Lo bello es noble, digno y eterno si viaja al corazón del hombre

miércoles, 9 de abril de 2008

EL VIEJO Y EL RIFLE

Charlton Heston (nacido John Charles Carter), con peluca y vigor de anciano cascarrabias, abogando por la causa del rifle durante un mitin en el 2000, cuando intentaba controlar su alcoholismo y los médicos le radiaban un tumor prostático. En sus últimos años un tropezón en las escaleras de su mansión le había fracturado la cadera, rompiéndole todos los dientes. Con dentadura postiza sonrió de continuo a Bush (la Asociación riflera aportó la friolera de 20 millones de dólares a su campaña) y siguió denostando a Clinton, a quién acusaba de haber "convertido la Casa Blanca en un burdel" y de haber tolerado la presencia de homosexuales en el Ejército.
Tenía Alzheimer pero lo mató el cáncer. Para el público no existía más que en los formatos VHS y DVD, o en las reposiciones televisivas de sus viejos éxitos, cuando era el símbolo viril de la dignidad bíblica y los personajes históricos idealizados por la maquinaria de Hollywood.

martes, 8 de abril de 2008

LA CAÍDA DE UN ÍDOLO

Es Jordi Pujol. Un compatriota de excepcional capacidad y trayectoria en Catalunya y el resto del mapa español.

Ningún error de los que haya cometido en el pasado (nadie se salva de cometerlos) se equipara al perpetrado en la víspera.

Es correcta su evaluación de las víctimas derechistas y clericales durante la Guerra Civil en Catalunya. Pero tal afirmación no se ajusta al crucial factor del golpe militar que desató la reacción de las masas obreras y campesinas aquí, en Madrid, Valencia y otros territorios. La pavorosa injusticia social que padecía buena parte del pueblo español requería medidas urgentes, y el triunfo electoral del Frente Popular las animaba a intervenir sobre el ánimo de su Gobierno, congresistas y alcaldes, infuenciados por el vigor de sus sindicatos y núcleos radicales.

La contundente y heroica reacción catalana ante la sedición de los dueños del armamento estatal fue, junto a la resistencia de Madrid, una de las acciones más conmovedoras del siglo XX.

Sin duda alguna se cometieron injusticias en el afán de reprimir el manotazo fascista. Sin embargo, ellas cuentan menos que la defensa de la joven República y sus instituciones.

Hoy el señor Pujol recomienda a la Generalitat pedir perdón por los muertos clericales (y no) de la derecha. Éstos no sólo iban a misa y rezaban. Apoyaban desde la retaguardia el golpe empleando todos los recursos a su alcance. No eran muchos, pero la furia popular tampoco supo distinguir la oposición del quintacolumnismo. La legendaria ferocidad de los militares españoles despertaba miedo y rabia a espuertas; sobre todo en los más humildes.

La ligereza de condenar a secas los crímenes y horrores del campo republicano eviscerando las causas de la guerra y su terrible desembocadura en régimen oprobioso, retardatario y genocida, significa acordar con Pío Moá, César Vidal, La Cope, Aznar, y el camaleónico señor Ramírez.

Para ellos no cuentan las terribles injusticias que precedieron al combate fratricida. Menciono a algunos de estos desmemoriados, pero hay muchos más. Todos se han congratulado reseñando el infausto envite pujoliano.

Estas afirmaciones se unen objetivamente a las de la su consorte, la señora Ferrusola, comprometiendo seriamente a CiU, una formación política de centro derecha que, a diferencia del Partido Popular ha mantenido una postura antifranquista hasta hoy.

La influencia de Ángela Merkel pidiendo perdón a los israelíes por la Shoa ejecutada por los nazis es patente.

La diferencia radica en que Pujol solicita (tras 23 años de honorabilidad en la que no abrió la boca) las disculpas oficiales para con las víctimas que apoyaron el alzamiento de los crueles africanistas del General Franco desde Catalunya. De paso, repudia la Ley de Memoria Histórica, aprobada por los diputados y senadores de su formación.

Dudo que en CiU o la Generalitat le lleven el apunte. En Artur Mas y Josep Antoni Duran i Lleida se acreditan aptitudes opuestas al liderazgo carismático que en otras épocas fundacionales debió asumir Pujol. Los avances de nuestra democracia rechazan los arquetipos de ayer. El momento es otro, y él parece empeñado en desconocerlo.

