verdad, nada es casual en esta triste época de noche y niebla. En las historias de terror, los Hyde o Jack The Ripper desempeñaban un papel protagónico estremecedor. También en la vida real lo hacen, en forma manifiesta o velada. Pero a diferencia de los asesinos más terribles que registra la Historia, los seriales incluso, existen malos gobernantes que ensayan verdaderos genocidios sin disparar un tiro, auxiliados por la mayoría absoluta y un gran desenfado.
Les suena, verdad?
Wert y sus patrocinadores son de la especie citada, y no están solos en España y Europa. Nos basta con salir a la calle, conversar con el vecindario, o leer un periódico para comprobarlo. Seis millones de parados y muchos desahuciados, o jóvenes sin futuro lo están viviendo en sus carnes.
Me pregunto cada día hasta cuándo...

lunes, 4 de noviembre de 2013

LAS FÁBULAS DE AGUIRRE

Esperanza Aguirre se apoderó de la Comunidad de Madrid merced al soborno escandaloso de dos diputados del PSOE, impidiendo la asunción de Rafael Simancas. A su vera medraron a posteriori varios corruptos, entre quienes destacó su favorito, López Viejo. Madrid fue el verdadero epicentro de la Trama Gurtel, extendida a la Comunidad Valenciana.
Hoy, retirada en apariencia del campo de juego, mientras su otro valido Ignacio González gobierna Madrid, desmontado la sanidad pública, la Aguirre Gil de Biedma se atribuye haber denunciado la aludida trama.
La leyenda que la impone inconforme y justiciera, basándpose en su mala uva, es por ende absolutamente falsa, además de interesada. Aunque su instinto descubiendo nuevos valores políticos no falle, la auténtica falla le viene de origen a esta especie peligrosa. Una intrigante de fuste que imana torcidos personajes y luego les utiliza en sus maquinaciones constantes, bajando el pulgar cuando la prensa y los jueces los desenmascaran.
Los constantes desaguisados del destartalado carromato de Rajoy y los suyos, le otorgan de momento la chance de asomar la cresta renovadora en el PP. El gran obstáculo para la todavía Secretaria General de la formación local, radica en que a ese muerto nadia podrá resucitarlo, aunque todavía le voten algunos adherentes y fanáticos del privilegio y la inequidad social.

domingo, 3 de noviembre de 2013

LAS IDEAS Y LA PASIÓN



  1. Ninguna idea se afirma careciendo de pasión que la impulse. Y ella nace de un deseo irrefrenable por imponer sus contenidos. En la Europa actual, las nociones de equidad social retroceden bajo el azote de una plaga conservadora que amenaza retrotraernos al siglo XIX, con su imperio de los imperios, imponiendo leyes supresoras de derechos laborales y sociales conquistados a lo largo y ancho del siglo XX. 
    Las ideas y la pasión los hicieron posibles. 
    El fallido experimento comunista cedió protagonismo continental a regímenes totalitarios de extrema derecha, reservando un pequeño espacio a las democracias nórdicas, la británica y francesa, una vez derrotada la República Española. La Guerra Mundial consiguiente pulverizó al fascismo y los nazis de Hitler, abriendo un nuevo curso de libertades que oxigenó la democracia, pese a que en el flanco oriental se afirmasen experimentos tiránicos y genocidas, supervisados a la fuerza por la URSS de entonces. El derrumbe del imperio edificado por Stalin y sus verdugos colapsó en los años 80. La reunificación alemana integró el modelo de Unión Europea, basado en Estados del bienestar y desarrollo comunitario a espuertas. El paso del tiempo y las leyes de acumulación de capital, asociadas al veloz impulso de la economía alemana, dieron como resultado la perversión de la vieja noción comunitaria, conectada a la moneda asimétrica y el endeudamiento de los países periféricos con las bancas francesa y teutona.
    La presente crisis que golpea duramente a los países del sur y el Este, desborda los montantes de deudas soberanas para afincarse en ausencia de programas alternativos, desestimando recortes sociales impuestos, sobre todo por Alemania. A la falta de esos programas de real enfrentamiento y colisión con los planes de Merkel, La Troica & cía agregan líderes contestatarios de débil presencia. Parece como si ellos actuasen resignando íntimamente buena parte del mensaje que esgrimen en público, a sabiendas de que jamás serían votados masivamente. Prisioneros del parlamentarismo, no resuelven transformarlo en el campo de batalla ideal disputando el poder a los sirvientes del poder financiero europeo y las grandes corporaciones, principales evasoras de la fiscalidad y enemigas de los espacios públicos, desde allí, y en las calles y plazas.
    El panorama de la sociedad española no puede ser más desalentador al respecto. Aferrada a esquemas que probaron su fracaso ante esta larga y devastadora crisis, que ya lleva seis años, no parece dispuesta a despertar del fallido sueño, exceptuando aguerridos sectores de colectivos que en todo el mapa se manifiestan a diario. 
    Cuando veo correr al señor Coscubiela en la estampida congresual del jueves, o a Cayo Lara criticar con acierto y tan poca pasión a Rajoy y su partida de caza; matiz que asimismo revelan Gaspar Llamazares y Alberto Garzón, no puedo menos que lamentar esa ausencia de nervio y pasión. No basta ya con ser honesto para conectar con el sentimiento y la razón de los parados, pensionistas, damnificados y estafados, las víctimas de desahucios o trabajadores en precario, y las de las podas sanitarias y educativas. 
    La socialdemocracia, triunfal durante décadas, de prosperidad material, se menifiesta incapaz de revalidar antiguos triunfos. Es necesario otra corriente de pensamiento para el que se requiere valentía, temple y pasión, derribando viejas pautas culturales y de organización social.
    Hace poco escribí una frase sobre la consciencia de cambio y su carnadura real en las emociones. Ada Colau, Diego Cañamero y Sánchez Gordillo, entre unos pocos más, representan cabalmente esos valores, pero aún son minoría, mientras que los ilustrados de la izquierda y el liberalismo de verdad, el comprometido con el espacio social y el desarrollo económico y productivo, aparecen como tribunos de libreto estudiado, a golpe de memoria.
    Quizá falte tiempo, chance histórica y derribar mitos crueles y fantasmas del pasado para que España y Europa toda generen liderazgos revolucionarios que encabecen la imperiosa batalla por restaurar y ampliar la democracia, hoy asfixiada por planes económicos que niegan en los hechos su plena y ansiada viabilidad.

