Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

martes, 2 de febrero de 2010

TOMÁS ELOY MARTÍNEZ: EL MUERTO POCO MEMORABLE. UNO DE LOS DE ELLOS...

Que "La Nación" destaque su "relación memorable" con el periódico de los Mitre, constituye el obituario ideal para alguien que partió hacia el seguro olvido.

Hay hacia ciertas famas marchitas tiempo ha, una reverencia especial llegada la muerte. Se la dedican personajes y órganos que sirven a determinados intereses culturales, en general minoritarios en valor espiritual, aunque escuchados los primeros y comentados con luto retinto por quienes integran los segundos.

Tomás Eloy Martínez es el producto argentino de una época canalla, signada por el arbitraje militar de los asuntos de Estado. Periodista de origen, devino escritor de textos posteriores, alumbrados entre exilios y parciales retornos al pago.
Su destacado rol en "Primera Plana", "Panorama" y otros semanarios de la época de plomo más o menos light que sucedió a la llamada "Revolución Libertadora" se realizó a la vera de Jacobo Timerman (antes de ser secuestrado y torturado por la última de las dictaduras que en principio respaldó). En el periodo yo leía todas esas publicaciones de acuerdo a mi consuetudinaria voracidad combinando periódicos de izquierdas con otros "de actualidad". La pluma de Martinez destacaba en los últimos por su fluidez, siempre adaptada a los límites de la censura. Su habilidad radicaba en ir algo más allá sin franquear las escaleras que daban al patíbulo. Era un producto típico del canon Timerman, de esos que buscan influenciar el poder qué sea, y jamás lo abandonó.

Ante las dificultades políticas y sociales que abordaba el General Lanusse, a la sazón último representante "libertador" de la vieja guardia antes de la inminente reéntre nacional de Juan Perón entre 1972 /74, Martinez lo había entrevistado varias veces en Madrid. De las veladas en el barrio de Puerta de Hierro y su cierto contaco con José López Rega surgieron varios artículos periodísticos, casettes luego comercializados misteriosamente y un libro fundamental sobre el viejo exiliado y su decrépito y peligroso entorno. Así lo defino en atención a los pocos textos específicos sobre el Líder entonces.

Tras redactar el texto, y ya en carácter de exiliado (se había posicionado contra la previa represión militar y la masacre el Penal de Trelew) a más de excelente public relations, se radicó una temporada en Caracas, laborando en periódicos del lugar y suplementos culturales.

Una vez finiquitado el "Proceso", el retorno al país fue cauto y esporádico. Se había instalado tiempo atrás en la Universidad de Rutgers (EEUU), donde dictaba cátedras apadrinado por el profesor Samuel Baily, el primer biógrafo (antiperonista) de Perón.

En esto de los padrinazgos que favoreciesen sus ambiciones literarias, la amplia trayectoria como pluma de alquiler en grandes cotidianos le había franqueado el acceso a importantes editoriales y personajes literarios de peso, como Gabriel García Márquez y el mexicano Carlos Fuentes (el último le dedicó anteayer un imaginativo responso). Algún día se documentará la entraña verdadera de los padrinazgos que dieron lugar a pálidos méritos, transformándolos en pura excelencia. La mafias literarias de un negocio del que viven muy pocos con holgura, cunden a la vera de agentes sagaces y algunas figuras patriarcales. Gremio naturalmente débil, acosado por editores voraces y un público relativamente dócil ante la urdiembre secreta de la fama, depende en instancia última de gobiernos poderosos y robustos monopolios de la información. El reciente difunto lo entendió a la perfección, pues de esas entrañas provenía. Ello explica que una leve pluma haya alcanzado especial difusión y algunos premios internacionales. En España (ya lo dije) nos caracterizamos por otorgarlos haciéndonos eco de lo que resuelven los países centrales, de los que el nuestro (dónde muy poca gente lee) viene a ser una suerte de escudero.

He consumido cuatro libros del póstumo Martínez y algunos de sus artículos pertenecientes al periodo del estribo.

Tres de los primeros pertenecen a su seudobiografías de Perón y Evita.

Los datos puntuales que escalan las edades de Perón son los más interesantes, por su naturaleza periodística. Del primero (La Novela de Perón) cuenta su primera mitad. La otra es ilegible y francamente mórbida en algunos pasajes. El de Eva es inferior al que escribió (también lo dije) nada menos que Abel Posse. En otro artículo de este blog abordé ya a Martínez, de manera que paso por alto su comentada envidia de mi "Perón", para él inalcanzable. El talento y la honestidad no son pasibles de fama, ni muchos o pocos lectores. Lo último radica en una buena promoción, excelentes contactos y la confianza de sectores dominantes en varias esferas. Así estamos en las últimas décadas. Él era consciente de ello y supo hacer los deberes sin que una sola gota de sentimientos humanos cruzase sus renglones. Le gustaba Borges por esto mismo, y por esto mismo él, que había empezando en "La Nación" su carrera de trepador en la pirámide, terminó sus días amparado y sepultado allí mismo, por quienes desprecian a los que no pueden comprarles el periódico, o combaten a los núcleos opulentos de sociedades desiguales, desgarradas por la violencia y partidas por la mitad.