De continuar así, a lo mejor le invitan Jiménez Losantos (hoy le definió abuelete) y Ramírez a parlotear sobre el tema ante el micrófono de los obispos, o redactar algún articulito de esos que patrocina el acomodaticio ujier Álex Sálmon desde la edición catalana de El Mundo.

Pujol pasó la Guerra Civil y la posguerra inmediata en buenos colegios. Sugestivamente, estudió el bachillerato en uno alemán. En esa época, los centros educativos, clubes y empresas germanas eran centros de propaganda y espionaje nazis, amparados por Serrano Suñer y la Falange. Parece difícil que la formación del joven alumno se haya sustraído, al menos, del elitismo pedagógico impartido por sus profesores.

En ningún caso digo que el señor Pujol emergiera de aquellos claustros convertido en un cachorro de Hitler, o en un voluntario del franquismo. Su historia adulta lo registra demócrata, resistente y nacionalista. A diferencia de otros lideres surgidos de la Transición purgó cárcel y desde el principio se definió contrario a cualquier sistema totalitario. Pero lo que uno lleva de malo adentro -si lo lleva- a veces tarda en salir. El momento histórico y un retiro aparente invitan a permanecer a cualquier costo, manifestando cierto rencor, antes adormecido a causa de otras circunstancias. La extrema derechización del todavía joven José María Aznar comporta el caso típico de una emergencia intemperante, y preñada de arcaísmo.

Desde ayer no está solo en el panteón de los ex presidentes airados.

A menudo, la vejez crepuscular favorece que brote la lava del volcán.

Y ahí tenemos a don Jordi Pujol, para certificarlo -con pena y dolor por mi parte-, una vez más.








lunes, 7 de abril de 2008

LO QUE VENDEMOS

Albert Rivera ha denunciado la hemorragia de 25 millones de euros destinada a las embajadas catalanas en Europa. En la sede alemana, "la bandera española está en la tintorería", según ha explicado con su malla folla habitual el señor Carod Rovira.

A este pájaro le conocemos el trino. Lleno de odio estanquero y ansias de notoriedad (en ocasiones el uno proyecta la otra) ofende a España; un mapa al que (por desgracia para nosotros) pertenece, lo quiera o no.

Lo de las embajadas es patético antes que provinciano. Hoy lo reiteró desde Catalunya Radio en su estilo futbolero Antoni Bassas (el que confunde España con la China), emitiendo su panfleto habitual desde Ecuador. Fue un despliegue folclórico destinado a hermanar consciencias en el limbo del hecho diferencial. Las de los ecuatorianos residentes en Catalunya (explotados sin piedad) y la de los catalanes progres (piadosos con el Tercer Mundo y sus avatares apoltronados en el Primero).
Carod y sus embajadas dels collons procuran el mismo efecto.

Estos aviaceos exaltan la lengua y la tradición, junto a una grandeur catalana vacía de contenidos culturales, insuficiente en carreteras y tristemente varada en plena sequía.

Lo de la sequía se confunde con el gastado símbolo. Lo verdaderamente reseco y agrietado es este nacionalismo clientelar instrumentado por vivillos ansiosos de figurar en la Historia y poco más.
La triste realidad es otra.

Los que trabajamos de verdad poco tenemos en común con estos patriotas del ombliguismo. Ellos han transformado a los catalanes en un conglomerado poco creativo; una panda de rentistas y especuladores cegados por la leyenda del seny, y aferrados al valor en alza de una propiedad que, para colmo de males hoy cae en picado.

Detesto profundamente a los comisarios que censuran las lenguas, multan a los comerciantes que no rotulan en catalán y envían las banderas que no sienten suyas a la tintorería; cómo si fueran prendas en desuso y carne de remate.

Si el Poder Judicial funcionara en este país, el insolente Carod Rovira debiera ser enjuiciado. Los 25 millones de euros que él y Montilla se han gastado con tanta alegría en boludeces no salen de los bolsillos societarios de ERC o el PSC, sino de los impuestos que pagamos todos. Incluso, los tantos que aborrecemos a esta patulea.

