Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

domingo, 17 de enero de 2010

ÉTICA, PARENTELA Y AFRENTAS.













Los Kirchner en la ejecución de la partitura de poder, por Gomila. Verbitsky, por sí mismo. La jueza Sarmiento, estratégicamente expuesta en la tapa de Página 12. Y por último el martillo judicial, aplicable en símbolo a una condenatoria maniobra, digna del mastín de los Bakersville.
"He sido peronista desde los trece años. Periodista desde los 18. He dejado de ser peronista en 1973 y dejado de ser montonero en 1977. Sigo siendo periodista".
La vibrante declaración es de 1992. Y Horacio Verbitsky sigue siendo el mismo; aunque es necesario descorrer el velo de su síntesis final. Y el ejemplar de "Página 12" el día de la fecha pone en duda la verdadera naturaleza de su vocación
El periodismo del que habla es decididamente afrentoso en los titulares de su más reciente vertido:
Tras "La familia judicial tiene prontuario" (supuesto absurdo pues la judicatura carece de parientes), implosiona el bofetón en letra destacada:
"El mago de la picana"
No es que deba absolverse a ningún represor civil o militar de los "años de plomo". Si el coronel retirado (e imputado por la fiscalía) Luís Alberto Sarmiento fuera presunto responsable de torturar y asesinar prisioneros de las guerrillas, debe pagar por ello. Pero vincular la intención de su hija amparando a Redrado (la jueza María José Sarmiento), a un antecedente represor por vía parental, no siendo de recibo resulta canallesco y gangsteril.
Verbitsky la muestra resabiada ante "un gobierno que impulsó el enjuiciamiento de aquellos crímenes". La defensa que el periodista de marras hace de sus amigos lo señala, admitiendo Néstor Kirchner que la jueza "demuestra la independencia que hoy goza el Poder Judicial en la Argentina".
Mal que pese a los señores Kircher, así es.
Si en todos los casos tuviéramos en cuenta la influencia familiar como motor de las reacciones humanas, habríamos de contrastar la honradísima y social trayectoria de Don Bernardo Verbitsky, padre del dicente, con este retoño, cercano ya a los 68 pirulines aunque tan "periodista" como en las 18 primaveras, según pretende, asimilando la profesión al sacerdocio.
Entre el excelente autor y periodista y su vástago, media la distancia que separa la Tierra y la Luna. La cuestión radica en la ética. Bernardo era un comunista convencido. Horacio un oportunista resabiado y tormentoso. El resabio contumaz justifica el apodo de "El perro", nom de guerre de tan acusado doble vínculo como su destinatario. Alude a la conocida vocación de mastín y los malos humores que agitan su vida.
No está claro lo que pintaba el supuesto peronismo integrando los staffs de "Primera Plana" y "Confirmado" o su fraterna amistad con el Comodoro Güiraldes, suerte de padre adoptivo a tales efectos. Tampoco la adscripción a un grupo terrorista (los "Montoneros") de ideología imprecisa, navegando entre Perón y la rebeldía juvenil "Evitista". Firmenich y la plana mayor de la banda eran tan oportunistas como él, alcanzando gracias a su obsesión por escudriñar vidas ajenas el rango de Jefe Operativo.
Lo peor del oportunismo letal fueron los tantos jóvenes que murieron creyéndoles honestos y patriotas.
Doy un paso atrás en la olvidada jefatura de Verbitsky para destacar su impunidad, y la afición expresa de enlodar al enemigo conspirando contra su vida y hacienda. Hace dos años, cenando con un periodista de investigación en la Recoleta hablábamos de Rodolfo Walsh, Miguel Bonasso y Verbitsky. Yo comenté:
"Walsh fue asesinado a mansalva, Bonasso se salvó raspando y desde sus libros posteriores no mostró arrepentimiento alguno. El más listo ha sido Verbitsky; aplaudido en foros internacionales y virtual patrón de un diario, mientras una parte importante del país vive entre harapos y ruinas, o con pagas misérrimas".
No voy a discutir la contribución de este señor a la democracia enfrentando a Carlos Menem. Sí en cambio esta alianza con Néstor Kirchner, posterior a una previa ausencia autocrítica digna de su soberbia.
Integra el cuadro de la vieja soberbia montonera que tan bien describió el fallecido Pablo Giussani, y que conservan intacta pese a los años sus "socialdemócratas" de hoy.
¿Qué mimbres le unen al maquinador ventrílocuo de su socia -la que insulta al funcionario rebelde y la jueza interviniente en su despido-, quien perora de conspiraciones y ataca los medios opositores amparada en su condición de mujer, con el señor Verbitsky?
Un doble vínculo de intereses y carácter. Néstor Kirchner es maquinador, prepotente y rencoroso. Un virtual tirano que la joven democracia austral, débil aún en nutrientes, tolera ante la dramática ausencia de cohesión ciudadana en este país fracturado en dos, o en tres segmentos sociales y sin una elite consolidada que enfrente la corrupción, ni la creciente miseria popular; verdadera usina de desesperados y delincuentes.
La instantánea que "Página 12" colgó de la jueza (reproducida en este artículo) es la peor que de ella se pueda obtener.
Verbitsky sugiere que, además de retrógrada, la señora Sarmiento es estúpida. Una foto mala la tiene cualquiera, pero si un tipo de su calaña anda cerca y te odia, la destacará en portada y sobre el prontuario que luego deslice con torticera intención.
En ningún instante (al menos por ahora) pondrá en ridículo "el periodista" a los benefactores de sus retorcidas urdiembres. Sobrando paño para cortar la tela, prefiere vestirles de gala. Desde siempre le encanta maquinar asesorando a los poderosos. Primero fue el sector Azul del Ejército, luego Firmenich y probablemente Güiraldes. Pasado el amargo trago del Proceso, ni Alfonsín ni Menem le precisaban. Para esos menesteres se bastaban solos o tenían tropa propia.
Más precario en su habilidad política, Kirchner recurre a él.
Un seguro servidor desde los 18 años, y los últimos 50, para quién se tercie, otorgándole eso sí, rango, fortuna y hasta algún foro internacional.
A propósito de la penosa deposición Verbitskeana, ¿habrá visionado este señor "La caja de música"? De ser así se identificó de cajón con el padre de la abogada en el filme de Costa Gavras; un croata nazi. La incalificable ofensa a la jueza Sarmiento es un búmerang que en el viaje de retorno le da de lleno.


