La sonrisa de esta rama seca habrá sido captada
después de subirse el fantástico sueldo de 324.000 euros anuales, mas
dietas, ni bien asumó el cargo presidencial de la entidad. Ex ministra
de Economía del gobierno Sarkozy,
Christine Lagarde resume toda la miseria moral y frialdad de espíritu de
los que vienen dirigiendo el Fondo Monetario Internacional tras su
fundación. Enredada en las tramas corruptas de Francia a través del Caso
Tapie, esta antigua funcionaria, asesina actual de los derechos
sociales en Europa del sur, pide al gobierno español que profundice la
Reforma Laboral. Según ella, "para favorecer la creación de empleo".
Sabe que sus palabras, refrendadas por Merkel y la Troika, son órdenes
de cumplimiento inmediato para el esbirro Rajoy y su banda. Dicho esto,
sobre los españoles continuarán abatiéndose nuevos recortes y alzas del
IVA, a tenor del observado "aguante para rato" que manifiesta el polo
conservador, hoy dominante en esta devastada sociedad.
lunes, 3 de marzo de 2014
domingo, 2 de marzo de 2014
"SALVADOS!" Y UN FIASCO
El 30 de enero escribí en Twitter:
"Estupenda noticia. Pedro J.Ramirez, el sátrapa mayor del periodismo amarillo termina de caer de su pedestal, argamasado en estuco y bosta".
La reciente entrevista de Jordi Évole al sujeto no sintonizó con mi frase. Su programa es bueno cuando contrasta comportamientos, destapando chanchullos y privilegios. En el emitido hace unos minutos no siguió esa ruta. "El Mundo" fue, es y será una hoja amarilla de extrema derecha, enemistada con los derechos humanos. Salvando la excepción de Antonio Gala, el resto de columnistas e informadores son pura morralla de la prensa escrita. Algunos, como Federico Jiménez Losantos, Arcadi Espada y Salvador Sostres, pertenecen al lumpenaje y los bajos fondos de pago. Otros, representados por Luis Maria Anson, el tradicionalismo carca. Ramirez es responsable de su inserción y la de varios "arrepentidos" de la izquierda, como Raúl del Pozo, falso maestro de las letras adaptado al rol de chivato desde el contacto con altas esferas de la política; actuación visible en el "Caso Bárcenas". Évole no escarbó en este estercolero, que durante un cuarto de siglo y hasta hace poco cocinó el amigo de Aznar y Esperanza Aguirre. Esos son los personajes que sintonizan con su tenebrosa idea de España, y la fobia recurrente hacia todo lo que huela a izquierdas o derechos democráticos, plasmada hoy por sus rivales del PP y su gobierno.
Dichos lazos desvelan su tendencia a conectar con oscuras tramas corruptas y deshechos sociales, pese a que denuncie algunas de ellas. Fue temprano descubridor de Jiménez Losantos y otros miserables, porque reflejan aspectos de su propia personalidad. Sintoma que nos refrenda el repugnante video sexual que protagonizó, y le grabaron desde un armario otros delincuentes, opuestos a él por razones políticas, a instancias del gobierno González. Évole rozó el tema sin profundizarlo, como todo lo demás.
Por úlimo, cabe que relate un breve episodio mío conectado con este ambicioso intrigante del Cuarto Poder. Cuando edité el segundo tomo biográfico de Perón, giré un ejempler del libro a los grandes periódicos. Ramirez demoró unas horas en apropiarse del nudo dramático basado en una pesadilla en uno de sus capítulos, para adaptarlo al de un juez enemigo (no era Garzón) en uno de sus farragosos y mal escritos mensajes dominicales. Esa es su honestidad personal y periodística. Nada raro en su operativa y la de sus colaboradores, pues Anson hizo exactamente lo mismo con un artículo de mi blog, dedicado a Chaplin.
Luego, no puedo menos que celebrar su cese, aguardando la pronta desaparición de la criatura que fundó, empleándola como arma arrojadiza en el respaldo de sus cómplices, tan venales como él. La colisión con Rajoy y su banda a raíz del asunto Bárcenas no fue consecuencia del eclipse, si bien pudo favorecerlo. La causa de mayor peso fueron los malos números de venta; mal que en particular afecta a los medios de la derecha, monopolizadores del papel. Tampoco el conductor de "Salvados !" hizo sangrar la herida abierta.