La visión de Perón y el viejo peronismo fue resueltamente gorila. Su único mérito radica en haber proyectado la propia frialdad estructural al viejo exiliado, distante ya del justiciero aquél de los comienzos. Etapa que no investigó a fondo ni mucho menos.

De allí su incapacidad para separar la investigación de la ficción retratando a fondo el apasionante periplo del líder populista y su experimento. De inferior pluma estilísticamente hablando, Félix Luna lo hizo mejor, sin duda, por eso cuándo le preguntaban sobre la veracidad de dichos y aconteceres que Martínez soltaba acerca del fenómeno, respondió":

"Él dice que pertenecen a una novela, y yo soy historiador".

Otros cronistas menos contaminados por el desarrollismo han cuestionado el legado literario y conceptual servido por este hijo reprimido duramente -según confesó- por los padres en la infancia.

Su drama es que nadie le echó un salvavidas. Le prohibían leer y escribir. De manera que debió construirse empecinado y entre hurtadillas, en la mayor soledad. A ella y una especial ubicuidad ante los que mandan debe la posterior carrera periodística y sus intereses literarios. En cambio, la posteridad le deberá poco. Me viene a la memoria un breve artículo suyo en "El Periodista", dónde comparaba a Menem con Evita poco antes de que el primero orinase y defecase sobre su vida y obra una vez asumido el poder.

Así era de visionario Tomás Eloy Martínez, miembro de la mafia que dominó la literatura latinoamericana durante los últimos cincuenta años, cantando loas a García Márquez, Fuentes & cía. Otro escudero, desde luego, al que sus mentores, amiguetes (entre ellos el "pensador" Kovadloff) y amos, le agradecen con lágrimas de papel y garabatos de tinta los tantos servicios prestados.

Desde sus artículos de opinión el muerto respaldó a los generales y coroneles que sofocaron al país durante treinta años. Luego escupió discretamente sobre la tumba del menos asesino y su segunda esposa. Las restantes novelas y artículos pergeñados son olvidables.
Nunca dijo nada que sea merecedor de recordarse con unción. Es justamente lo que distingue a un autor verdadero. Y él no lo era. Sin embargo nunca, ni en su época de exilio y la de distanciamiento dejó el plumífero de pertenecer genuinamente al establishment.

Allí lo velan y por ahora recuerdan. Fue uno de los de ellos...


domingo, 31 de enero de 2010

OTRO SHAKESPEARE MEMORABLE.

En la escena, Louis Calhern (César),Greer Garson (Calpurnia) y Marlon Brando (Marco Antonio).

En plena era de refulgentes cinemascopes con banda ancha, rodó Joseph Leo Mankiewicz esta joya en blanco y negro, dotándola de los mejores ténicos y actores de la MGM en aquella época. Las crónicas de 1953 destacaron a Marlon Brando, situando a James Mason (Bruto) un peldaño por debajo, pese a que la crítica neoyorquina le consagrase el mejor actor del drama. Y así me lo pareció a mí esta tarde helada y de nubes negras sobre el Mediterráneo.

En la primera mitad del filme y hasta el asesinato de César a manos de Bruto, Casio y sus cómplices, Mason domina la escena, dotando a su criatura togada de esa mezcla entre idealismo, sentido del deber y la cierta vacilación que impone un ánimo culposo, arrimado a la fatalidad y la autodestrucción.

Junto a él destacan con muchas tablas detrás, Louis Calhern (César) y John Gielgud, el grande del teatro británico interpretando al intrigante y cínico Casio, alma gemela del Yago de Otelo aguijoneando un espíritu débil. Los demás cumplen cabalmente el rol asignado. En especial John Hoyt (Decius Brutus) y Edmund O´Brien (Casca).

La secuencia del asesinato en el senado está resuelta con dramatismo y sentido de la tragedia en movimiento.

El propio Mankiewicz se encargó de seleccionar los cincuenta diálogos más significativos de la pieza original sin lesionar su espíritu.