sábado, 16 de enero de 2010

LOS MENTORES Y LAS VÍCTIMAS DE UNA ENORME TRAGEDIA.
























Imagen 1: Lienzo del neoyorkino Jean Michel Basquiat, descendiente de haitianos.
Imagen 2:Haití y sus dramáticas horas tras el terremoto que ha segado más de 200.000 vidas, afectando a 3.000.000 de personas.
Imagen 3: Los marines norteamericanos desfilando en 1919, tras la Gran Guerra. Antes habían desfilado calando bayonetas en Haití y la vecindad limítrofe de la República Dominicana.
Imagen 4: El ex Presidente Jean-Bertrand Aristide y su mujer en el forzado exilio surafricano.
Imagen 5: Rafael Leónidas Trujillo. Dictador dominicano y feroz masacrador de decenas de miles de haitianos en los años ´30.
Imagen 6: Francois Duvalier y su retoño, sátrapas que ocuparon respectivas presidencias desde 1957 hasta 1986, reprimiendo a sangre y fuego ante la absoluta pasividad de la comunidad internacional.


Nacido a la independencia en 1804 luego de vencer sus ejércitos de campaña a las tropas francesas, el Reino Haitiano devino posterior República sin avanzar hacia la prosperidad. Francia había convertido su colonia en un puerto de esclavos arrancados por la fuerza del continente africano, y la elite nativa integrada por mulatos se ensarzó en luchas sangrientas por el poder. Hacia 1914 era tal el desdmadre político y la invariable miseria popular, que los EEUU, tan piadosos con los pobres y desamparados, envió una partida de marines recién aventados en 1934, sin mejorar para nada las hambrunas cotidianas. En el Haití de entonces se cultivaba la caña de azúcar, se exportaba café, poseía bosques de buena madera y poco más, como no fuese una mano de obra a precio de saldo que fue aprovechada a fondo por el neocolonialismo mediante sus multinacionales y la oligarquía nativa.