Tal vez haya sido Wyoming, veterano conociendo el paño del sujeto, quien haya anunciado el derrotero de este programa fallido, afirmando "que sería otra ficción, tras la del "Palace".
En consecuencia, si en el otro imperó la imaginación virtuosa, en éste la estrella fue el entrevistado. No es la primera vez que ocurre. Con Artur Mas, cometió Évole el mismo error de enfoque. Parece evidente que hay empresas que lo exceden. Un fallo humano frecuente en el periodismo y todas partes.
"Estupenda noticia. Pedro J.Ramirez, el sátrapa mayor del periodismo amarillo termina de caer de su pedestal, argamasado en estuco y bosta".
La reciente entrevista de Jordi Évole al sujeto no sintonizó con mi frase. Su programa es bueno cuando contrasta comportamientos, destapando chanchullos y privilegios. En el emitido hace unos minutos no siguió esa ruta. "El Mundo" fue, es y será una hoja amarilla de extrema derecha, enemistada con los derechos humanos. Salvando la excepción de Antonio Gala, el resto de columnistas e informadores son pura morralla de la prensa escrita. Algunos, como Federico Jiménez Losantos, Arcadi Espada y Salvador Sostres, pertenecen al lumpenaje y los bajos fondos de pago. Otros, representados por Luis Maria Anson, el tradicionalismo carca. Ramirez es responsable de su inserción y la de varios "arrepentidos" de la izquierda, como Raúl del Pozo, falso maestro de las letras adaptado al rol de chivato desde el contacto con altas esferas de la política; actuación visible en el "Caso Bárcenas". Évole no escarbó en este estercolero, que durante un cuarto de siglo y hasta hace poco cocinó el amigo de Aznar y Esperanza Aguirre. Esos son los personajes que sintonizan con su tenebrosa idea de España, y la fobia recurrente hacia todo lo que huela a izquierdas o derechos democráticos, plasmada hoy por sus rivales del PP y su gobierno.
Dichos lazos desvelan su tendencia a conectar con oscuras tramas corruptas y deshechos sociales, pese a que denuncie algunas de ellas. Fue temprano descubridor de Jiménez Losantos y otros miserables, porque reflejan aspectos de su propia personalidad. Sintoma que nos refrenda el repugnante video sexual que protagonizó, y le grabaron desde un armario otros delincuentes, opuestos a él por razones políticas, a instancias del gobierno González. Évole rozó el tema sin profundizarlo, como todo lo demás.
Por úlimo, cabe que relate un breve episodio mío conectado con este ambicioso intrigante del Cuarto Poder. Cuando edité el segundo tomo biográfico de Perón, giré un ejempler del libro a los grandes periódicos. Ramirez demoró unas horas en apropiarse del nudo dramático basado en una pesadilla en uno de sus capítulos, para adaptarlo al de un juez enemigo (no era Garzón) en uno de sus farragosos y mal escritos mensajes dominicales. Esa es su honestidad personal y periodística. Nada raro en su operativa y la de sus colaboradores, pues Anson hizo exactamente lo mismo con un artículo de mi blog, dedicado a Chaplin.
Luego, no puedo menos que celebrar su cese, aguardando la pronta desaparición de la criatura que fundó, empleándola como arma arrojadiza en el respaldo de sus cómplices, tan venales como él. La colisión con Rajoy y su banda a raíz del asunto Bárcenas no fue consecuencia del eclipse, si bien pudo favorecerlo. La causa de mayor peso fueron los malos números de venta; mal que en particular afecta a los medios de la derecha, monopolizadores del papel. Tampoco el conductor de "Salvados !" hizo sangrar la herida abierta.
Tal vez haya sido Wyoming, veterano conociendo el paño del sujeto, quien haya anunciado el derrotero de este programa fallido, afirmando "que sería otra ficción, tras la del "Palace".
En consecuencia, si en el otro imperó la imaginación virtuosa, en éste la estrella fue el entrevistado. No es la primera vez que ocurre. Con Artur Mas, cometió Évole el mismo error de enfoque. Parece evidente que hay empresas que lo exceden. Un fallo humano frecuente en el periodismo y todas partes.
EL HARTAZGO
Anoche
me harté de ver "La Sexta" y esa ronda de tertulianos que riza el rizo.