Tocado el punto, desembocamos en las miserias del PSOE y sus barones. Protecteur de Carod, el señor Montilla es uno de los más influyentes, a tenor de los votos que acreditó la sucursal vernácula el 9M. Con el monedero abultado, el honorable se nos revela generoso despilfarrando recursos ajenos con pasmante liviandad.

Al noruego Vidkun Quisling no lo había elegido otro que Hitler y las SS, pero su función traidora se asemejaba. En nombre de la ambición vendía a sus compatriotas sin cortarse un pelín. A Montilla le quedan pocos, aunque los cuida como si fuesen hebras de oro. De paso verduguea la lengua común del Estado (que es la suya materna).

No sólo en esa propensión a ceder todo a cambio del trono se parece a Quisling y Carod Rovira.

Con veinticinco millones de euros se pueden hacer muchas cosas en pro de la comunidad. Realizarlas desde Catalunya hacia dentro o afuera nos honraría.

Ellos, los de siempre, prefieren un deshonor que juzgará la Historia. A ver si de una vez por todas colaboramos con ella extendiéndoles el condigno diploma a estos vendedores de la patria...




domingo, 6 de abril de 2008

EL CAMPOSANTO

Los obituarios engordaron a costa del cine en las últimas semanas.

Primero se fue Richard Widmark con 94 años, después Jules Dassin con 96, ahora Charlton Heston cumpliendo diez menos que el primero y doce que el segundo. Los tres fueron longevos y provechosos para el cine y la vida.

De Widmark lo visioné casi todo. Me siguen impresionando sus dos canallas de El beso de la muerte y La noche y la ciudad. La última pertenece justamente al Dassin emigrado a Europa por culpa del macartismo. Se rodó en Londres, donde Darryl Zanuck, capo de la Twentieth Century Fox tenía unos dólares a disponer. El filme me gusta menos que El Beso... pero Widmark está enorme en su formato roedor.

A estos roles le siguen otros algo más heroicos cumplimentados con eficiencia. Fue larga y feliz su carrera. El estrellato de este actor correspondió a una época en la que aún los grandes Estudios no habían perdido sus salas a causa de la ley antimonopolio; aunque estaban a punto de hacerlo, con el agregado amenazante de la caja tonta iniciado su primer raid en los hogares norteamericanos.

La mayor porción de sus películas se rodó en color y cinemascope. Le emplearon grandes directores embastándolo con galanes apuestos, grandes característicos y actrices bellas. Su buen envejecimiento le autorizó constantes papeles. El resultado nunca dejó de ser satisfactorio, pese a que su rango estelar no fuese impresionante. Una buena formación teatral y el saber estar ante la cámara nos permitirán visionarlo de vez en vez,; sobre todo si median Henry Hathaway, Dassin, John Ford o Samuel Fuller.

De Chuck Heston no hay mucho más que decir de lo que ya se dijo.

Era un buen interprete -de la quinta peliculera de Widmark- y su físico, al que agregaba una presencia contundente y agradable, le llevaron al estrellato. Fue un favorito de Cecil B DeMille en películas que impulsaron decisivamente su carrera.

A mí me ha deleitado especialmente en El espectáculo más grande del mundo (DeMille), Ben Hur (de William Wyler) y El planeta de los simios (de Franklin Schaffner). En todas viene a ser algo así como un macho man ilustre. En Sed de mal compone un policía mexicano aceptable. Pero Welles/Quinlan lo opaca y relega al reparto.
¡Y pensar que fue Heston quien le consiguió la regencia del filme en la Universal!
PD. Los genios que no se enroscan en el sistema que eligen, suelen depender de los buenos amigos sin ápice de su talento a la hora de yantar...

Con registro dramático inferior al de Burt Lancaster, su filmografía de héroe americano metido por el negocio del cine en papeles sacros o geniales (como el de Miguel Ángel) sitúan a Charlton en cintas más comerciales y espectaculares, que en cualquier caso suelen disfrutarse. Menos El Cid, que nos pertoca demasiado para que le festejemos el rol, le aplaudimos un poco en todos. Sobre todo por las estrellas que besaba y abrazaba cuando encarnaba aventureros sitiados por la marabunta (Eleanor Parker, dixit) o las guerrillas orientales de Jennifer Jones.