En aquellos años gobernaba la otra porción de la isla el tirano más feroz del Caribe: Rafael Leónidas Trujillo Molina, Generalísimo y benefactor de su feudo: La República Dominicana. Era una herencia consular de otra incursión de los soldaditos del norte. Trujillo frenó el éxodo de famélicos haitianos enviando sus carniceros al otro lado de la frontera, donde escarmentaron para siempre a decenas de miles. Nadie se conmovió ni denunció este holocausto, salvando los comunistas de la zona. Pero la deriva de Haití, con o sin masacres de importación, siguió su curso. Con el mismo los bosques fueron desapareciendo por dos vías: la voracidad taladora de las empresas madereras, y los humildes pobladores, precisados de leña para hornear las escasas viandas. Desde siempre el cultivo de pequeñas huertas sustituía la debilidad del comercio y el avituallamiento ciudadano. Pero un cultivo sin fosfatos ni riego adecuado empobrece la fertilidad del suelo hasta llevarlo a los mínimos que hoy se observan en la producción del café y el azúcar. Con una inmensa mayoría de la población viviendo en la precariedad de chabolas montadas con lata aplanada y cartones, era necesario emplear la mano dura. Las sucesivas dictaduras se encargaron de ello. La peor de todas fue la del médico Francois Duvalier, elegido a través del voto aunque rápidamente erigido en tirano sangriento. Su Ejército privado, los "Tonton Macoutes", practicaron el pillaje oficial y los asesinatos en serie por cuestiones políticas o mafiosas. Tanto Duvalier como su hijo - cultores del vudú, las mórbidas santerías y sus rituales, que permanecieron en el poder un total de 29 años- como los que le precedieron o sucedieron, se apoyaron en una minoría mulata enriquecida, y propietaria de fastuosas mansiones en barrios exclusivos. Pese a que la religión oficial es el cristianismo, con el vudú se practica una santería de premio consuelo ante el atraso y las continuas penalidades de una vida cotidiana signada por la violencia y la temprana muerte.


Sobre el final de los años ´80 emerge con gran ímpetu el primer líder populista haitiano: Jean-Bertrand Aristide, un joven salesiano adscrito a la Teoría de la Liberación. Enemigo del país que asesoró y armó a los sucesivos dictadores militares y civiles que tiranizaron el país, ganó las elecciones en 1990. Duró apenas un año. Previamente había sorteado varios intentos de asesinarlo. El drama de Haití y la burla absoluta de la voluntad popular la reflejan los vaivenes del propio Aristide, restituido por una nueva compulsa electoral en el 2001, y vuelto a derrocar en el 2004, siendo expulsado a Sudáfrica. La piedra de amolar que últimamente se observó en Honduras con Zelaya auspiciada por la falsa neutralidad de Washington, fue empleada mucho antes brutalmente con otros mandatarios latinoamericanos (entre ellos, el más destacado Salvador Allende) . Aristide, saboteado por el Departamente de Estado y sin créditos o inversiones a la vista, había establecido vínculos con Venezuela, Cuba y los sandinistas nicaraguenses, aunque el drama de Haití lejos estaba de menguar.


En los instantes previos al devastador sismo, el promedio de ingresos diarios de cada superviviente arañaba un dolar diario; el analfabetismo alcanzaba el 50% de la población, el promedio de vida se cifraba en los 49,6 años y funcionaban 1000 teléfonos a trancas y barrancas. Una de las plagas más frecuentes radicaba en la tuberculosis, y la magra alimentación incluía fango en la confección de una suerte de galletas consumidas a diario por la mayoría de los 8.000.000 de almas hacinadas en el territorio.


Ahora serán menos, con el agregado de cientos de miles de heridos, enfermos graves y amputados. El país, dónde la educación pública se supone gratuita pero en los hechos apenas se deja ver, carece de petróleo, gas, agua potable garantizada, sanidad y cualquier riqueza exportable, salvado pateras atestadas de famélicos navegantes que se cuentan entre los más capturados (y maltratados) por la Guardia Costera de los EEUU.


Las potencias occidentales discuten ahora condonar al país su deuda externa, cifrada en poco más de 1.ooo millones de euros. Obama ha enviado medicinas y víveres. Él es un afro americano, más "americano" por cierto, que los descendientes de esclavos pudriéndose entre las ruinas de su tierra, bajo los rayos del Sol caribeño o la luz de la Luna. Sólo postal romántica en las baladas que exaltan el turismo; sorteando la mitad de la antigua "Española". Aquella que pisó Colón en 1492, pisoteó la brutal colonización gala y ha venido atenazando sin piedad el imperio del Norte desde el siglo XX, sin que a nadie en este planeta insolidario se le caigan los anillos ni la poca vergüenza en el XXI.


En la tragedia de Haití el racismo inherente a la especia humana se ha cebado especialmente. Por ello, las tropas que desde hace años ha enviado la ONU se han ocupado de regimentar algún nivel de seguridad interna ante la previa anarquía que preludió y sucedió al último golpe de Estado contra Aristide, y nada más. Las posteriores elecciones y la última gestión de René Preval (ex partidario del depuesto líder) nada cambiaron.