Algunos son mejores que otros, o no alcanzan a ser tan malos, pero la
veda que impone el señor José Manuel Lara, alcanza a opinantes más
audaces en el pasado que los de su actual márgen izquierda.
Incluso, hasta Pablo Iglesias llega a ser cordial y "educado" con el grotesco Francisco Marhuenda, doble servidor del amo, allí, y desde "La Razón", profesando su mórbida pasión canalla por Mariano Rajoy.
En puntas de pie intentando no romper ningún huevo sagrado, el economista de turno se refugió en didácticas neutralidades del montón, mientras los de la márgen derecha, en la persona de mamarrachos tan indignos como el sicópata Alfonso Rojo, Eduardo Inda y Antonio Martín Beumont, defendían lo indefendible, y carga sobre sus dobladas espaldas el pueblo español.
El virtual espectáculo circense ensaya el número "democrático" de siempre, en las tertulias de esta cadena y "La Cuatro". Una fórmula que se repite cambiando las caras y los roles de siempre, sin alterar esa cortesía tan repugnante, forzada en unos por la paga y el temor a un juicio penal, y en otros por su abierto mercantilismo sin guardar escrúpulos. Cuando aterrizó en el plató la vieja Cristina Almeida me fuí a repasar "Humoresque", un inteligente melodrama de Curtis Bernhardt. Luego, abordé, como postre del genuino banquete, la transmisión en directo por la Red O Globo del Carnaval de Rio, mucho más colorido y sincero. Admito que quizá la curiosidad me pueda y visione alguna tertulia matutina en La Sexta o La Cuatro. Las demás son tóxicas. Aunque el desfile patibulario de incesantes defensores del gobierno y la cierta resignación de sus críticos no presagie mi mayor interés.
Llegados a este punto, la cruel verdad de España, país vasallo, señala su estado de descomposición política, económica y social. Lo peor no es eso, sino la tardanza en ponerle fin.
Incluso, hasta Pablo Iglesias llega a ser cordial y "educado" con el grotesco Francisco Marhuenda, doble servidor del amo, allí, y desde "La Razón", profesando su mórbida pasión canalla por Mariano Rajoy.
En puntas de pie intentando no romper ningún huevo sagrado, el economista de turno se refugió en didácticas neutralidades del montón, mientras los de la márgen derecha, en la persona de mamarrachos tan indignos como el sicópata Alfonso Rojo, Eduardo Inda y Antonio Martín Beumont, defendían lo indefendible, y carga sobre sus dobladas espaldas el pueblo español.
El virtual espectáculo circense ensaya el número "democrático" de siempre, en las tertulias de esta cadena y "La Cuatro". Una fórmula que se repite cambiando las caras y los roles de siempre, sin alterar esa cortesía tan repugnante, forzada en unos por la paga y el temor a un juicio penal, y en otros por su abierto mercantilismo sin guardar escrúpulos. Cuando aterrizó en el plató la vieja Cristina Almeida me fuí a repasar "Humoresque", un inteligente melodrama de Curtis Bernhardt. Luego, abordé, como postre del genuino banquete, la transmisión en directo por la Red O Globo del Carnaval de Rio, mucho más colorido y sincero. Admito que quizá la curiosidad me pueda y visione alguna tertulia matutina en La Sexta o La Cuatro. Las demás son tóxicas. Aunque el desfile patibulario de incesantes defensores del gobierno y la cierta resignación de sus críticos no presagie mi mayor interés.
Llegados a este punto, la cruel verdad de España, país vasallo, señala su estado de descomposición política, económica y social. Lo peor no es eso, sino la tardanza en ponerle fin.
AMAR LA LECTURA
Flota
en la atmósfera social una suerte de decálogo no escrito, de lo poco
que se lee...lo escrito. Suena a paradoja, aunque es veraz. El
ciudadano medio del área hispanohablante, menos desarrollada que la
anglófila en términos globales, ha ido sucumbiendo a otras tentaciones
menos esforzadas.
Leer, significa interpretar, descifrando el código de imágenes que dibujan las frases o renglones expuestos a nuestros sentidos, desde el ocular. Y ello requiere activar la voluntad de hecerlo. Otra cosa es que un texto cualquiera, sea nota de prensa o libro, no nos interese. Ahí manda el criterio personal. Lo preocupante para la salud y robustez de la gimnasia mental, es que no interese leer nada, o muy poco.