Republicano de pro y defensor del armamento privado (sobre todo el típico rifle) amparado por la legislación de su país, no se metió para nada en el macartismo ni se granjeó enemistad alguna entre sus colegas de oficio, salvando cierta inquina de Barbara Stanwyck (le llamaba Moisés, por su papel en Los diez mandamientos).
Su libro de memorias está bien escrito, revelándonos a un tipo sensato y normal. ¿Qué más se puede pedir a un astro de Hollywood?
Lo único que nos sobra es la medalla al mérito que George Bush colgó en su alzheimer. Lo preferíamos cuando memorioso aún, apoyaba a Martin Luther King.

El Jules Dassin cineasta se nos fue hace tiempo. No rodaba desde 1980, pero su mejor producción es sin duda la del periodo de posguerra.

Yo era un chico de doce o trece años entregado a hacer novillos, cuando en un cine de ésos, perdido en los arrabales de un pueblo suburbano en la provincia de Buenos Aires, me electrizó un programa doble. Proyectaban Entre rejas y La ciudad desnuda, ambas de Dassin y del ´46.

Eran cine negro de pura sangre.

La primera, interpretada por Burt Lancaster encabezando con enorme vigor un dramatico plan de fuga carcelaria; la segunda con el viejecito Barry Fitzgerald componiendo a un sagaz y familiar detective de Nueva York.

Aparte de constituir obras maestras del género, destilaban neorrealismo a la americana. Tiempo después llegué a Rififí; excelente filme de su periodo francés aunque inferior en brío a Entre Rejas y en frescura a La ciudad desnuda. De su romance y casorio con Melina Mercuri salen algunas películas. La más famosa es Nunca en domingo, ambientada en Grecia. Fue la más exitosa y la que menos me gusta, si se exceptúa a la maravillosa Melina, pieza capital en la vida de Dassin y en otras causas, todas antifascistas.

Hijo concebido con su primera esposa, la violinista húngara Beatrice Laurer en los EEUU, Joe Dassin fue célebre por mérito propio en el mundo de la canción. No sólo tenía buena voz. Compuso maravillas como Les Champs Élisées y Guantanamera. Por desgracia murió a los 42 años de un infarto en 1980, durante una vacación thaitiana.

Su padre fue enterrado a los pies de la Acrópolis junto a la tumba de Melina. Ambos recibieron honores y menciones de los últimos gobiernos helenos.

Mientras aguante el cuerpo yo me remitiré a seguir disfrutando con los filmes negros de Jules, las vibrantes interpretaciones de Melina y las inolvidables melodías de Joe.
En uno u otro formato, ellos y los previos difuntos recientes figuran en mis anaqueles. A veces me tiento y les digo ¡hola!, cómodamente arrellanado en el sofá, mientras ellos repiten el número mediático en la pantalla del televisor, disco mediante.
Merced a este sueño hecho realidad por la ciencia y la técnica, estos flamantes moradores del camposanto son como de la familia...










sábado, 5 de abril de 2008

LA VIDA Y EL ARTE

Entro al trapo comentando la primera en su apartado de actualidad.

Ingrid Betancort agoniza en las selvas colombianas sin conmiseración alguna. Los culpables del probable deceso son, en primer término, los secuestradores. En segundo el Presidente Álvaro Uribe, al valorizar más sus rehenes que los de las FARC.

¿Rehenes? Pues sí, en cierto modo. Los escuadrones de la muerte y las tropas de la contrainsurgencia operan con licencia oficial en Colombia, causando muertos, heridos, y muchas desapariciones, puntualmente denunciadas por las organizaciones de derechos humanos.

Se me dirá que no cabe comparar a Uribe con Marulanda. No, desde luego. Tampoco equivalen 20.000 insurgentes contra 500.000 soldados equipados con modernas armas y apoyo logístico de Washington. Pero en comparación con estos medios materiales, el funcionamiento del Estado de derecho en este país, donde la vida vale tan poco y la miseria generalizada se destaca por encima de su disfrute, resulta especialmente defectuoso. Cabe informar que sobre 8.000.000 de asalariados, en Colombia sólo 300.000 gozan de beneficios sociales y cobertura sindical, laboral, sanitaria, etc.