La segunda parte otorga al entonces joven Marlon Brando -apenas asomado en la primera- la chance de cantar un responso subversivo al pueblo, congregado frente al cadaver yaciente del César. La riqueza de este parlamento original permite al gran emblema del Actor´s Studio y estrella de Hollywood erigirse en el Marco Antonio plasmado por el Bardo, llevando a la multitud el doble mensaje de la dudosa honorabilidad en los conjurados y su abierta condición criminal.

Los causales aparentes del estropicio radican en la conversión de César en emperador, aboliendo de hecho la República y con ella las prerrogativas de sus oligarcas del Senado. Pero Shakespeare no se queda, según su invariable costumbre, en la superficie de las cosas y se lanza a explorar la ambición de los conjurados, sus sentimientos de envidia e inseguridad ante la grandeza del rival y su complot de jauría.

El tratamiento de Marco Antonio -exento de todo otro análisis- se centra en su deseo de venganza. Odia a los asesinos de su jefe y luego de expulsarlos movilizando al pueblo los perseguirá hasta exterminarlos, por la vía militar y el consiguiente suicidio de los dos principales cabecillas del magnicidio: Bruto y Casio.
El rol de las mujeres de César (Greer Garson) y Bruto (Portia, encarnada por Deborah Kerr) pasa por la angustia de presentir a sus maridos envueltos en el destino trágico del Idus de Marzo. Ambas mueren tras el múltiple apuñalamiento, según se aclara en la segunda mitad del filme. La tradición shakespeareana les ha brindado en muchas de sus grandes tragedias la sepultura final.

Qué decir sobre los impresionantes diálogos, llenos de aforismos y reflexiones grandiosas sobre la vida, la muerte, el poder y la gloria que no se haya dicho ya.

A Shakespeare hay que leerlo y meditarlo para descubrir, entre infinitas búsquedas, los íntimos pliegues de su densidad dramática y calado humano. El filme no se queda atrás. Es un regalo en imágenes de buena parte de su texto, seleccionado cuidadosamente por el director; temprano guionista (hermano de otro algo mayor), productor y luego director en Hollywood. Su afición por la psicología, presente en otras obras memorables (Todo sobre Eva, una de ellas) encaja como un guante en el texto clásico del genio de Stratford- upon- Avon.

No descarto que en este traslado a la pantalla haya pesado en Mankiewicz -que era un liberal de izquierdas y jefe del sindicato de guionistas en plena era Mac Carthy-, la necesidad de proyectar la atmósfera turbia de acoso y derribo que destila esta pieza.

Quizá por ello el único Oscar del año aquél se lo llevo la dirección artística. Brando y Mason lo merecían más que William Holden por Infierno 17, buena pieza de Billy Wilder aunque inferior a este insuperable Julio César. Clásico entre los clásicos...

sábado, 30 de enero de 2010

"COSAS VEREDES CHANCHO...": LA SEÑORA FERNÁNDEZ Y LAS CARNES PORCINAS.

La caricatura mixta que enfadó a la apetente de cerdos pertenece a Hermenegildo "Menchi" Sábat, el más grande caricaturista rioplatense.

Todo viene a cuento por un nuevo enojo y su posterior descarga emocional ponderando la carne de cerdo ("chancho" en criollo) para el consumo nacional, en vista de lo poco digerible que viene resultando el de su gestión

En los Kircher la ira se dispara a la menor contrariedad mediática, se trate de artículo, denuncia o estornudo. Sus bestias negras no pararon de crecer desde años ha. En la nueva fase, declinante tras la pérdida del control congresual y las constantes fricciones con Cleto Cobos y el señor Redrado por cuestiones de potestad funcionarial, amaneció una sorprendente ponderación de la carne del chancho superando su provecho calórico y riqueza en grasas, para derivarlo al refuerzo sexual, en desmedro del viagra.

La señora Fernández mencionó al respecto un apasionante fin de semana en el Calafate, luego de zamparse algunas afrodisíacas piezas porcinas.

Gran parte de sus compatriotas se ve en figurillas para llegar a final de mes. Otra nada desdeñable come de los cubos de la basura o mendiga un bocata. Seguramente algunos instantes de pasión malvivirán entre recibos impagos o cartones viejos y latas oxidadas, pero las delicias del Calafate sólo las conoce ella, y los pocos que puedan pagarse una confortable suite en las lujosas edificaciones hoteleras que levantaron ella y el socio, con quien es, suponemos, que cumple sus deberes de esposa. Que a la dama le gusten las carnes del chancho no es una novedad. Sí el provecho que su consumo administra al sexo. Yo, por ejemplo, no lo sabía. Agradezco la instrucción. En adelante procuraré agenciarme de alguna chuleta si la crisis que vivimos en estos otros pagos me lo autoriza.