En el pasado, las historietas, mezclando texto y dibujos, eran un estímulo gimnástico para acometer otros emprendimientos desde la niñez. El cinematógrafo lo complementaba. Pero con el rampante desembarco televisivo en los hogares, fue desarrollándose un abusivo derecho a la pereza intelectual y perceptiva, que acentuó extraodinariamente el fenómeno virtual, sus tributarios videojuegos y otras modernas tecnologías.
El imperio de la imagen industrial, ya en el siglo pasado fabricó una incompleta sentencia, asegurándonos que "Una imagen vale más que mil palabras", descartando que también "Hay palabras que valen mil imágenes". La pobreza actual del lenguaje de uso cotidiano, refleja esa tara, humanamente tan gravosa por cuanto afecta la materia sensible de los individuos y su comunicación social. No negaré, por cierto, la tremenda importancia de la imagen. El Arte en todas sus formas, antiguas y modernas, es su indisputable y magno tributo. Pero para apreciar la excelencia de cualquier imagen funciona el código cultural, que la acepta o rechaza. Y en ese código, la lectura ejerce su propia esfera de dominio. Privarnos de Homero, Shakespeare, Tolstoi, Kafka, Withman, Dos Passos, Freud o García Lorca, entre los cientos de miles de autores literarios o científicos que pueden excitar nuestra imaginación, visualizando in mente el contenido de sus textos, reduce a la agonía el intrínseco factor asociado que desarrolla la propia creatividad. De hacerlo, nos vedaremos también el considerar las grandes imágenes que nos entregan los mejores pintores, escultores, arquitectos, fotógrafos, dibujantes y cineastas, afectando por fuerza mayor otra fuente de placer y belleza: la cultura musical. Cuando no la científica.
Una mente humana bien entrenada, es capaz de armonizar creativamente y por sí sola, las piezas del conocimiento en diferentes formatos, que va incorporando a lo largo y ancho de la existencia.
La lectura es una gimnasia imprescindible para desarrollar la imaginación, la calidad del lenguaje y sus contenidos. Como toda gimnasia, precisa del esfuerzo sostenido. La flexibilidad intelectual y su peculiar musculatura nos conecta a la belleza de los fenómenos circundantes y esa Naturaleza de la que formamos parte, acentuando la precisión de conceptos.
Leyendo buenos textos de cualquier extensión nos volvemos más reflexivos y humanos, mejorando una calidad de vida que no siempre depende del dinero, aunque el llamado vil metal nos facilite vivir y reproducirnos, estableciendo lazos familiares y amistosos. Tan absolutamente imprescindibles, como el hoy rezagado amor por la lectura.
Leer, significa interpretar, descifrando el código de imágenes que dibujan las frases o renglones expuestos a nuestros sentidos, desde el ocular. Y ello requiere activar la voluntad de hecerlo. Otra cosa es que un texto cualquiera, sea nota de prensa o libro, no nos interese. Ahí manda el criterio personal. Lo preocupante para la salud y robustez de la gimnasia mental, es que no interese leer nada, o muy poco.
En el pasado, las historietas, mezclando texto y dibujos, eran un estímulo gimnástico para acometer otros emprendimientos desde la niñez. El cinematógrafo lo complementaba. Pero con el rampante desembarco televisivo en los hogares, fue desarrollándose un abusivo derecho a la pereza intelectual y perceptiva, que acentuó extraodinariamente el fenómeno virtual, sus tributarios videojuegos y otras modernas tecnologías.