El Ejército de este Estado represor, apenas maquillado por coloretes democráticos, ocupa el séptimo lugar en el ranking mundial de efectivos y armamento en relación con la población y el PBI, erigiéndose en la segunda fuerza armada del continente americano. El tutelaje del Pentágono y la CIA sobre el mismo data de la supervisión de las misiones norteamericanas que lo adiestran desde la guerra de Corea (donde intervino un batallón colombiano), y el combate posterior contra un narcotráfico que destina el producto de sus actividades criminales a ese enorme mercado.

Enredado en el pandemónium aparecen Hugo Chavez y el ecuatoriano Correa, solidarios con las FARC por razones de un nacionalismo geopolítico hoy boyante el el área.

El gobierno español ha preferido abstenerse de intervenir activamente en los recientes conflictos entre el acotorrado bolivariano y Correa con Uribe, pese a ser el segundo inversor en Colombia, detrás de los EEUU. El criterio de no meneallo se ha impuesto tras la gira europea de Uribe y su promocionada visita a España.

A propósito del terruño y sus protagonistas políticos, destaco la burbuja informativa que rodeó la mediática soledad de ZP en la cumbre otánica.

Las sucesivas menciones de un gripazo, el desconocimiento del inglés, su ánimo por el piso, unos profundos dilemas hamletianos sobre el futuro destino de su gobierno, o todo junto, me parecen desproporcionadas. La enorme tensión de la campaña electoral pasa factura a cualquier peso pesado. Rajoy se recobró del desgaste en unos cuantos días mexicanos. ZP no pudo permitirse el lujo. Ganar las elecciones significa un peaje doble. Y más cuando habrá que gobernar frenando los reflejos españoles de la crisis económica, junto al pandemonio que aportan las previsibles negociaciones con socialismos regionales o formaciones nacionalistas, el combate contra el terror y la inminente ofensiva de la oposición.

Que el señor Bush no haya sido cordial con el revalidado presidente tiene poca importancia. Tampoco son cordiales sus propios compatriotas con él.
Es un tipo acabado.

En cuanto a los restantes aliados de la OTAN, no han mediado roces ni enemistad alguna. Probablemente la Cumbre de marras fuera bastante aburrida o en todo caso frívola desde el punto de vista de las relaciones personales. En cualquier caso, ZP es hoy el único gobernante de izquierdas al frente de una potencia europea.

Parece que Joan Puigcercós se hizo con el aparataje de Esquerra Republicana de Catalunya mediante el 71% de los votos asamblearios. Se confirma entonces que la renuncia de Josep Lluís Carod Rovira era la crónica de una muerte política anunciada. Que le vaya bonito a los nuevos mandamases, si así lo deciden los votantes y una opinión pública a la que todos estos patriotas poco circunspectos defraudaron en los últimos tiempos.


El comentario referido al Arte, surge al visionar otra vez un clásico.

Caté con apenas siete años El tercer hombre (GB 1949), y repetí el manjar unas veinte veces a lo largo de mi vida.

La de hoy fue una más, con el agregado del sabor nuevo impregnándose del viejo. Las grandes obras maestras, broten del papel o la cámara, siempre ofrecen descubrimientos. Lo inconmensurable de este Carol Reed supremo, radica en la sabia proporción de la mezcla entre guión, música, imágenes e interpretación. Creo que su inmortalidad consiste justamente en que ninguno de los apartados está por encima del otro. En la trastienda de caja operaba, cómo no, el legendario emigrante húngaro Alexander Korda, financista de los grandes clásicos británicos de los ´30 y ´40.

La escena de Welles, embutido en su abrigo oscuro y su sombrero de ala ancha sonriendo a Cotten desde las peores sombras de Viena, o la final, con Alida Valli perdiéndose en el horizonte de la carretera ante Cotten (ejecutor final de su ex amigo, un adulterador de terramicina que llena de niños el hospital), reclinado contra un carro destartalado, son dos joyas de la narrativa. El tema de la vieja amistad rota por la corrupción de una de las partes es tan recurrente en la novela negra o de intriga como la de la mujer que traiciona. En este caso se cumple la premisa inicial; aunque tarde en saberse.