Es probable que este devastador sismo concientize un tiempo a los ciudadanos del planeta. Pero de no adoptar ayudas y tutelas permanentes que restañen esta hecatombe y permitan desarrollar niveles aceptables de vida para sus habitantes, las esperanzas de que la República de Haití abandone el horror cotidiano serán vanas.




































































viernes, 15 de enero de 2010

HAITÍ...

FRENTE AL DRAMA HAITIANO UNO SE PREGUNTA QUÉ HACER CON ESTE MUNDO EN EL QUE DE PRONTO, UNA ENORME TRAGEDIA PROYECTA EL INFIERNO EN LA TIERRA. EN VERDAD EL INFIERNO ESTÁ DONDE SIEMPRE, ENTRE NOSOTROS.
Y ASÍ SERÁ MIENTRAS NO DECIDAMOS TERMINAR CON EL OLVIDO DE LOS QUE SUFREN CADA MINUTO DE SUS VIDAS. COMO SI EXISTIR FUESE LA PENITENCIA DE UN HORRENDO PECADO ANCESTRAL QUE PAGAN LOS QUE NACEN Y MUEREN POBRES. J.B.

miércoles, 13 de enero de 2010

LOS MUÑECOS MENTIROSOS.

La pareja de poder reprisando al muñeco de Collodi, en los lápices y pinceles de Agustín Gomila.
Como a "Pinocho", el muñeco de madera con corazón humano tan aficionado a mentir, les crece día a día el tamaño de sus narices. La diferencia es que los Kircher son de carne y hueso con corazones labrados en madera.
Nada de lo que digan o hagan transpira verdad, salvando una realidad objetiva que señala exactamente lo contrario. Desde la derrota electoral el torbellino de despropósitos y tropelías motorizado por la pareja no ha cesado. Escraches judiciales en "Clarín", con subsiguientes bloqueos de distribución -cortesía del cortesano "sindical" Hugo Moyano y sus huestes- y ahora presiones, y amenazas virtuales sobre la jueza Sarmiento. Poco antes una maniobra preventiva movilizó al magistrado Oyarbide en una clara maniobra de prevaricación, destinada a eximir a los Kirchner de corrupciones dinerarias de abultado monto, valiéndose de sus cargos e influencias. Al no cuestionar la fiscalía el tongo del juez, quedó cerrada la investigación.
Lo del Fondo Bicentenario y la pretensión de arrancar del Banco Central 6.500 millones de dólares de las reservas de divisas para hacer frente al pago de deuda externa fue menos existoso, dado el coste político y la enorme polvareda alzada. La descisión cautelar de Carmen Sarmiento reponiendo a Martín Redrado en el Central, pese al cese ordenado por Cristina Fernández, no buscó otra cosa que delegar la decisión final sobre el destino de Redrado y los fondos al Congreso. Entre tanto un juez norteamericano embargaba caudales del Central depositados en la banca local esgrimiendo deudas pendientes, y beneficiando a inversores locales.
Ahora la Presidenta arremete contra Cleto (Cobos) en sintonía con su marido, acusándole de conspiración. De ella formarían parte Eduardo Duhalde y la derecha peronista en alianza con portavoces conservadores de la otra derecha.
En parte lleva razón. Pero no se trata de una trama golpista a la antigua usanza, sino de otra, que precipite la renuncia de Fernández, la consiguiente derrota del consorte maquinador y la celebración de elecciones anticipadas.
Me viene a la memoria la campaña de igual signo que la derecha mediática y el Partido Popular desarrollaron en España contra las últimas boquedas de Felipe González, tras años de desgaste y una corrupción generalizada en las esferas de poder.
La diferencia en las cargas contra el enemigo era justamente la centralización opositora en una formación de derechas, que entonces viraba al centro procurando seducir a los desencantados del socialismo.
En Argentina no se observa tal centralización. La ventaja que acompaña las últimas cargas de los Kirchner contra el destino, se apoya en esa balcanización opositora carente de líderes con arrastre.
Se me dirá que la señora Carrió tiene arrastre. Pero lo que arrastra esta rara mezcla de Evita y Godzilla no aglutina peronistas disidentes de peso. Y al parecer, en el 2011 las variantes peronistas continuarán siendo mayoritarias de derecha a izquierda, con o sin un caudillo que convenza al modo de Menem en 1988, o Néstor Kircher en las últimas generales, aunque el personaje se enrocara finalmente siguiendo el manual de estrategia de Juan Perón en sus jueguecillos de ajedrez, dispuesto a volver en el periodo siguiente.