El imperio de la imagen industrial, ya en el siglo pasado fabricó una incompleta sentencia, asegurándonos que "Una imagen vale más que mil palabras", descartando que también "Hay palabras que valen mil imágenes". La pobreza actual del lenguaje de uso cotidiano, refleja esa tara, humanamente tan gravosa por cuanto afecta la materia sensible de los individuos y su comunicación social. No negaré, por cierto, la tremenda importancia de la imagen. El Arte en todas sus formas, antiguas y modernas, es su indisputable y magno tributo. Pero para apreciar la excelencia de cualquier imagen funciona el código cultural, que la acepta o rechaza. Y en ese código, la lectura ejerce su propia esfera de dominio. Privarnos de Homero, Shakespeare, Tolstoi, Kafka, Withman, Dos Passos, Freud o García Lorca, entre los cientos de miles de autores literarios o científicos que pueden excitar nuestra imaginación, visualizando in mente el contenido de sus textos, reduce a la agonía el intrínseco factor asociado que desarrolla la propia creatividad. De hacerlo, nos vedaremos también el considerar las grandes imágenes que nos entregan los mejores pintores, escultores, arquitectos, fotógrafos, dibujantes y cineastas, afectando por fuerza mayor otra fuente de placer y belleza: la cultura musical. Cuando no la científica.
Una mente humana bien entrenada, es capaz de armonizar creativamente y por sí sola, las piezas del conocimiento en diferentes formatos, que va incorporando a lo largo y ancho de la existencia.
La lectura es una gimnasia imprescindible para desarrollar la imaginación, la calidad del lenguaje y sus contenidos. Como toda gimnasia, precisa del esfuerzo sostenido. La flexibilidad intelectual y su peculiar musculatura nos conecta a la belleza de los fenómenos circundantes y esa Naturaleza de la que formamos parte, acentuando la precisión de conceptos.
Leyendo buenos textos de cualquier extensión nos volvemos más reflexivos y humanos, mejorando una calidad de vida que no siempre depende del dinero, aunque el llamado vil metal nos facilite vivir y reproducirnos, estableciendo lazos familiares y amistosos. Tan absolutamente imprescindibles, como el hoy rezagado amor por la lectura.
sábado, 1 de marzo de 2014
LITERATURA, MÚSICA Y ARTE
Para
un escritor de raza, la palabra y el renglón equivalen al pentagrama
musical y sus códices sonoros, llenos de imágenes vivas. Se trate de un
apunte, artículo, ensayo, cuento o novela, la forma de narrar musicando
es lo que distingue el talento singular, de quienes carecen de pasión
por contarnos una pequeña, mediana o grande historia; aunque administren
oficio. Ponerle alma y emoción a la letra y su flujo; esa es la
fórmula ideal, fundiendo el don al esfuerzo. En ese singular proceso, es
donde la literatura alcanza el milagro único de transformarse en arte.
CIFRAS LECTORAS EN LATINOAMÉRICA
Los
sábados, el diario "O´Globo" nos regala en Rio de Janeiro un excelente suplemento
literario de cuatro páginas: "Prosa". De algún modo me recuerda la época
dorada de sus homónimos en "Crítica", "La Prensa" y "La Nación" durante
los años treinta, recogidos por mi afán cultural desde las librerías
"de viejo".
En la última de sus paginas, Raúl de Oliveira ilustra, al modo de Federico Ribas, un artículo de Camila Moraes sobre los índices de lectura en algunos paises de Latinoamérica. Ahí van los porcentajes de libros por año que consume cada habitante:
5,4 en Chile; 4 en Brasil; 2.9 en México y 2,2 en Colombia. Más de la mitad de latinoamericanos (59%) no registra hábito lector. En los estantes y escaparates de las librerías habitan una cantidad de libros culturalmente insustanciales ("e insultantes", refiere Camila), traducidos del inglés, o best sellers, y estudios críticos de autores (reitero la cita) "de cuestionable talento", sin que abunden los de escritores locales, antiguos y contemporáneos. No obstante, destaca la importancia mundial de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, que celebra la tierra azteca.
Faltan cifras sobre Uruguay y Argentina, dos países que a duras penas preservan cierta cota de lectores y autores locales. Sin embargo, el retroceso social brutal vivido en los setentas, y en el caso argentino la epidemia menemista, agravando el hueco de creativos asesinados por la dictadura, junto a al imperio actual de una democracia clientelar, sita en una sociedad de apreciable franja social precarizada, no ofrecen un retorno inmediato a excelencias del pasado. Con ciertas diferencias de calidad democrática, se observa un panorama equivalente en la Banda Oriental. Si a ello sumamos la competencia de las series de TV y el cine de acción, redondeamos un panorama poco alentador para la buena literatura. Que editoras como Planeta, Santillana o Random House pongan pie en este mercado global, no augura un gran porvenir a las letras de oro entre nosotros.