Así, mientras ella, Aníbal Fernández, su marido (me refiero al de ella) y los Verbitsky disparan tomates contra Martín Redrado, desautorizándole la renuncia, al tiempo que bloquean su ingreso al despacho en aras de una defenestración en toda regla, la patronal de Kraft Foods (propiedad de Ben Bernanke, chamán numérico de Obama) desconoce a los delegados elegidos en la última asamblea.

A Cristina Fernández no le preocupa el desconocimiento de leyes expresas que deben cumplirse en el área laboral por parte de una multinacional. Para eso está el ministro, señor Tomada, grato a patrones y burócratas sindicales mafiosos. Su noción de la democracia social no cruza la barrera de la demagogia clientelar, propia de esta desangelada facción peronista.

Le molestan por encima de todo "Menchi", el diario Clarín y Cleto Cobos (increíblemente promocionado por el aglomerado opositor, a falta de líderes y programas renovadores). No ya Duhalde ni Macri o el ex velocista Reutemann, empecinados en clavarse un puñal diferente todos los días.

La base de la sociedad que intenta democratizarse apuntando más arriba comporta para la dama una anécdota poco importante. Su comentario sobre la carne de chancho y la buena cópula ("coger", le dicen allí ) -especialmente frívolo, aunque fruto de una inteligencia en la que prima el instinto antes que la razón-, no hace más que retratar la naturaleza de este poder, cada día más grotesco e insalvable para la Historia.
"Cosas veredes...y crederes, Chancho."


viernes, 29 de enero de 2010

LA NUEVA ORDENANZA: MORIR DE PIE, ENTRE LOS 65 Y LOS 67 AÑOS.

El presidente español y su mandada en asuntos económicos...

...han resuelto que buena parte de los futuros jubilados celebren el cobro de la pensión bailando el fandango que tan bien ilustró el gran mexicano José Guadalupe Posada. Especialista en calaveras animadas.

Nada me sorprende en esta Europa liberal, tan afecta a recortar beneficios sociales ya magros, con el miserable argumento de la mayor longevidad de la población. Cómo si vivir superando las previas marcas de nuestros padres y abuelos fuera un privilegio. No un derecho que acredita el progreso.

Detrás de la especie cuentan la crisis económica y la pasta que el Estado arrancará -por la vía del desembolso, y el consiguiente ahorro en las erogaciones pensionistas- del sudor y el esfuerzo de sus caballos cansados, llevando el término a los 67 abriles desde el 2013.

Una cosa es trabajar en lo que a uno le gusta, otra en lo que no tiene más remedio. La mayor parte de los asalariados y autónomos pertenece al segundo segmento. Esto quiere decir que su trayectoria laboral ha sido desgastante y gravosa para la salud y el equilibrio emocional. En otros países más avanzados (Francia se cuenta entre ellos), la edad límite es de 60, siendo superiores las pensiones básicas. Aquí se actualizaron sin cifras que permitan sobrevivir con una vejez digna, a menos que planes privados hayan engrosado la hucha durante el periodo otoñal en ruta al invierno.
El pretexto que pone por delante la superior esperanza de vida de la población en relación con la otros paises avanzados contradice sueldos medios que no están a esa altura. De estarlo viviríamos más, y sobre todo (esto no se computa) mucho mejor.

El gobierno socialista, tan rimbombante prometiendo nuevas partidas sociales ha girado a la derecha, en consonancia con el Partido Popular y las formaciones dominantes representadas en la CEE. A lo de las pensiones y su restricción se agrega un recorte de 50.000 millones de euros en los gastos presupuestarios, más el ya resuelto impacto del IVA, elevado en dos puntos (del 16% al 18) a mitad de año. Así se enjuga el déficit y se cuadran las cuentas del Estado desde el actual déficit del 11% al 3% (sobre el PIB orilla ya el 60%) establecido por la Comunidad. De paso se aventaría la amenaza que se cierne sobre el actual sistema de pensiones, "técnicamente" insostenible a mediano plazo.

Al ser planes "técnicos" que precisan ser convalidados por las Cortes, aguarda al señor Rodríguez Zapatero, Presidente de turno en el Consejo de la CEE, una previsible tormenta social, pese a la debilidad estructural de los sindicatos vernáculos. De momento los dos principales partidos coinciden en la ofensiva, destinada a recortar beneficios sociales en la perspectiva de congelaciones salariales, nuevos despidos masivos (probablemente liberalizados), y racionalización laboral a full.

La crisis golpea duramente a España y su clase política -salvo excepciones poco significativas en poder de voto- reacciona en sintonía con las de otros países en dificultades. Por lo tanto y según la tradición, la crisis la pagarán los más débiles. No por ejemplo el vampírico sistema bancario español, del que tanto se ufana el Presidente socialista en los foros internacionales.