En este sentido, Cleto es una invención temporal de alquimia política surgida de la rápida descomposición de kirchenerismo y sus aglomerados. Ante los opositores a los Kichner y los antiperonistas en general, viene a ser Cobos un resistente numantino del funcionariado, abriendo un surco en el flanco gubernativo.
Por ahora, y en vista de su éxito permaneciendo en el puesto y mediando un sueldo pagado por los contribuyentes, lo imita Redrado.
Esto sólo es posible por el descrédito público de los multimillonarios Kirchner; su despotismo y falta de transparencia en cruciales apartados del desempeño público. Refleja además un serio desgaste en los protocolos de Gobierno; aunque también que la democracia funciona y el Poder Legislativo (que ampara a Cleto, y de momento a Redrado) no es una simple polea de transmisión de la voluntad del Ejecutivo.
Los dos últimos mandatarios argentinos, impuestos por las circunstancias, el voto y el vínculo marital, son en su deriva la manifestación palmaria de que la vieja potestad presidencial no es la que fue.
Antes bastaba que las Fuerzas Armadas lo demostrasen enviando a civiles a Marín García, echándolos del despacho con un taconazo y la exhibición de armas reglamentarias, o secuestrándolos en helicóptero; siendo sustituidos por dictadores con charreteras y soles de oro. Con la democracia se reforzó el cargo sin las charreteras ni sol alguno.
En el presente nadie, ni siquiera estos malos imitadores de Silvio Berlusconi en la Argentina podrán imponer su voluntad prescindiendo del Poder Legislativo.
"Tengo mucha fortaleza. He enfrentado situaciones muy difíciles en lo personal y en lo político, como las que vivió todo el país. Y ya en democracia como legisladora, era una voz solitaria. Estoy en este lugar y no me pienso mover".- ha dicho la señora, calificando a Redrado de "okupa" y a la jueza Samiento de "chica delivery" (de los mandados) sin detener constantes salvas contra sus opositores, políticos y mediáticos.
Sería una legisladora solitaria. Ahora es una Presidenta rodeada de auténticos mandaderos y truhanes, que ha triplicado en muy poco tiempo una fortuna considerable junto al socio Gerente. Opulencia económica que, sumada a la creciente desigualdad social imperante en la Argentina, le comporta el descrédito, y en lo que resta de mandato enormes tropiezos.
Ya que es amiga de Felipe González, debiera tener a bien consultarlo en la emergencia. Seguramente, nuestro ex -cadavérico a efectos eleccionarios aunque la CEE le declare uno de sus "monos sabios"- le aconsejaría andar con pies de plomo en adelante y hablar en voz muy baja hasta las elecciones del año próximo.
Seguramente el marido desestimará el consejo. Acostumbrado a patotear y amedrentar guanacos (deporte de entrenamiento en la niñez de Juan Perón), la obligará a secundarlo camino al barranco. Y ella, pobrecita, que de solitaria de verdad nunca ejerció más que en algún que otro romance comentado en los mentideros, le llevará el apunte...
Hay mucha plata en juego como para "partir peras"o disolver semejante SRL. El lujo untuoso e insolente del complejo turístico levantado en Calafate proyecta la exhuberancia del emprendimiento dinerario y su cuota de narcisismo. Además, pese a la gauchada de Oyarbide y los fiscales, nunca se sabe lo que puede pasar una vez jubilados de la política.
Si las leyes de Punto Final y Obediencia Debida son un recuerdo, habrá mecanismos que reabran causas, de las que ciertas huellas dactilares no se han borrado.
Si no hay crimen perfecto, la imperfección se extiende a las tropelías del saqueo, la coima, las comisiones, el soborno y los negocios apañados desde el poder durante años.
En los procedimientos de esta clase interviene mucha gente. Pero en el dique seco se asfixian los peces gordos, medianos y pequeños. Y con lo que resta de humedad en la poca agua estancada, a los muñecos mentirosos termina pudriéndoseles la madera del corazón.
Todo poder corrupto alimenta una corte milagrera de timadores a su medida, que queda pagando y se desbanda en el crepúsculo.
Sin tropa no hay botin, y sin botín tampoco hay jefes supremos a los que obedecer, honrar... y no delatar.

domingo, 10 de enero de 2010

QUÍTATE LA CARETITA PA MIRARNOS FRENTE A FRENTE.