En la última de sus paginas, Raúl de Oliveira ilustra, al modo de Federico Ribas, un artículo de Camila Moraes sobre los índices de lectura en algunos paises de Latinoamérica. Ahí van los porcentajes de libros por año que consume cada habitante:
5,4 en Chile; 4 en Brasil; 2.9 en México y 2,2 en Colombia. Más de la mitad de latinoamericanos (59%) no registra hábito lector. En los estantes y escaparates de las librerías habitan una cantidad de libros culturalmente insustanciales ("e insultantes", refiere Camila), traducidos del inglés, o best sellers, y estudios críticos de autores (reitero la cita) "de cuestionable talento", sin que abunden los de escritores locales, antiguos y contemporáneos. No obstante, destaca la importancia mundial de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, que celebra la tierra azteca.
Faltan cifras sobre Uruguay y Argentina, dos países que a duras penas preservan cierta cota de lectores y autores locales. Sin embargo, el retroceso social brutal vivido en los setentas, y en el caso argentino la epidemia menemista, agravando el hueco de creativos asesinados por la dictadura, junto a al imperio actual de una democracia clientelar, sita en una sociedad de apreciable franja social precarizada, no ofrecen un retorno inmediato a excelencias del pasado. Con ciertas diferencias de calidad democrática, se observa un panorama equivalente en la Banda Oriental. Si a ello sumamos la competencia de las series de TV y el cine de acción, redondeamos un panorama poco alentador para la buena literatura. Que editoras como Planeta, Santillana o Random House pongan pie en este mercado global, no augura un gran porvenir a las letras de oro entre nosotros.
LA BARBARIE Y EL "FASCISMO DEMOCRÁTICO"
La
barbarie se ha instalado en Europa. Y lo hace para quedarse. El poder
actual de las finanzas en el mundo globalizado reduce el desarrollo de
la humanidad a los números.
El modelo paneuropeo actual hunde sus raíces
en la política de Ronald Reagan y Margaret Tatcher, ejecutada en los EEUU y Gran
Bretaña. El caso de España es penoso y desgarrador. La magna tragedia de
un país civilizado que retrocede décadas en breve lapso de tiempo. Un
suicidio económico, político y social al aire libre; lo único que va
quedando libre en este país. Hoy por hoy, el más desigual del continente
en materia social. El no haber aprovechado los años de crecimiento para
desarrollar una industria más o menos sólida y competitiva, ha dejado a
millones de ciudadanos a los pies de los caballos. Los antecedentes
históricos de este país que se saltó la ilustración y la Revolución
Industrial, entregando su futuro al sol y el clima, favorables al
turismo, ni siquiera ha sabido potenciarlo, modernizándolo acorde los
tiempos. La puesta del ladrillo, un sector que no precisa mano de obra
muy cualificada, ha deparado un creciente endeudamiento y el estallido
final de la burbuja, camuflada en previas instancias por la voracidad bancaria concediendo
préstamos a destajo, y los ciertos avances sociales del gobierno
Zapatero. Ahora todo se vino abajo, arrastrando parcelas del modesto
Estado de Bienestar, el previo nivel de los salarios, con la estabilidad
en el empleo y los derechos sindicales tácitamente abolidos, elevando
el paro hasta los seis millones de almas. Serían siete, si no hubiésemos
emigrado ante la actual precariedad y la suba asfixiante de tarifas de
luz, agua y etc, jóvenes y no tanto. Complementando este desbande, y
padecimiento para los que permanecen en ese infierno kafkiano con pocos
recursos, deflagran por la vía oficial de una caducada mayoría absoluta y
la potestad espuria de un gobierno criminal, síntomas acusados de
fascismo. Basta leer los cinco grandes periódicos, o sintonizar
tertulias radiales o televisivas, para ver y oir bestialidades y
mentiras constantes, escritas, dichas y gestualizadas con el mayor de
los desparpajos, empezando por el señor Rajoy y cualquiera de sus
ministros, secretarios de Estado, parlamentarios "absolutistas",
alcaldes, consejeros de ayuntamiento o ediles; cuando no, miembros
activos del corrompido aparato partidario, y propagandistas de pago de
todas las edades, empleando en el fondo el mismo discurso.
En buen romance, el "Qué se jodan!". Sabemos a quienes va dirigido, porque a menudo lo explicitan, con pelos y señales sin rubor alguno.