Lo de las pensiones es una muestra miserable de planes reaccionarios. La tercera edad y aledaños es la más vulnerable a ser predada sin la consiguiente reacción organizada. Por ello, los viejos asalariados o autónomos son por ritmo de envejecimienton las víctimas inmediatas del ajuste. El par de años que media entre los 65 y 67 afectará a los que nacieron a partir de 1959. Son decisivos una erosión física y mental que a partir de los 60 años se acelera extraordinariamente. En Francia lo entendieron, por eso la edad de jubilación es esa.

Los argumentos respaldados en las estadísticas de longevidad no parten de tales coordenadas. Ni de la premura por acometer la recta final de las vidas ensanchando los pulmones en las plazas públicas paseando a los nietos, viajando con la pareja hasta dónde lleguen los ahorros aprovechando los planes del Imserso, o haciendo lo que a uno le venga en gana y no pudo antes.

Parte de los que extiendan por fuerza los años de vida laboral una vez sancionada la Ley, morirán trabajando, de pie, camino al fandango del cementerio, que Posada ilustra con tanto realismo bajo la instantánea de los dos verdugos sonrientes.

Ellos son el brazo ejecutor de una casta escindida de la sociedad civil y sus sectores más vulnerables a los sismos económicos. En realidad se lo deberemos a los partidos políticos que supimos conseguir y sus bien forrados representantes.

Si no, que se lo pregunten a Maciá Alaverda, el señor Prenafeta o el mindundi sociata de Santa Coloma de Gramenet. En pocas horas reunieron 2.500.000 eurazos para salir de la cárcel. Son la punta de un íceberg sólo representado por el Tío Gilito y sus montañas de oro en los comics del pato Donald; oculto en la realidad aunque de sobra lo presumamos.

A ellos y quienes son como ellos no les afectará el ajuste y su apartado jubilatorio.

Por ello no me vale que Zapatero y Rajoy sean honestos ciudadanos. Que lo son. Gobernar para el Soberano y su partida de veteranos requiere otra moral social...

jueves, 28 de enero de 2010

Prologo a la Edicion Argentina de Perón. Luz y Sombras. Volumen 1


He querido recordar al querido amigo e inspirador de mi obra reproduciendo su prólogo para una teórica edición argentina que jamás se realizó. Por fortuna, "Tito" leyó el segundo volumen antes de fallecer con 79 años en Buenos Aires, rodeado de los suyos e ignorado por las necrológicas de los periódicos de su País, para vergüenza de sus hombres de prensa y políticos. En cinco de las siete visitas que realicé a Buenos Aires disfruté de su compañía y permanente aliento. Era un porteño de los de antes con una vida llena de experiencias y valores. De hecho me brindó antes de conocerle una parte de esa vitalidad, mediante su libro "Mercante, el Corazón de Perón", obtenible en las librerías porteñas. Coincido en el enfoque, y cuándo le decía que su obra era más importante que la mía por haberse anticipado a lo que después realicé, me decía:

"Dejáte de joder "Nano", vos sos Hemingway".

Destaco que cumplí sus expectativas historiando el cenit peronista y su deriva. El maestro lo esperaba y el alumno cumplió. Puede que más adelante otros lo hagan mejor.

Por ahora y pese al desdén inaudito de gentes de allá y de aquí, "Tito" querido, nadie nos ha pisado el poncho...

Palabras del Doctor Domingo Alfredo Mercante para la edición del primer volumen de "Perón. Luz y Sombras"


Cuando Joan Benavent me pidió que prologara su obra desde aquí, me invadió una agradable emoción. Hoy, después de leer su contenido aquel sentimiento se transformó en deleite.


Se dice que a medida que al hombre lo va alcanzando la madurez, recuerda con mayor facilidad los episodios vividos en su infancia o adolescencia que aquellos más próximos, y noto que al ser víctima -o beneficiario- de ese estado, mas útil he resultado para Benavent en esta bella obra.


En 1943, año en el que se produjo la Revolución que llevo a Juan Domingo Perón a la Presidencia de la Nación, era yo un adolescente con 16 años de edad. El acontecimiento que nos sorprendió a todos los argentinos aquella mañana lluviosa del 4 de junio, poco llamó mi atención. Estaba finalizando los estudios secundarios, y mi pasión por la historia del país me condujo a evaluarlo como la repetición de aquél otro levantamiento militar ocurrido 13 años atrás, y que se mantuvo como comentario diario hasta el momento de este otro.