Horacio Verbitsky sin la careta, y a la sombra de un poder nefasto.

Miguel de Molina recitaba la copla envuelto en blusones de manga ancha y pantalones pegados al cuerpo con gran arte. Y Verbitsky ha procedido a quitarse la careta, aceptando el viejo desafío ante la tormenta que se cierne sobre la Casa Rosada.

Para eso están los amigos.

En la portada de hoy y en voluminosa letra que intenta en vano tapar el foso que separa a la sociedad argentina de sus gobernantes, el Maquiavelo de Página 12 designa a Néstor Kirchner como "El hombre de la Plaza Rosada" parafraseando mal a Borges, cuyo "hombre" no era el guapo de una plaza rosada inexistente -para el caso sería La Casa Rosada-, sino de una esquina imaginaria, más propia de la Enciclopaedia Británica que de cualquier barrio porteño aromatizado en bosta de carreta y puchero en los comienzo de siglo.

Para guapos, prefiero el tangible Ecuménico López de Eichalbaum, puntero de políticos venales y víctima final de un destino anunciado. Sin embargo, pese a que el de sus socios mayores también se anuncia -y con altavoces- Verbitsky insiste en mitificar a Néstor Kirchner en este salvavidas mediático lanzado descaradamente al pantano de poder en auxilio de su criatura. De paso le inventa una sensibilidad social y un progresismo inexistente, o frívolo en todo caso. Hay que repasar cuidadosamente el cuestionario, sus respuestas y los comentarios del ex jefe de la inteligencia montonera y asesor dual del Comodoro Güiraldes y su tropa criminal, para trazar la alarmante radiografía de una simbiosis prieta de ambiciones de poder y dominación.

Mientras la jueza María José Sarmiento acusa recibo de afrentas policiales y llamados sin identidad en horas de madrugada, tras su fallo reponiendo a Martín Redrado en el Central, el clarinetista sorbetero sin acordes que lucir, ensalza al estrábico "Padrino", merecedor de un filme criollo acorde con su calaña, definiéndole como un "peleador que tanto irrita, como admira".

La coma la pongo yo para que no permanezca poco clara la intención del dicente. Queda en duda quién le admira hoy.
Tanto a Kirchner como al quintacolumnista les apasiona administrar el espionaje, el acoso y la prepotencia con sus enemigos por los medios que la época autorice. Patos a batir, nunca opositores, según estipula el fair play democrático negado por el populismo.
La filosofía aplicada por Juan Perón a la política era idéntica. Fue el maestro, la luz de todas las pálidas velas y cerillas prendidas que lo sucedieron.

Kirchner está probando ser -ya lo dije en más de un artículo- aventajado alumno suyo, incluso en el uso y abuso de la Dama en el tablero de ajedrez político.

El reportaje del ex "perro" reaviva perlas que Kircher se atribuye como logros. Él y no Menem fue quién resultó el domador del Ejército, destituyéndose años después al General Brinzoni. Lo fundamental fue acometido por el "Turco", y no a cusa de causales humanitarias o justicieras, sino de control absoluto de poder sin molestas interferencias. Y para quitar márgenes de maniobra a una corporación estatal no hay mejor cosa que pulverizarle el presupuesto.

Las virtudes que el entrevistado se atribuye renacionalizando la economía y sancionando leyes progresistas, o impulsando el ajuste de cuentas con el pasado "Procesal" -contra la opinión de Duhalde y otros fantasmones- sería plausible, sólo si desestimamos las consecuencias de impacto popular que presidieron las movidas.

En el punto la sagacidad, unida a una experiencia de vago compromiso antidictatorial, captaron desde el poder las señales dominantes en la sociedad

Pero para el multimillonario Kirchner, antiguo rematador de viviendas y licuadoras; soldado de fortuna con gran sentido de la oportunidad y probada experiencia controlando un pago chico, el bienestar de las masas y la ética son valores agregados a un vasto plan de remate y apropiación. De eso sabe más que nadie en los alrededores. En cambio, a Verbitsky, rebosante de pulsiones sádicas, le interesa aconsejar y maquinar. Lo conforma el goce sombrío bien tarifado, con algún seguro de riesgo por si las tornas cambian. En ese terreno pisa firme, sin guardarse en lo más mínimo de aplastar y pisotear la verdad las veces que convenga.

Aquél que huye de la suya propia, escapa de todas.