Reed y Welles mejoraron considerablemente el libreto original del experto Graham Greene; agente del servicio secreto británico. La precariedad de la posguerra se refleja en todos los ambientes y personajes de la historia; sin que por ello falten toques de irónico humor sobre la literatura y los roles que en ella desempeñaron James joyce y Zane Grey, el esplendor de los Borgia, y el modesto reloj cu cu, puntual conquista en tres siglos de democracia suiza.
No contentos con haber diseñado un guión inteligente, pusieron en el empeño todo el arte de la narrativa en imágenes, respaldados por los restantes actores y el equipo técnico.

La italiana Valli, de modesta trayectoria en el cinematógrafo, está bellísima y sombría como refugiada checa devota de Harry Lime (pese a su descomposición); Josep Cotten (gran amigo de Welles, a quien le debía su ingreso en el cine), compuso el tercer gran rol de su carrera -los otros dos se los debe a Alfred Hitchcock (Sombra de una duda) y William Dieterle (Jennie)- componiendo al escritor de novelas del oeste que busca a su amigo (Welles/Harry Lime) en Viena. En tercer lugar destaca Trevor Howard como oficial aliado operando en una ciudad ruinosa, y gestionada por cuatro ocupantes.
Los restantes actores están en su sitio, crispando la intriga y el misterio de un real traficante de muerte que dieron por enterrado y está peligrosamente vivo.

La cítara de Antón Karas, ejecutante que Reed descubrió por casualidad en un club nocturno vienés, impregna todo el filme con una belleza melódica tributaria de antiguos valses. Los temas del filme, en especial su leit motiv, se vendieron como rosquillas en todo el mundo, haciendo célebre al compositor y notable ejecutante de un inusual instrumento de cuerdas.

Si bien Welles aparece promediando el filme, su labor componiendo al cínico Lime domina -como siempre- el reparto y en este caso el desenlace del drama. En realidad intervino en la cinta gracias a Cotten, rechazando participar en las ganancias a cambio de 100.000 dólares cash. Los precisaba para financiar Otelo, una de sus obras mayores.

De haber aceptado el porcentaje podría haberse financiado varios filmes dando un vuelco histórico a su carrera. Pero así era este gran consumidor de habanos y las corridas de toros, viviendo al día y procurándose los garbanzos al interpretar personajes que, desde la cabeza del cartel o el reparto empequeñecían al resto, para endeudarse luego en proyectos propios; casi todos fallidos en el plano económico.

Quizá a su imponente presencia se deba la turbia y fascinante atmósfera conseguida en El tercer hombre, realización plena de efectos no reiterados en las restantes labores de Carol Reed; un cineasta británico sin duda excepcional al que faltaba el toque de genio que caracterizaba a su principal intérprete en esta obra maestra.
























miércoles, 2 de abril de 2008

EL TORMENTOSO REINADO DE CRISTINA

Me refiero a la Fernández, madre de los hijos de Néstor Kirchner y Presidenta dinástica por obra y gracia de la debil y corrupta elite política argentina.

Los paros del agro, disconforme con las retenciones oficiales a las exportaciones de soja y otros bienes de la tierra y el agua, comportan un frente unido de poderosos terratenientes y sembradores empobrecidos. Unos y otros se rebelan contra la quita que, del 37 % subió por decretazo al 45%. Otro problema agregado radica en la virtual adhesión de varios alcaldes provinciales y gobernadores del partido oficial, quienes, sometidos a la presión de su clientela agraria precipitan la descomposición del mismo.

Las soluciones del populismo se basan en estas podas, por tradición y leyenda, negra para algunos, justiciera para otros. Mediante las mismas Juan Perón financió su política distributiva desde 1946 hasta 1955, año de su derrocamiento. Por entonces los sindicatos obreros eran poderosos y se centralizaban en la CGT (Confederación General del Trabajo) oficialista. La deuda externa no era abrumadora y el nivel de vida de los argentinos determinaba que el plato no faltara en la mesa, con servicios sociales ampliamente garantizados.

Las quitas, por cierto draconianas, eran efectuadas por el IAPI, organismo centralizador del comercio exterior, afectando a los ganaderos y sembradores de la Sociedad Rural. Perón compraba por diez y vendía por treinta, embolsándose la diferencia. Los beneficios se repartían entre los grandes burgueses, los burócratas del peronismo y las masas populares, desalentando claramente la producción agropecuaria, vital en la economía del país, más allá de las fantasías industrializadoras del Líder.