Mi familia estaba integrada por mis dos abuelos paternos, y don Domingo era el hombre del riel que lucia orgullosamente la condecoración que le había concedido la Infanta Isabel al conducirla, en oportunidad de su visita al país en festejo del centenario de la independencia en 1910, a la ciudad de Luján, sede de la Virgen protectora del pueblo argentino; mi abuela doña Flora, en tanto, la típica y fiel esposa que a fuerza del fruto del trabajo de la pareja acumulaba despaciosa pero firmemente, bienes inmuebles hasta alcanzar el numero de 18. Mi padre Domingo Alfredo, educado en ese ámbito y militar ponderado, respetuoso de las leyes que regulan los destinos de la comunidad, estaba un poco más a la derecha del gobierno recién derrocado, por lo que no me alarmo en demasía el acontecimiento.


Por lo demás, sabido es que los hechos más incomprensibles no actúan sobre nuestra razón si se operan todos los días; y Argentina, lamentablemente, es un país que desde 1810 vive de manera poco pausada tales capítulos.


Pero el desarrollo de los hechos posteriores llevaron a mi padre, el Coronel Mercante, a desempeñar trascendentes actividades en el nuevo gobierno, y en 1944, ya estudiante universitario, algo más que la curiosidad me condujo a acompañarle en su diario quehacer, actividad que mantuve hasta 1952, haciéndose más intensa mi participación con el curso de los años.


Viene ahora Benavent a refrescar aquellos recuerdos, de hechos en los que pocos ciudadanos participan cuando están protagonizados por el Poder (así, con mayúscula), "dominio, imperio, facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar a ejecutar una cosa" según la primera acepción que el diccionario de la Real Academia Española da de esa palabra, peligrosamente atractiva y origen de tantos beneficios y maldades.


Este extraordinario hombre que es el amigo Benavent, interpretó con profundidad y estilo impecable el acaecer del peronismo desde los años iniciales en los que el "Líder" se educa, se forma y se manifiesta como tal, hasta aquel de mayor brillo: su ascensión al poder total, la Presidencia de la República.


Espero ansioso que con igual maestría nos describa pronto los del cenit y los del derrumbe. Nunca será bastante para los hombres la enseñanza producto del exceso en el ejercicio del poder, a pesar de que sólo sería necesario para ello recordar conceptos tan antiguos, como el que señala que los buenos fines sólo pueden ser logrados usando de medios adecuados. El fin no justifica los medios por la sencilla y clara razón de que los medios empleados determinan la naturaleza de los fines obtenidos.


Pero no deseo apartarme del elogio ganado por Benavent. Volcó en su trabajo la misma atención y placer que mostraba en nuestras conversaciones; en su examen de constancias fotográficas y documentales sobre cada hecho, cada acontecimiento que marcaba la senda del ascenso de Perón al liderazgo político y al poder. La satisfacción se reflejaba en sus ojos y en observaciones que permitían adivinar una acertada conclusión: el castigo no consiste en la des posesión de lo que ya se poseía, sino en el alejamiento de algo que hubiera podido alcanzarse de no haberse cometido el error; porque las reformas pueden liberar a los hombres de un sistema pero también inducirlos a males de otra naturaleza.


No espere el lector que se sumerja en estas apasionantes páginas encontrarse con un simple relato de la vida y obra de Juan Domingo Perón. La obra de Joan va mucho más allá; no sólo analiza una posición política utilizada como símbolo e instrumento del poder, sino que lo hace también acompañándola con la virtud, la que, unida al discernimiento, ha iluminado a los hombres que han estado más cerca de la libertad.


Adelante querido lector. Llegará usted, tanto a la riqueza del espíritu humano como a la de esa inmensa fuente del mal, que es la codicia del poder y la sed insaciable de éxito y dominación personal.


Habrá asistido así al nacimiento, formación, desarrollo y consecuencias, de la creación del "Minotauro"de Bertrand de Jouvenel.


Dr. Domingo Alfredo Mercante

domingo, 24 de enero de 2010

BATIR AL ENEMIGO.