La verdad es lo único que nos hace libres; en cambio a ellos les incordia.

Remito a mis lectores el ejemplar matutino de la hoja kirchnerista. Horas antes, el ex secretario del legendario comunista Rubéns Iscaro y hoy servidor opinante de los que mandan, señor Pasquini Durán, perpetraba en el reino impreso de Verbitsky (Página 12) un canto de gesta de Cristina Fernández, mera inversión de género para esta reposición austral del drama de Macbeth.

Su antípoda existe en la Argentina de hoy: es la venerable jueza, señora Sarmiento, a la que no tiemblan el pulso ni el martillo a la hora de dictar justicia.

Aunque la jauría apele ganando la partida, los maquinadores y ambiciosos perderán la guerra.

Tras la inevitable derrota de los insensatos, quedará pendiente la victoria del pueblo argentino y una democracia social, republicana y, por encima de todo y todos, avanzada.


viernes, 8 de enero de 2010

LA VIEJA POTESTAD

Certero perfil de Cristina Fernández y su bastón, que el talento del artista platense Agustín Gomila sugiere violín.
En la actualidad argentina la democracia aún atraviesa la fase presidencialista. El estigma viene de lejos, por influencia de la colonización española y un legado autoritario que de hecho reforzó la muy posterior figura presidencial.

Hipólito Yrigoyen fue el primer Presidente democrático elegido por sufragios no contaminados por el fraude. Su gestión compatibilizó la existencia de los tres poderes elevándose por encima del que le correspondía, tanto simbólicamente como de hecho, al intervenir provincias desafectas a su credo. La constitución autorizaba los procedimientos, pero su número fue juzgado excesivo y a la postre, sirvió de pretexto para interrumpir por la fuerza su segundo mandato.

Los interregnos militares de Uriburu y Justo fueron dictatoriales, reforzando in situ un presidencialismo debilitado por el asedio reaccionario, en el caso de Roberto Ortiz, y vuelto a reforzar aunque por breve lapso mediante Ramón Castillo. Ambos sucedían a Justo por efecto del fraude.

El golpe militar del 4 de junio del ´43 devolvió el poder al Ejército. Tres generales se sucedieron hasta la elección plenamente democrática de Juan Perón, alto oficial surgido de las entrañas del golpe.

Transformado en líder de masas gracias a profundas reformas sociales, efectuadas en su momento contra viento y marea, Perón fortaleció el presidencialismo hasta límites dictatoriales que, no obstante, preservaban la existencia del Parlamento (mayoritariamente adicto), junto a un poder judicial subordinado.

Una vez derrocado tras nueve años de poder absoluto, los interregos militares se sucedieron sin que la exaltación presidencial fuera mitigada, salvando el caso del radical Arturo Umberto Íllia. Sencillo médico cordobés y político tolerante, fue otra víctima de los cuarteles y su debilidad electoral.

La figura absolutista del caballista Juan Carlos Onganía operó reforzando nuevamente un liderazgo, esta vez remitido a las Fuerzas Armadas.

Los inmediatos sucesores fueron de breve curso. Con el retorno a la democracia y eliminado de la escena Héctor Cámpora, el envejecido Perón volvió a potenciar la potestad del mandato presidencial. Su esperpéntica sucesora cavó aún más la fosa de aquella democracia débil e inoperante, surcada por asesinatos de Estado de nuevo formato genocida e insensato terror juvenil. Con el "Proceso" y suprimidos los tres poderes en beneficio del monopolio militar del terror, la figura presidencial perdió gas en favor de un ejercicio de facto colegiado, por parte de las tres armas.

La elección masiva de Raúl Alfonsín restauró la democracia y la dignidad de la figura presidencial, tras el terror generalizado y los desastres militares, pero su fracaso económico, precedido por ciertas temulencias ante los cuarteles de entonces y el peronismo sindical volcaron la balanza y el voto a favor de Carlos Saúl Menem.

No hubo -ni es deseable que se repita- un gobierno "democrático" tan venal y absolutista como el de Menem. Sus diez años de virtual emirato, repartidos entre dos presidencias, destruyeron la cohesión social de la sociedad argentina, El uso de la mayoría congresual absoluta como arma arrojadiza para imponer planes económicos contrarios al interés nacional y social no fue novedoso como estrategia de poder. Juan Perón lo había perpetrado antes, sin la intención ni las consecuencias del caso.