Hoy los Kirchner, aprendices del brujo sin su circunstancia histórica, su talento operativo y el enorme carisma que desbordaban él y Evita, lo tienen peor. La deuda externa actual alcanza los 150.000 millones de dólares, debiéndose abonar servicios anuales a los acreedores por valor del 10%.

En los últimos años el país ha crecido a altas tasas merced al alza internacional del precio de la soja como valor alimenticio, destinado mayoritariamente al gigante chino.

El gobierno conserva el peso artificialmente devaluado; luego cobra soja en dólares y paga en pesos, emitiéndolos a destajo. A más de devorar el valor de los salarios, la consecuencia reporta una inflación anual del 25%, que oficialmente se rebaja al 10%. La obsesión se centra en acumular divisas que baten records históricos, mientras el modelo de crecimiento impuesto en la etapa de Menem y refrendado, luego de la virtual expropiación que significó el corralito para los ahorristas en dólares, por una pesificación de la economía que afectó a vastas franjas de la clase media.
En la Argentina actual los sueldos no rebasan los 1.500 pesos (vienen a ser unos 250 euros) mientras el azote de la pobreza continúa flagelando a un tercio de la población.

El papel de los sindicatos actuales -raleados por la poda industrial del pasado menemista- es accesorio y dependiente del peronismo oficial, hoy en manos gubernamentales.

Mientras los Kirchner festejan a las Madres de Mayo y encarcelan a algunos genocidas del pasado, vistiéndose con colores antiimperialistas de tanto en tanto, la crisis avanza. De hecho, este frente unido entre oligarcas y pequeños y medianos cultivadores es lo peor que les podía pasar. A ello se une el desabastecimiento, unido al paro de los transportistas, mientras los acopiadores de grano y fletadores son los más beneficiados en perspectiva, al no ser afectados por quita alguna en los precios.

La presidenta dinástica ha salido al desteñido balconcito rosado de la Plaza de Mayo, clamando con malevo énfasis, la urgencia de argentinidad, frente a los saboteadores del paraíso kirchnerista. La corte de piqueteros oficiales, las madres de Mayo y los siniestros burócratas de los sindicatos (ya no metalúrgicos ni textiles, sino transportistas) la han vivado como en los mejores tiempos del peronismo.

Es un decir; pues lo que antes tuvo dimensión de fasto es hoy la raleada comedieta de unos pocos miles, organizada por un matrimonio que maneja 18 empresas, y los beneficiarios de sus prebendas y sobornos. En ese marco, los afanes distributivos del gobierno en procura de equilibrar los factores de producción son relativos y cuestionables. También su escaso talante democrático para con quienes le critican desde los medios.

Cierto es que el país creció desde el mandato de la pareja hasta hoy, aunque en medio de desigualdades endémicas y una enorme corrupción en las esferas oficiales. El desprestigio político de esta democracia averiada es patente en todos los órdenes. También el escepticismo de los ciudadanos. Por suerte, ya no hay Ejército que aseste el golpe definitivo al precario estado de derecho. Empero, la crisis económica avanza inexorable. Las retenciones no afectan en igual medida a los grandes (ochocientas familias dueñas de las mayores extensiones cultivables) y los pequeños o medianos (organizados en la Federación Agraria Argentina).

Ahora resulta que los pleiteantes han dado el plazo de un mes al Gobierno. Finalizado el término y de no mediar una solución al tira y afloja, volverán los paros y cortes de ruta desabastecedores.

En épocas de Perón era imposible un desafío social semejante. En parte porque su Ejército y la policía lo respaldaban. Pero éste es otro país, y pese a que el legado populista subsiste a efectos de gobernabilidad más o menos concertada (aunque del mismo queden jirones), su extinción despunta en el horizonte sin que asomen alternativas de sustitución demasiado felices para la democracia y el previo equilibrio social que la dinamiza.




martes, 1 de abril de 2008

GRAZNIDOS Y ALARMAS

Los primeros salieron esta mañana de la Cope. Losantos está que trina con los movimientos en el PP.
La tertulia era puro graznido contra Soraya (Sáenz de Santamaría) y Rajoy. Quién graznaba era él. desde luego.