Las imágenes cantan. A la síntesis gráfica de Gomila, la suceden Eduardo Duhalde, el periodista Fernando Laborda, los Kirchner bañados de confeti y la independiente centroizquierdista Margarita Stolbizer. A Verbitsky ya lo ventilé bastante...
Las juezas camerales Do Pico y Herrera han hundido el Fondo Bicentenario y el uso gubernamental de las reservas sin autorización del Congreso. Al hacerlo dejan al poderoso matrimonio en paños menores. Sin desmedro de la catástrofe que aborda el poder en la Argentina asoman posturas que representan grupos antagónicos en el concierto opositor. Desde El Salvador, el señor Duhalde embiste la política "montonera" de la Casa Rosada en relación con el Ejército y la represión de los años ´70. Aquí es dónde el señor Fernando Laborda enseña la pezuñita desde el diario "La Nación".
En el artículo "Los Kirchner entre la espada legislativa y la pared judicial" el alquilón comenta exaustivamente la debacle oficialista, promediando su artículo con la siguiente parrafada acusatoria.
"Como cuando se ataca a la jueza Sarmiento por ser hija de un militar...etc, etc".
Debió decir de un militar genocida, que no es un militar cualquiera aunque fuese del montón, en los años de plomo y desapariciones".
Esta nada casual omisión de Laborda lo pone en sintonía con Duhalde y su devoción por los gallardos represores del viejo Ejército Argentino.
En la vereda de enfrente Horacio Verbitsky no se priva de señalar a Duhalde como un nostálgico del poderío militar como reaseguro de control estatal, camuflándolo con una supuesta tutela castrense de la juventud descarriada.
Lo de Parentini Posse no era casual. Vino a ser como el perro de la RCA en los viejos anuncios que subtitulaban en leyenda la imagen, con "La voz del amo".
En el punto lleva razón Verbitsky frente a Laborda y los análisis economicistas de Carlos Pagni, excelente pluma técnica al servicio de los Mitre.
A menudo la objetividad de ciertos juicios o análisis es extrapolable a efectos prácticos de quienes la proyectan. Cabe a cada uno interpretar lo útil y descartable de cada argumento esgrimido en este complejo puzzle.
Varios articulistas remiten el breve protagonismo de Redrado al olvido. El vicepresidente Cobos intervino en tal sentido. Para héroes numantinos que resisten desde las entrañas del monstruo, se basta y sobra él.
Entre la probable candidatura del bisagrón Cleto para el 2011 y las declaraciones del hijo de Alfonsín sembrando ilusiones que se ven venir en la suya propia, prefiero la nada a lo poco.
¿A qué Alfonsin rendiría homenaje el vástago, a quien enfrentó a los represores, o el que les regaló la leyes del Punto Final y la Obediencia Debida, postrándose ante Menem?
Cierro el post con Margarita Stolbizer, felizmente apartada de Elisa Carrió y el señor Gil Lavedra, miembros de pleno derecho al territorio Gorila.
Marga exige a la Presidenta que termine con la teoría de las conspiraciones "...dedicándose a gestionar para que todos vivamos mejor".
No es una invitación a compartir la pipa de la paz. Sin embargo, olvida que el único deseo manifiesto de Cristina y el socio mayor radicó hasta hoy en su exclusivo bienestar.
Pagni explicita tras mencionar otras maniobras poco claras, que "la propia familia Kirchner compró terrenos fiscales en El Calafate por 132,000 pesos (unos 25.000 euros, para venderlos apenas dos años más tarde por 6.300.000 (dividir por cinco en el cambio en euros).
El enemigo a batir era distanciarse un poco más de la pobreza y los pobres de la Patria. ¿No?...

domingo, 17 de enero de 2010

ÉTICA, PARENTELA Y AFRENTAS.