No obstante, ni con De la Rúa o Duhalde se apreció la huella menemista de acumular poder y fortuna como ahora; cuando las señales de codicia contrastan con una miseria popular que avanza como la marabunta. El matrimonio Kirchner reitera los peores momentos del presidencialismo, en detrimento de la deseable República Parlamentaria. Su reciente revés en las urnas refuerza esta otra perspectiva aunque la flojedad y dispersión de sus opositores por izquierda y derecha no presagien grandes momentos.

El episodio Redrado, el pleito criminal presentado por los abogados del Ejecutivo y su destitución final, argumentando insuficiente respaldo congresual -por cuestión de formas y procedimiento ante la supuesta indefinición de competencias en la nueva legislatura- vuelve a revelar hasta qué extremo el refuerzo y peso del presidencialismo es decisivo en los asuntos de Estado.

La única salida a este conflicto que va a más, radica en un juicio político a la Presidenta. Liso y llano. Mecanismo autorizado por la Constitución, debe implementarse ante la insensata escalada de poder de un matrimonio enriquecido a la sombra del poder, que insiste en desafiar con arrogancia inaudita la sensatez ciudadana.

De no realizarse, los Kirchner desatarán nuevas tormentas. No hace mucho señalé ciertas intenciones facciosas por parte de la derecha peronista en alianza con políticos conservadores, dueños de la tierra y algunos periódicos. Pero los acontecimientos vuelan en esta tormenta desatada por la voracidad de la Casa Rosada y la residencia de Olivos. Cuando no se interpretan correctamente las señales que la sociedad emite a través del voto y la prensa, aunque ésta sea opositora y amague ribetes insidiosos o aglomerantes, se cometen graves errores. Si se las desconoce, se perpetran desastres en cadena.

Las atribuciones de un presidente democrático deben servir a los ciudadanos que pagan su sueldo, depositándole su confianza. La idea de la señora Fernández y su pícaro consorte radica en servirse de ellos, creyendo que la vieja potestad otorgada por la historia a los mandatarios argentinos es de curso eterno.
Y nada lo es. Menos que nunca ahora. De ahí que quepa la premonición objetivamente sugerida más arriba por la caricatura, y Cristina deba tocar el violín -en vez de usarlo tan malamante como bastón-, en otra orquesta.


jueves, 7 de enero de 2010

ARGENTINA: LOS GAJOS DE LA MANDARINA


El matrimonio de poder bañado en confeti. Otros tiempos. Ahora toca replegar banderas antes de que el fuerte viento opositor las haga jirones.


La intención de echar mano de las reservas para pagar cuotas de la deuda externa y la negativa del Presidente del Banco Central, Martín Redrado, provocó la exigencia de renuncia y su inmediata negativa en un nuevo caso Cobos.

Las leyes otorgan una cierta autonomía operativa al BCR, siempre sujeta al acuerdo legislativo.
La reacción del Gobierno ha sido ponerle un pleito penal al funcionario.
Tras el nuevo cuadro congresual la vieja prepotencia gubernamental pasó a la Historia, y con ella la chance kirchneriana de hacerse con las divisas para hacer de ellas lo que ordene su voluntad. Pudo con los seguros privados adscribiéndolos a su estrategia al decretar la estatización de sus fondos. Con esto otro lo tiene peliagudo, cuándo no imposible. De momento, a la firme postura del señor Redrado se le suman la izquierda y la derecha parlamentarias, con sus popes económicos.

En la abundante merienda de los que gobernaron Santa Cruz con el santo y seña del "ordeno y mando", y ya a los postres, la mandarina que comparten frugalmente perdió gajo tras gajo, reduciendo materia comestible. Cleto, los que se fueron dando un portazo o recibieron una patada en el trasero, con vengativos escaños escaños a la vista, y ahora Redrado, dejan la fruta bajo mínimos.

El matrimonio contraataca afirmando alianzas con Moyano, al tiempo que desclasifica los documentos reservados de la siniestra etapa "Procesal"; un guiño a la izquierda y la sociedad civil proyectado contra sus enemigos de la derecha peronista y los nostalgiosos, ocultos o manifiestos de la "mano dura".
El fracaso rotundo del experimento Posse estimuló ilusiones que procuran realizarse enviando el balón al corner.

Llamarse a engaño sobre la naturaleza voraz de los inquilinos de Olivos y la Rosada es afición de unos pocos. Para colmo de males, lo que resta de la mandarina sabrá a amargor. El azúcar agrio existe.

Es la sobrevida de las horas muertas que lo pudre todo.