El reciente asesinato de quince inmigrantes "ilegales" en la costa de Ceuta, concuerda con el paulatino y sistemático de miles de ciudadanos "legales". Familias enteras desahuciadas, sin atención sanitaria efectiva ni prestación por desempleo, expuestas a la degradación, la enfermedad y la muerte. La proyectada Ley antiabortista, un tenebroso presente del siglo XXI, amplía dicho ataque a las mujeres, especialmente las de condición humilde, acrecentando la sensación para muchos, de estar viviendo en un campo de concentración, donde la caridad hacia el pobre y algún draconiano apaño laboral, brindan algún alimento temporal para muchos hambrientos, niños, jóvenes y viejos.
Esta perversa operativa, elogiada por todos los medios, puede durar un tiempo, pero a todas luces carece de futuro. Lo que resulta alarmante, es la tendencia generalizada por parte de sectores de sobrevividos de la clase media-fieles al modelo burgués-, a consolidar esta fractura social, aceptando de oficio y sin rechistar, las reglas del juego impuestas por el IV Reich y sus compadres; abanico que comprende a países ricos y entidades financieras bendecidas por el FMI, el Banco Mundial y las grandes corporaciones. Entre tanto, la apariencia "democrática" que se ejerce sobre una sociadad desvertebrada, instrumenta a su gusto el Estado de Derecho, retrotrayéndolo al medioevo en asuntos clave. El Consejo Europeo pondrá los gritos en el cielo sobre ciertos procedimientos genocidas del gobierno español. Ello no obsta para que sean puntuales consecuencias de las heridas que Berlín, Bruselas y todo su aparato burocrático, causan a los países del sur, apretando las tuercas que sangran a los deudores, en nombre sus propios intereses.
Proceden como cualquier gran prestamista del siglo XIX, según Charles Dickens. Ese gran europeo de origen inglés, que retrató, mediante el arte literario, las miserias sociales de su tiempo, tan parecido en forma y fondo al actual, que atravesamos desde las naciones más vulnerables de nuestro viejo Continente.
En buen romance, el "Qué se jodan!". Sabemos a quienes va dirigido, porque a menudo lo explicitan, con pelos y señales sin rubor alguno.
El reciente asesinato de quince inmigrantes "ilegales" en la costa de Ceuta, concuerda con el paulatino y sistemático de miles de ciudadanos "legales". Familias enteras desahuciadas, sin atención sanitaria efectiva ni prestación por desempleo, expuestas a la degradación, la enfermedad y la muerte. La proyectada Ley antiabortista, un tenebroso presente del siglo XXI, amplía dicho ataque a las mujeres, especialmente las de condición humilde, acrecentando la sensación para muchos, de estar viviendo en un campo de concentración, donde la caridad hacia el pobre y algún draconiano apaño laboral, brindan algún alimento temporal para muchos hambrientos, niños, jóvenes y viejos.
Esta perversa operativa, elogiada por todos los medios, puede durar un tiempo, pero a todas luces carece de futuro. Lo que resulta alarmante, es la tendencia generalizada por parte de sectores de sobrevividos de la clase media-fieles al modelo burgués-, a consolidar esta fractura social, aceptando de oficio y sin rechistar, las reglas del juego impuestas por el IV Reich y sus compadres; abanico que comprende a países ricos y entidades financieras bendecidas por el FMI, el Banco Mundial y las grandes corporaciones. Entre tanto, la apariencia "democrática" que se ejerce sobre una sociadad desvertebrada, instrumenta a su gusto el Estado de Derecho, retrotrayéndolo al medioevo en asuntos clave. El Consejo Europeo pondrá los gritos en el cielo sobre ciertos procedimientos genocidas del gobierno español. Ello no obsta para que sean puntuales consecuencias de las heridas que Berlín, Bruselas y todo su aparato burocrático, causan a los países del sur, apretando las tuercas que sangran a los deudores, en nombre sus propios intereses.
Proceden como cualquier gran prestamista del siglo XIX, según Charles Dickens. Ese gran europeo de origen inglés, que retrató, mediante el arte literario, las miserias sociales de su tiempo, tan parecido en forma y fondo al actual, que atravesamos desde las naciones más vulnerables de nuestro viejo Continente.
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