Los Kirchner en la ejecución de la partitura de poder, por Gomila. Verbitsky, por sí mismo. La jueza Sarmiento, estratégicamente expuesta en la tapa de Página 12. Y por último el martillo judicial, aplicable en símbolo a una condenatoria maniobra, digna del mastín de los Bakersville.
"He sido peronista desde los trece años. Periodista desde los 18. He dejado de ser peronista en 1973 y dejado de ser montonero en 1977. Sigo siendo periodista".
La vibrante declaración es de 1992. Y Horacio Verbitsky sigue siendo el mismo; aunque es necesario descorrer el velo de su síntesis final. Y el ejemplar de "Página 12" el día de la fecha pone en duda la verdadera naturaleza de su vocación
El periodismo del que habla es decididamente afrentoso en los titulares de su más reciente vertido:
Tras "La familia judicial tiene prontuario" (supuesto absurdo pues la judicatura carece de parientes), implosiona el bofetón en letra destacada:
"El mago de la picana"
No es que deba absolverse a ningún represor civil o militar de los "años de plomo". Si el coronel retirado (e imputado por la fiscalía) Luís Alberto Sarmiento fuera presunto responsable de torturar y asesinar prisioneros de las guerrillas, debe pagar por ello. Pero vincular la intención de su hija amparando a Redrado (la jueza María José Sarmiento), a un antecedente represor por vía parental, no siendo de recibo resulta canallesco y gangsteril.
Verbitsky la muestra resabiada ante "un gobierno que impulsó el enjuiciamiento de aquellos crímenes". La defensa que el periodista de marras hace de sus amigos lo señala, admitiendo Néstor Kirchner que la jueza "demuestra la independencia que hoy goza el Poder Judicial en la Argentina".
Mal que pese a los señores Kircher, así es.
Si en todos los casos tuviéramos en cuenta la influencia familiar como motor de las reacciones humanas, habríamos de contrastar la honradísima y social trayectoria de Don Bernardo Verbitsky, padre del dicente, con este retoño, cercano ya a los 68 pirulines aunque tan "periodista" como en las 18 primaveras, según pretende, asimilando la profesión al sacerdocio.
Entre el excelente autor y periodista y su vástago, media la distancia que separa la Tierra y la Luna. La cuestión radica en la ética. Bernardo era un comunista convencido. Horacio un oportunista resabiado y tormentoso. El resabio contumaz justifica el apodo de "El perro", nom de guerre de tan acusado doble vínculo como su destinatario. Alude a la conocida vocación de mastín y los malos humores que agitan su vida.
No está claro lo que pintaba el supuesto peronismo integrando los staffs de "Primera Plana" y "Confirmado" o su fraterna amistad con el Comodoro Güiraldes, suerte de padre adoptivo a tales efectos. Tampoco la adscripción a un grupo terrorista (los "Montoneros") de ideología imprecisa, navegando entre Perón y la rebeldía juvenil "Evitista". Firmenich y la plana mayor de la banda eran tan oportunistas como él, alcanzando gracias a su obsesión por escudriñar vidas ajenas el rango de Jefe Operativo.
Lo peor del oportunismo letal fueron los tantos jóvenes que murieron creyéndoles honestos y patriotas.
Doy un paso atrás en la olvidada jefatura de Verbitsky para destacar su impunidad, y la afición expresa de enlodar al enemigo conspirando contra su vida y hacienda. Hace dos años, cenando con un periodista de investigación en la Recoleta hablábamos de Rodolfo Walsh, Miguel Bonasso y Verbitsky. Yo comenté:
"Walsh fue asesinado a mansalva, Bonasso se salvó raspando y desde sus libros posteriores no mostró arrepentimiento alguno. El más listo ha sido Verbitsky; aplaudido en foros internacionales y virtual patrón de un diario, mientras una parte importante del país vive entre harapos y ruinas, o con pagas misérrimas".
No voy a discutir la contribución de este señor a la democracia enfrentando a Carlos Menem. Sí en cambio esta alianza con Néstor Kirchner, posterior a una previa ausencia autocrítica digna de su soberbia.
Integra el cuadro de la vieja soberbia montonera que tan bien describió el fallecido Pablo Giussani, y que conservan intacta pese a los años sus "socialdemócratas" de hoy.
¿Qué mimbres le unen al maquinador ventrílocuo de su socia -la que insulta al funcionario rebelde y la jueza interviniente en su despido-, quien perora de conspiraciones y ataca los medios opositores amparada en su condición de mujer, con el señor Verbitsky?
Un doble vínculo de intereses y carácter. Néstor Kirchner es maquinador, prepotente y rencoroso. Un virtual tirano que la joven democracia austral, débil aún en nutrientes, tolera ante la dramática ausencia de cohesión ciudadana en este país fracturado en dos, o en tres segmentos sociales y sin una elite consolidada que enfrente la corrupción, ni la creciente miseria popular; verdadera usina de desesperados y delincuentes.
La instantánea que "Página 12" colgó de la jueza (reproducida en este artículo) es la peor que de ella se pueda obtener.
Verbitsky sugiere que, además de retrógrada, la señora Sarmiento es estúpida. Una foto mala la tiene cualquiera, pero si un tipo de su calaña anda cerca y te odia, la destacará en portada y sobre el prontuario que luego deslice con torticera intención.
En ningún instante (al menos por ahora) pondrá en ridículo "el periodista" a los benefactores de sus retorcidas urdiembres. Sobrando paño para cortar la tela, prefiere vestirles de gala. Desde siempre le encanta maquinar asesorando a los poderosos. Primero fue el sector Azul del Ejército, luego Firmenich y probablemente Güiraldes. Pasado el amargo trago del Proceso, ni Alfonsín ni Menem le precisaban. Para esos menesteres se bastaban solos o tenían tropa propia.
Más precario en su habilidad política, Kirchner recurre a él.
Un seguro servidor desde los 18 años, y los últimos 50, para quién se tercie, otorgándole eso sí, rango, fortuna y hasta algún foro internacional.
A propósito de la penosa deposición Verbitskeana, ¿habrá visionado este señor "La caja de música"? De ser así se identificó de cajón con el padre de la abogada en el filme de Costa Gavras; un croata nazi. La incalificable ofensa a la jueza Sarmiento es un búmerang que en el viaje de retorno le da de lleno.