A su vera, Ramírez y Francisco Marhuenda (director de La Razón) procuraban atemperarle. Era imposible, y más después que la flamante portavoz desairara a César Vidal rechazándole un gentil hospedaje en La Linterna.

El pandemonio del cuervo finalizó con una frustrada grabación (el sonido era pésimo) del Grupo Risa, la pseudojocosa claque obsequiada por el presentador a sus escuchantes.

Resulta penoso que Marhuenda concurra a La Mañana para ser flagelado de continuo por su respaldo a Rajoy. Losantos utiliza esparrings si alguien de la derecha mariacomplejada se le pone a tiro.
Debiera saberlo de sobra este profesional del periodismo, competente profesor universitario y funcionario de cierta tradición en los gobiernos del PP.
Seguramente, el masoquismo que le disfraza una consciente ansia de notoriedad, le impide resistir la tentación mediática de acudir a un espacio de tanta audiencia, en vez de permanecer en Radio 4, donde por lo menos le respetaban y no hacía el ridículo.

Siendo el masoquismo un calamitoso bien público ampliamente difundido- y a menudo tan amparado por espejismos que conducen a perder la dignidad-, opto por respetar a quienes lo manifiestan con libre albedrío.

Qué lo diga sino José Bono; el terminator sociata de los nacionalismos periféricos (a él le mola el de la Libre y Grande. Y digáis lo que digáis, no es exactamente lo mismo que la Grande y Libre, aunque se le parezca tanto).

Por primera vez desde la Transición, un presidente de la Cámara Baja es elegido -para bochorno del candidato- por mínimos votos (170) y en una segunda ronda. Tampoco es muy normal que algunos compañeros de viaje no le hayan votado (Alfonso Guerra, dixit).

Buen gestor local y mediocre ministro de Defensa, Bono no se merece siquiera ser diputado. La acreditación es legal, desde luego, pero su talante con los sentimientos ajenos señala una baja densidad democrática. Parece que a Gaspar Llamazares (que votó a favor de su investidura congresual) el factor le importa menos que alguna contraprestación.

Ésta, señores, es nuestra izquierda.


La baja en las previsiones de crecimiento (cifradas ya en el 2,4, según cifras oficiales) aumentan el sonido de las alarmas económicas y sociales.

Creo que si en la anterior legislatura mandó la crispación -provocada en gran medida por la extrema derecha mediática y su infulencia aznarista en el PP- en esta otra el componente explosivo lo brindará la economía.

A la derecha le bastará posicionarse contra cada una de las medidas que adopte en este campo el nuevo gobierno ZP, para sacar ventajas de cara a las próximas elecciones, o su probable avance si arrecia la crisis y el gobierno no mitiga sus efectos. Saben además que puede ser útil en la segunda batalla que deben librar desde la oposición el reactivar la vieja política del primer Aznar con vascos, catalanes y gallegos. La misma arroja dividendos sin necesidad de agitar la ruptura de España ni improbables pactos con el terrorismo.

Además, el miedo económico provoca mutaciones insospechadas en el humor ciudadano. De ahí que no considere tan decisivos estos cambios en la cúpula popular.

La certeza de no poder gobernar sin moderar en previa instancia su relación con las grandes mayorías, es la clave estratégica que moviliza a Rajoy y buena parte de sus barones. No es que dejen de considerar a Aznar un ídolo al que debe respetarse. Pero hoy, más allá de la evocación totémica y sus sombrías apariciones, no les sirve.

En esa estrategia (consecuencia de una derrota inevitable a falta de pactos posibles por más dulces que fueran los diez millones y medio de votos) tampoco encajan Federico Jiménez Losantos y sus folclóricas. Sí en cambio Ramírez; dispuesto a influenciar cabezas del PP de cara a un cambio de liderazgo.

En la tertulia de hoy volvió a señalarlo con lógica, no obstante su vocación frankesteiniana de fabricar monstruos en varios órdenes: un moderado de hierro es más atractivo que este notario de sonrisa amedrentada.
Aunque igualmente el hierro se oxide, como las células de todo bicho viviente y las ambiciones políticas de quienes pretenden manipular a los ciudadanos de esta nación.