    Sin la pasión y el temple que proyecten masivamente las ideas, nada será posible

sábado, 2 de noviembre de 2013

PERDER LA DIGNIDAD

  1. La dignidad es un valor individual de proyecciòn social. Si alguien la pierde podrá ocultarlo bajo un disfraz un cierto tiempo. En política es difícil, cuando no imposible. El animal político está tan expuesto como el artista famoso o el prominente sujeto de fortuna. Los últimos dependen de la taquilla teatral o abultadas ganancias, el primero de los votos o, en todo caso de la falta de erosión. 
    Situado en el epicentro del poder, padece el doble desgaste de la tensiòn psíquica e inevitables errores, fruto de su condición humana. Si es buen gestor y le favorecen las circunstancias, afirmadas por su entereza, conservará buena parte del prestigio ganado y, con el mismo la correspondiente dignidad. 
    En la España actual, de naturaleza corrupta en sus estratos superiores, vinculados a los negocios privados y la cosa pública, la indignidad de sus gobernantes, votados masivamente hace dos calendarios en detrimento de sus rivales, es de tal magnitud, que ni bien ganan la calle o cualquier espacio público son abucheados con furia implacable.
    La agresión constante a conquistas sociales, salariales y productivas arroja ese saldo, creciente en magnitud e intensidad. No llama pues la atención que el presidente y sus ministros o colaboradores esquiven dar la cara en calles y plazas, o ante la prensa, exceptuando la confortable sede partidaria o el recinto congresual, donde les ampara la mayoría absoluta de obedientes barones, senadores y diputados. Sus loros barranqueros de insistente copla escrita en Génova, con pésima sintaxis, mala lógica e invariable fallo humano. 
    Sabedores de las estafas políticas perpetradas desde la hora cero de su gestión, los improvisados mandones se sienten indignos de los cargos que ocupan, aunque buena porción de esa indignidad radique en que no estén dispuestos a resignarlos por nada del mundo. 
    Es sin embargo ese, un mundo cada día más pequeño y miserable, donde el último invento de la usina oficial es la cacareada recuperación económica, fábula invisible para los seis millones de parados y los que trabajan en precario bajo condiciones abusivas y humillantes, propias de los países más atrasados del Europa y el mundo. 
    Aunque a estos mariscales de la derrota les respalden desde Berlín, Bruselas, o los ricos predios más o menos locales de Botín, Brufau, Lara y Fainé, este núcleo de poder depredador, integrado por lacayos de alma, tiene los días contados. No sé cuántos serán, pero de momento están siendo acorralados por el demoledor efecto de la propia indignidad y su reflejo social, fruto de la usurpaciõn del mandato otorgado por el voto, a un programa inclumplido con premeditación y alevosia. 
    Y por más que, como inefables autores del mal les plazca dañar al prójimo desvalido de millones de niños, jóvenes y viejos, despojados de presente y futuro, nadie sobrevive a los letales efectos de su propia villanía. 
    Pese a que todavía las víctimas inmediatas pertenezcan, ayer y hoy, a sus afanes, codiciosos y destructivos.